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Problema ambiental

Argentina genera 517 mil toneladas de residuos electrónicos al año y apenas recupera el 3%

Frente a la falta de recuperación formal, la Facultad de Agronomía de la UBA ya recolectó más de 2.000 dispositivos mediante un programa.

Los celulares viejos, las computadoras en desuso y los cargadores que quedan olvidados en los cajones forman parte de un problema ambiental que crece con la renovación constante de los dispositivos electrónicos. En Argentina se generan aproximadamente 517.000 toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) por año, pero apenas el 3% se recupera por vías formales.

El resto representa un desafío para la gestión de residuos. Cuando estos aparatos terminan en la basura común, se entierran, se queman o se desarman sin las condiciones adecuadas, pueden liberar sustancias peligrosas al suelo, al agua y al aire. Al mismo tiempo, se pierden materiales que podrían volver a utilizarse como materias primas.

Argentina genera unas 517.000 toneladas de residuos electrónicos al año, pero solo el 3% se recupera por vías formales, lo que aumenta el riesgo de contaminación y la pérdida de materiales reutilizables

Frente a este escenario, la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), a través de su Subsecretaría de Ambiente y del programa FAUBA Verde, impulsa jornadas abiertas de recolección para promover la gestión responsable de estos dispositivos.

La iniciativa, que comenzó en 2016 y desde 2023 se realiza al menos una vez por semestre, permitió recuperar más de 2.000 aparatos desde ese año. Los registros muestran un crecimiento sostenido en la participación: se recolectaron 123 dispositivos en 2023, 397 en 2024 y 877 en 2025. En lo que va de 2026, se sumaron otros 697 equipos en cuatro jornadas.

“Cada aparato que se recupera es un residuo que no termina en un basural y una oportunidad para volver a aprovechar materiales”, señala Micaela Olivan, subsecretaria de Ambiente de la FAUBA.

La propuesta busca extender la separación de residuos electrónicos más allá de las instituciones y promover la participación de los hogares. En 2025, cerca del 80% de los aparatos recibidos provenía de viviendas de integrantes de la comunidad universitaria y de vecinos del barrio.

Residuos electrónicos en Argentina y el desafío de recuperar materiales

Los RAEE contienen hierro, cobre, aluminio, plásticos y vidrio, además de pequeñas cantidades de metales preciosos. Recuperar estos componentes permite reincorporarlos a distintos procesos productivos y reducir la necesidad de extraer nuevos recursos naturales.

Sin embargo, los aparatos también pueden contener metales pesados y retardantes de llama, sustancias que requieren un tratamiento adecuado para evitar riesgos ambientales. Por eso, no alcanza con separar los dispositivos de la basura común: es necesario garantizar que ingresen en circuitos de recuperación seguros.

“Cuando un equipo se descarta junto con los residuos comunes, se pierde la posibilidad de recuperar materiales valiosos y aumenta el riesgo de contaminación”, explica Tamara Fernández, coordinadora de FAUBA Verde.

La recuperación de estos residuos también tiene una dimensión económica. Los materiales que pueden aprovecharse conservan valor incluso cuando el dispositivo deja de cumplir su función original. Su recuperación permite reducir desperdicios y sostener actividades vinculadas con la reparación, la reutilización y el reciclaje.

La FAUBA ya recuperó más de 2.000 dispositivos mediante un programa que promueve la reutilización, el reciclaje y el trabajo cooperativo para reducir el impacto ambiental de estos residuos

En ese sentido, la gestión de los residuos electrónicos forma parte de los desafíos de la economía circular, un modelo que busca prolongar la vida útil de los productos y aprovechar los recursos durante más tiempo, en lugar de extraerlos, consumirlos y descartarlos.

“La gestión de los RAEE requiere compromiso institucional, pero también la participación activa de toda la comunidad”, sostiene Fernández.

Cómo se reciclan los celulares y las computadoras que ya no se usan

En las jornadas de FAUBA Verde, estudiantes voluntarios y el equipo del programa reciben, clasifican y registran los dispositivos. El procedimiento permite identificar qué aparatos pueden seguir utilizándose y cuáles necesitan ingresar en un circuito de recuperación de materiales.

Los equipos que todavía funcionan o pueden repararse se derivan a la Unidad de Tecnologías de la Información (UTI) de la Facultad, que evalúa su posible reutilización en distintas áreas de la institución. De esta manera, se busca extender su vida útil antes de convertirlos en residuos.

Los dispositivos que no pueden recuperarse para su uso son retirados por la Cooperativa Reciclando Trabajo y Dignidad. La organización se encarga de desarmarlos, separar los materiales aprovechables y derivar los componentes peligrosos para su tratamiento correspondiente.

El esquema combina la reducción de residuos con la reutilización de equipos y el trabajo cooperativo, una dimensión social que también forma parte de la iniciativa.

“No se trata solamente de reciclar: también buscamos promover la reutilización, reducir impactos ambientales y fortalecer redes de trabajo cooperativo”, agregan Olivan y Fernández.

Desde el programa remarcan que los aparatos deben entregarse completos, sin desarmarlos en los hogares ni abandonarlos en la vía pública. La separación informal puede exponer a las personas a sustancias peligrosas y dificultar el tratamiento posterior de los componentes.

El crecimiento de las colectas demuestra que existe una mayor disposición de la comunidad a participar en estas iniciativas. Sin embargo, frente a las 517.000 toneladas de residuos electrónicos que genera el país cada año, la recuperación formal continúa siendo limitada.

Ampliar los puntos de recepción, facilitar la entrega de dispositivos en desuso y fortalecer los circuitos de reutilización y reciclaje son pasos necesarios para evitar que materiales recuperables terminen en basurales y reducir los impactos ambientales de una categoría de residuos que seguirá creciendo con la renovación tecnológica.

Fecha de publicación: 15/10, 6:07 am