La saturación de los centros urbanos, la presión sobre la vivienda y el desgaste de los recursos naturales exponen los límites del turismo masivo no planificado. Analistas advierten que la clave para revertir el colapso no reside en señalar actores aislados, sino en redefinir la relación entre el viajero, el territorio y las comunidades anfitrionas.