Nutricionistas alertan que muchos alimentos keto que venden Carrefour, Coto y Jumbo no son saludables
Muchos productos etiquetados como keto contienen ingredientes ultraprocesados. Qué revisar en las etiquetas y cuáles conviene evitar.
El crecimiento de la oferta de alimentos identificados como “keto” o “low carb” amplió las opciones disponibles en supermercados, dietéticas y tiendas online. Sin embargo, la presencia de estas leyendas en los envases no garantiza que un producto contribuya al objetivo de mantener una alimentación cetogénica basada en alimentos de calidad nutricional.
Especialistas en nutrición coinciden en que la composición del producto resulta más relevante que el mensaje comercial del envase. Por ese motivo, la recomendación es revisar la lista de ingredientes y la información nutricional antes de comprar, ya que algunos alimentos promocionados como aptos para la dieta keto incluyen aditivos, aceites refinados, edulcorantes o almidones que pueden modificar el aporte real de carbohidratos o alejarse del concepto de alimentación basada en comida real.

En Argentina, el segmento de productos keto creció durante los últimos años con la incorporación de panes, snacks, barras de proteína, dulces, postres, premezclas y aderezos especialmente formulados para personas que buscan reducir el consumo de carbohidratos. Sin embargo, la composición de estos alimentos puede variar considerablemente entre una marca y otra.
En Argentina, encontrar productos keto específicos en supermercados convencionales como Carrefour, Jumbo o Coto suele requerir buscar en las góndolas de “Dietética/Sin TACC” o en tiendas especializadas.
En este sector se destacan los siguientes productos:
- Snacks y Galletitas: Bastoni (tablitas y crackers), Célula Cocina (crackers keto de queso), y Carmela Tomasa (crackers).
- Panificados y Desayuno: Vento Fit (premezclas, pancakes y alfajores), y One Two Fit (premezclas de postres y snacks).
- Básicos de alacena: Aceites de oliva y coco, frutos secos, y marcas de edulcorantes sin azúcar (como Hileret Stevia y Ledesma Cero).
Mónica Katz, médica especialista en Nutrición, expresidente de la Sociedad Argentina de Nutrición e integrante de PROFENI, advirtió que “en todos los
productos que se venden como Keto hay que mirar dos cosas: si tienen más proteínas y después cuántas calorías tienen”.
“Lo que veo es que muchos pacientes compran keto pensando que es bajo en calorías y son dos cosas diferentes que sean altos en proteínas a que sean bajos en calorías”, indicó Katz en diálogo con Economía Sustentable.
Qué significa que un alimento sea keto
La licenciada Marina Torresani (MN 936), directora de la Carrera de Especialistas en Nutrición con orientación en Obesidad de la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino, explicó que “la dieta cetogénica fue diseñada, en el año 1921, por el Dr. Russell Wilder con el fin de tratar a personas con epilepsia”.
“En la actualidad, la evidencia científica sostiene que la dieta cetogénica es un tratamiento no farmacológico que reduce significativamente la intensidad y cantidad de convulsiones en personas con epilepsia refractaria al tratamiento farmacológico. Este efecto se debe a que los cuerpos cetónicos o cetonas, que se producen a partir de esta dieta, poseen un fuerte efecto anticonvulsivante. Aunque también, son muy utilizadas por la población para el descenso rápido del peso corporal, como una “dieta de moda” sin ser necesariamente indicadas por un profesional”, alertó Torresani en declaraciones a Economía Sustentable.

La dieta cetogénica consiste en reducir de manera significativa el consumo de carbohidratos para favorecer que el organismo utilice las grasas como principal fuente de energía. Para lograr ese objetivo, generalmente se limita la ingesta diaria de carbohidratos y se priorizan grasas y proteínas.
Sin embargo, que un producto tenga pocos carbohidratos no implica necesariamente que sea saludable. Muchos alimentos industriales cumplen con ese requisito, aunque incorporan ingredientes altamente procesados que modifican su perfil nutricional.
Por ese motivo, los especialistas recomiendan no basar la alimentación exclusivamente en productos elaborados específicamente para el mercado keto y priorizar alimentos frescos o con listas de ingredientes simples.
