El calor extremo amenaza los embarazos y aumenta el riesgo de partos prematuros
La ONU señaló que las olas de calor incrementan las complicaciones durante la gestación. Con el inicio de las altas temperaturas en Argentina, especialistas recuerdan la importancia de extremar la prevención.
El embarazo y el parto se han convertido en una “línea de fractura” crítica dentro de la crisis climática como consecuencia del agravamiento de las olas de calor en todo el mundo.
Así lo advirtió el secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, Simon Stiell, al presentar los resultados de una investigación internacional encargada por la fundación Wellcome. El relevamiento, realizado entre 1.000 profesionales de la salud materna, mostró que el73% de los consultados observó un aumento de complicaciones relacionadas con el estrés térmico en los últimos años.

Los datos cuantitativos presentados por el organismo internacional son contundentes: cada aumento de un grado centígrado en la temperatura ambiental se correlaciona de manera directa con un incremento del 5% en los partos prematuros y del 7% en los casos de diabetes gestacional.
“El comienzo saludable de un recién nacido nunca debe depender de la capacidad de una familia para escapar del calor”, remarcó Stiell e hizo un llamado urgente a incorporar la salud materna y neonatal dentro de los planes de adaptación climática.
Qué pasa en Argentina con las olas de calor
La problemática ambiental no es ajena al contexto sudamericano ni a la Argentina. Según los reportes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el país ha registrado en los últimos veranos un aumento consecutivo en la frecuencia, duración e intensidad de las olas de calor, afectando con mayor severidad a la zona central y al norte argentino.
A nivel local, especialistas en obstetricia y salud pública como el Colegio de Obstétricas de la provincia de Buenos Aires advierten que las altas temperaturas representan un factor de riesgo considerable durante el ciclo gestacional, como el acto de fumar. Durante el embarazo, el cuerpo materno incrementa su gasto metabólico y su flujo sanguíneo, lo que dificulta la autorregulación de la temperatura corporal.

Frente a una exposición prolongada a temperaturas elevadas o estrés térmico, se eleva el riesgo de deshidratación, alteraciones en la presión arterial (como preeclampsia), bajo peso al nacer e inducción prematura del parto debido a la reducción del flujo sanguíneo placentario.
Desigualdad social y vulnerabilidad frente al clima
Tanto la ONU como las redes de salud locales coinciden en que los riesgos térmicos no impactan a todas las poblaciones de la misma manera. Aquellas familias que habitan en viviendas precarias sin aislamiento térmico, que carecen de agua potable o aire acondicionado, o que deben trasladarse a pie en horarios de calor extremo para acceder a los centros de salud enfrentan un nivel de vulnerabilidad mucho mayor.
Ante este panorama y de cara a los meses más cálidos del año, desde los servicios de salud y organismos ambientales se insiste en adoptar pautas de prevención cotidiana ante días de calor sofocante:
- Hidratación constante: Mantener un consumo mínimo de dos a tres litros de agua potable al día, evitando bebidas azucaradas o con cafeína.
- Evitar la exposición solar en horas pico: Permanecer en ambientes frescos o ventilados entre las 10:00 y las 16:00.
- Ropa liviana y alimentación fresca: Utilizar prendas holgadas de algodón de colores claros y priorizar el consumo de frutas y verduras frescas ricas en agua.
- Puntos de hidratación y espacios climatizados: Reforzar la infraestructura sanitaria local para garantizar que las salas de espera de maternidades y centros de salud de atención primaria cuenten con ventilación adecuada y agua fresca para las pacientes.
- Políticas públicas y acción comunitaria: la adaptación que se viene
El informe de la ONU y las advertencias de los especialistas locales coinciden en un punto clave: hacer frente al impacto del cambio climático en la salud humana requiere ir más allá de las recomendaciones individuales. La incorporación de la salud materna en las estrategias de gestión del riesgo del Servicio Meteorológico Nacional y en los planes de respuesta del sistema de salud resulta prioritaria para mitigar las consecuencias de las olas de calor.
Garantizar campañas de concientización temprana, asegurar el acceso a agua potable y energía en barrios vulnerables, y acondicionar térmicamente las salas de espera y maternidades en los hospitales públicos son medidas fundamentales de justicia ambiental. Frente a un planeta que registra temperaturas récord de manera constante, proteger a las personas gestantes y a los recién nacidos no es solo una cuestión de cuidado personal, sino una prioridad de salud pública y adaptación climática indispensable para el país.















