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Sin planificación

Advierten que la falta de políticas ambientales pone al río Quillinzo en riesgo

La Fundación Monterita monitorea el estado de la cuenca y detectó contaminación bacteriana asociada principalmente al ganado que permanece en los cursos de agua.

el río Quillinzo ocupa el centro de la imagen y se observan árboles y pasto de fondo

El río Quillinzo en Córdoba enfrenta una serie de amenazas ambientales que ponen bajo presión la calidad de una de las principales cuencas serranas de la región. La contaminación bacteriana de origen fecal, los incendios, el sobrepastoreo y el avance de desarrollos inmobiliarios sin planificación forman parte de las principales preocupaciones relevadas por la Fundación Monterita del Quillinzo.

La organización, integrada por vecinos, investigadores y profesionales, lleva cinco años realizando un monitoreo sistemático de la cuenca mediante análisis físico-químicos y microbiológicos y el estudio de organismos que funcionan como bioindicadores de la calidad del agua.

el curso del río Quillinzo entre rocas y pasto
La Fundación Monterita del Quillinzo advierte sobre contaminación fecal en el río y reclama políticas ambientales para proteger una cuenca amenazada por el sobrepastoreo, los incendios y el desarrollo inmobiliario sin planificación

Su presidente, el ingeniero agrónomo Daniel Ulla, especialista en Gestión de Cuencas Hídricas, explicó que la iniciativa surgió a partir de la preocupación de habitantes de la zona. “La Fundación Monterita del Quillinzo nace con una charla reposera, viendo: ‘che, esto hay que cuidarlo’. Pongámonos en acción, ¿qué hacemos?”, relató.

La organización acaba de completar una nueva etapa de evaluación y sostiene un esquema de monitoreo que contempla dos momentos del año para observar cómo varía el estado del río.

“Hace 5 años que lo venimos haciendo. Lo hacemos en dos etapas, una de baja del río en invierno y otra en verano”, señaló Ulla.

El seguimiento sostenido busca construir información histórica que permita detectar cambios en el ecosistema y comprender cómo las distintas actividades que se desarrollan en la cuenca repercuten sobre el río.

“Todo lo que sucede en la cuenca lo vamos a ver en el río”, sostuvo el especialista, al señalar que la cuenca del Quillinzo comprende unas 62 mil hectáreas.

Contaminación fecal en el río Quillinzo

Uno de los principales puntos de preocupación señalados por la Fundación es la presencia de contaminación bacteriana de origen fecal. Según explicó Ulla, una de las fuentes estaría vinculada al ganado que permanece dentro de los cursos de agua.

“Lo que vemos que hay es un acarreo de mucho de lo que es el estiércol de las vacas, porque hay muchas vacas en los cursos de agua”, explicó.

La situación adquiere especial importancia para quienes utilizan el río y sus aguas, ya que la contaminación microbiológica puede representar un riesgo si el agua es consumida sin un tratamiento adecuado.

En ese sentido, Ulla llamó a extremar las precauciones y remarcó que el agua debe ser tratada antes de beberla. “Si tomás el agua del río, tenés que clorarla o hervirla”, advirtió.

El monitoreo no se limita, sin embargo, a la detección de bacterias. La Fundación incorpora indicadores biológicos y diferentes parámetros físico-químicos para obtener una mirada integral sobre el estado de la cuenca y su evolución a lo largo del tiempo.

el ingeniero agrónomo Daniel Ulla, especialista en Gestión de Cuencas Hídricas
Tras cinco años de monitoreo, la organización sostiene que es necesario contar con información y medidas de prevención a largo plazo para evitar el deterioro del ecosistema

La organización también trabaja junto con universidades y pone la cuenca a disposición de investigaciones académicas. Los resultados de las evaluaciones serán difundidos públicamente a través de sus canales de comunicación.

Incendios, sobrepastoreo y desarrollo inmobiliario

La contaminación fecal es apenas una parte de un problema más amplio. Entre las amenazas identificadas por la Fundación también aparecen los incendios, el sobrepastoreo, la expansión del desarrollo inmobiliario sin planificación y la presencia de especies exóticas e invasoras.

El avance de actividades y emprendimientos sobre una cuenca requiere, según la organización, una mirada que contemple no solamente las condiciones actuales del río sino también los cambios que pueden producirse a largo plazo.

Para Ulla, la falta de planificación y prevención puede dejar a las comunidades expuestas frente a eventos extremos. Como ejemplo, recordó la creciente extraordinaria registrada en marzo de 2024, cuando el caudal del río pasó de un promedio de 15 metros cúbicos por segundo a aproximadamente 1.100.

“Tenemos una visión tan corta de la historia que no tenemos en cuenta lo que puede llegar a suceder. Hay que prevenir”, afirmó.

El planteo de la Fundación apunta así a superar una mirada limitada al estado actual del río y avanzar hacia políticas ambientales que contemplen el conjunto de la cuenca. El monitoreo permanente busca generar evidencia para que las decisiones sobre ganadería, urbanización, conservación y manejo del territorio tengan en cuenta el impacto acumulativo sobre el ecosistema.

Con cinco años de registros, la Fundación Monterita del Quillinzo busca consolidar una base de información que permita seguir la evolución ambiental de la cuenca y promover medidas de protección a largo plazo. El objetivo, sostienen, es evitar que las señales de deterioro se conviertan en daños difíciles de revertir y preservar la calidad del río para las próximas generaciones.

Fecha de publicación: 10/09, 9:07 am