Al respecto, Katz señaló que muchas personas consumen “alimentos keto y engordan más que con un producto regular”, por lo que afirmó que “lo mejor es un alimento natural”.
“Una cosa es comer un yogurt alto en proteínas y otra cosa es consumir algún polvo keto. Y otra peor es comer un panqueque supuestamente keto lleno en calorías. Es mejor hacerse un panqueque de huevo y leche”, sostuvo la nutricionista.
En ese sentido, la especialista remarcó que “es posible hacer una dieta keto con alimentos frescos” y puso énfasis en que “no es necesario comprar nada que venga ya hecho”.
“Hoy el mercado ofrece todo alto en proteínas, pan, yogur, barritas, hay de todo. Pero Siempre es mejor el alimento natural”, añadió.
En ese sentido, Torresani remarcó que la industria para obtener un producto “keto” recurre a varias estrategias:
- Recurrir al agregado de aceites vegetales refinados e industrializados (como aceite de canola, palma o soja), proteínas de baja calidad y exceso de aditivos.
- El uso aumentado de edulcorantes artificiales y fibras sintéticas, en reemplazo de los carbohidratos que disminuyen. Esto puede generar alteración de la microbiota y disconfort intestinal.
- Baja densidad de micronutrientes (Vitaminas y Minerales), ya que aporta muchas veces calorías vacías o discrecionales. Se mantiene en estado de cetosis, sin aportar las vitaminas y los minerales esenciales que el organismo necesita.
¿Puede ser riesgoso para la salud hacer una dieta keto?
Katz se manifestó “en contra de la dieta keto” y a favor de “una dieta alta en proteínas para tener una buena fuerza muscular, performance deportiva y si tenés más de 45 años para mantener la masa muscular en buenas condiciones y si sos adulto mayor para mantener tu autonomía, tu equilibrio y tu salud”.
“Estoy a favor de comer las proteínas que hacen falta. La dieta keto no me parece correcta porque es un concepto en el que sacás hasta la fruta que es absolutamente necesaria para tener una microbiota intestinal saludable, que si no está sana te da gordura, obesidad, sobrepeso, hipertensión, depresión y ansiedad”, explicó la especialista.

Además, la nutricionista aseguró que “el problema de la dieta keto es que en solo un día la microbiota intestinal empeora”.
“La dieta keto empeora el perfil de lípidos, si tenés antecedentes de hipertensión, ACV, infarto o colesterol alto, en la familia no podés hacer una dieta keto. La dieta debe tener frutas, verduras, cereales, y algún producto alto en proteínas si, pero no llenarse de productos ultraprocesados keto. Si quieren hacer una dieta keto,primero consultar al médico que pida análisis para que vea que no tenés alto colesterol, alto ácido úrico, problemas de riñón, que contraindican la dieta keto”, detalló.
Por qué un producto keto no siempre es una opción saludable
Uno de los errores más frecuentes consiste en asociar automáticamente la palabra keto con una alimentación saludable.
Entre los aspectos que suelen observarse en algunos productos industrializados aparecen:
- utilización de aceites vegetales altamente refinados;
- incorporación de conservantes y aditivos para extender la vida útil;
- empleo de edulcorantes artificiales o polialcoholes;
- presencia de almidones modificados para mejorar la textura;
- bajo aporte de vitaminas, minerales y fibra.
Estos factores hacen que dos productos con una cantidad similar de carbohidratos puedan tener perfiles nutricionales muy diferentes.
Los alimentos keto industrializados que conviene revisar antes de comprar
Panes, tortillas y wraps keto
Los panificados elaborados para dietas bajas en carbohidratos suelen reemplazar la harina tradicional por otras materias primas.
En algunos casos incluyen:
- gluten de trigo añadido;
- almidón resistente;
- almidones modificados;
- aceites refinados como soja, maíz o girasol;
- conservantes.
Estos ingredientes permiten mejorar la elasticidad y prolongar la conservación del producto, aunque modifican su composición respecto de un pan elaborado con ingredientes más simples.
Barras de proteína y snacks keto
Las barras proteicas representan uno de los productos más consumidos dentro del mercado low carb.
Sin embargo, muchas utilizan ingredientes como:
- maltitol;
- sorbitol;
- fibra de maíz soluble;
- isomalto-oligosacáridos (IMO)
- saborizantes artificiales.
Diversos estudios analizaron la respuesta glucémica de algunos de estos componentes y señalaron que determinados ingredientes comercializados como fibra pueden metabolizarse parcialmente como carbohidratos.
“Estos ingredientes pueden generar impacto en la salud a largo plazo ya que el consumo constante de productos ultraprocesados etiquetado como “keto” ricos en grasas trans o aceites refinados puede elevar marcadores inflamatorios y modificar el perfil lipídico o cardiovascular a largo plazo, a pesar de estar perdiendo peso”, dijo Torresani.
Además, la nutricionista manifestó que “si se agrega elevado contenido de fibras sintéticas (como las maltodextrinas) o sustitutos de azúcar (como los polialcoholes o edulcorantes calóricos como maltitol, xilitol o sorbitol), pueden aunque en forma más tardía, metabolizarse de manera similar al azúcar, interrumpir la producción de cetonas y generar efectos indeseables a nivel intestinal como fermentación, distensión y hasta efecto laxante”.
Por ese motivo, la lectura de la etiqueta resulta fundamental antes de incorporarlos a la alimentación habitual.
Embutidos y carnes procesadas
Aunque los fiambres y embutidos suelen formar parte de muchas dietas cetogénicas por su bajo contenido de carbohidratos, no todos presentan la misma composición.
Entre los ingredientes que pueden encontrarse aparecen:
- nitritos;
- nitratos;
- dextrosa;
- maltodextrina;
- almidones;
- harinas utilizadas como relleno.
Las diferencias dependen del fabricante y del tipo de producto, por lo que conviene revisar cada etiqueta antes de comprar.
Aderezos y salsas comerciales
Las mayonesas, aderezos y salsas identificadas como “Zero”, “Sin azúcar” o “Keto” también requieren una revisión de su composición.
Es frecuente encontrar:
- aceite de soja;
- aceite de canola;
- aceite de girasol refinado;
- goma xántica;
- emulsionantes;
- potenciadores del sabor.
En muchos casos, una alternativa consiste en preparar los aderezos en el hogar utilizando aceite de oliva virgen extra y otros ingredientes frescos.
Qué ingredientes conviene evitar según las etiquetas
Uno de los principales consejos para quienes siguen una alimentación cetogénica consiste en leer la lista completa de ingredientes y no limitarse únicamente al contenido de carbohidratos informado en la tabla nutricional.

Entre los componentes que suelen recomendar revisar figuran:
- Maltitol: Puede producir respuesta glucémica superior a otros edulcorantes.
- Maltodextrina: Se utiliza como espesante y posee un índice glucémico elevado.
- Sorbitol: Puede provocar molestias digestivas en algunas personas.
- Jarabe de maltitol: Se incorpora en golosinas y productos sin azúcar.
- Aceite de soja: Es habitual en alimentos ultraprocesados.
- Aceite de maíz: Presente en numerosos productos industriales.
- Aceite vegetal hidrogenado: Se utiliza para mejorar la estabilidad del alimento.
- Isomalto-oligosacáridos (IMO): Comercializados como fibra en algunos productos.
- Gluten de trigo añadido: Utilizado para aportar elasticidad en panificados.
- Almidón modificado: Empleado para mejorar textura y volumen.
Qué alimentos pueden formar parte de una dieta keto basada en comida real
Las recomendaciones generales para quienes realizan una dieta cetogénica suelen orientarse hacia alimentos con menor procesamiento.
Entre ellos se encuentran:
● aceite de oliva extra virgen;
● aceite de coco;
● palta;
● huevos;
● carnes frescas;
● pescados grasos como salmón o sardina;
● verduras de hoja verde;
● brócoli;
● coliflor;
● rúcula;
● lechuga.
Estos alimentos aportan grasas, proteínas, vitaminas, minerales y fibra, manteniendo un contenido reducido de carbohidratos.
Los frutos secos que aportan menos carbohidratos
Los frutos secos son otro alimento frecuente dentro de la dieta cetogénica, aunque no todos presentan la misma cantidad de carbohidratos.
Entre las variedades con menor contenido aparecen:
- nueces de macadamia
- pecanas;
- avellanas;
- almendras, consumidas con moderación.
En cambio, otras opciones presentan una mayor cantidad de carbohidratos, como:

- castañas;
- anacardos;
- pistachos.
Además del tipo elegido, el tamaño de la porción también influye sobre la cantidad total de carbohidratos consumidos.
Las verduras compatibles con una alimentación baja en carbohidratos
Las verduras representan una fuente importante de fibra, vitaminas y minerales.
Dentro de una alimentación cetogénica suelen priorizarse:
- espinaca;
- acelga;
- lechuga;
- rúcula;
- brócoli;
- coliflor;
- repollo;
- pepino;
- zucchini;
- pimientos.
En cambio, verduras con mayor contenido de almidón como zanahoria, remolacha o calabaza suelen consumirse en cantidades más reducidas.

Torresani afirmó que “la forma más saludable de seguir una dieta cetogénica debería enfocarse en alimentos naturales y con alta densidad nutricional. Se deben minimizar los ultraprocesados, reducir la ingesta de edulcorantes artificiales, los aceites vegetales refinados y los carbohidratos ocultos que suelen estancar la cetosis o afectar la salud intestinal”.
En ese sentido, destacó la importancia de “aportar grasas saludables naturales (palta, aceite de girasol y de oliva) y proteínas de alto valor biológico aportadas por carnes, huevo y lácteos enteros sin azúcares añadidos. Pescados grasos (salmón, sardinas), frutos secos y semillas.
“Proporciona carbohidratos complejos y fibra dietética mediante el aporte de vegetales de hoja verde (espinaca, kale), crucíferas (brócoli, coliflor) o pequeñas porciones de frutos rojos (arándanos y frambuesas) con alto aporte de antioxidantes y bajo índice glucémico. Este aporte de fibra (prebióticos) nutre a los probióticos y dentro de ellos a las bacterias intestinales benéficas”, añadió.
Lácteos y productos sin azúcar
Otro grupo que merece atención es el de los lácteos.
Los especialistas recomiendan revisar especialmente:
- contenido de azúcares;
- cantidad de carbohidratos por porción;
- presencia de almidones;
- ingredientes agregados.
Entre las alternativas más utilizadas dentro de una dieta cetogénica figuran el yogur griego natural sin azúcar y los quesos con bajo contenido de carbohidratos.
Qué ocurre con algunos dulces de leche etiquetados como “sin azúcar”
En los últimos años aparecieron en el mercado distintas versiones de dulce de leche sin azúcar agregada orientadas al público que sigue dietas bajas en carbohidratos.
Sin embargo, la ausencia de azúcar agregado no implica necesariamente que el producto sea compatible con una dieta cetogénica.
Algunos elaborados incorporan ingredientes como maltodextrina o sorbitol, utilizados para mejorar textura y sabor.
Por ese motivo, los especialistas recomiendan revisar la lista completa de ingredientes antes de considerar que un alimento resulta apto para una alimentación keto.
El caso de productos retirados del mercado
Además de la composición nutricional, también resulta importante verificar que los alimentos cuenten con los registros sanitarios correspondientes. En Argentina, la ANMAT dispuso en distintas oportunidades la prohibición de comercialización de algunos productos promocionados como keto, entre ellos alimentos de la marca Mami Keto, debido a la falta de registros sanitarios exigidos por la normativa vigente.
Antes de comprar un producto, también puede verificarse que cuente con los datos obligatorios de elaboración, identificación del fabricante y número de registro correspondiente.
La importancia de leer las etiquetas
Más allá del tipo de alimentación elegida, la lectura de las etiquetas constituye una herramienta útil para conocer la composición real de los alimentos.
En el caso de la dieta keto, revisar la lista de ingredientes permite identificar la presencia de aceites refinados, almidones, edulcorantes, conservantes y otros componentes que pueden pasar desapercibidos si solo se observa el frente del envase.
Por ese motivo, las recomendaciones habituales apuntan a priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados y utilizar los productos industrializados como complemento, evaluando siempre su composición nutricional antes de incorporarlos a la dieta.















