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Alerta

Bill Gates advierte que la inteligencia artificial podría facilitar la creación de enfermedades mortales

Alertó sobre los riesgos del uso malintencionado de la inteligencia artificial en el desarrollo de patógenos, los ataques informáticos y el bioterrorismo.

La inteligencia artificial (IA) promete acelerar el desarrollo de medicamentos y vacunas, mejorar los diagnósticos y transformar la investigación científica. Sin embargo, sus capacidades también pueden convertirse en una amenaza cuando son utilizadas con fines malintencionados. Bill Gates, cofundador de Microsoft, volvió a poner el foco sobre este riesgo y advirtió que la misma tecnología que podría salvar millones de vidas también puede facilitar la creación de nuevas enfermedades.

En un ensayo publicado en agosto de 2026, el empresario sostuvo: “Si bien la IA propiciará avances que salvarán vidas en medicamentos y vacunas, también facilitará el diseño de nuevas enfermedades mortales”.

Bill Gates advirtió que la inteligencia artificial, pese a su potencial para desarrollar medicamentos y vacunas, también podría facilitar la creación de enfermedades mortales y el bioterrorismo

La advertencia expone una de las principales contradicciones del desarrollo tecnológico actual. Mientras gobiernos, empresas y centros de investigación invierten en inteligencia artificial para acelerar descubrimientos científicos, las mismas herramientas pueden quedar al alcance de actores que busquen provocar daños. El problema no se limita a las posibilidades de la tecnología, sino también a la capacidad de prevenir su utilización con fines criminales.

Inteligencia artificial y bioterrorismo, los riesgos para la salud pública

Uno de los escenarios que genera mayor preocupación es el uso de la IA para facilitar el diseño de patógenos peligrosos. La capacidad de procesar grandes volúmenes de información científica y asistir en tareas complejas podría reducir algunas de las barreras de conocimiento que históricamente dificultaron determinadas investigaciones.

El riesgo es que estas herramientas sean aprovechadas por grupos terroristas o delincuentes para desarrollar amenazas biológicas. En ese contexto, la inteligencia artificial podría ampliar las capacidades de personas que no cuentan con la experiencia o los recursos de un laboratorio especializado.

Gates no considera que el principal peligro inmediato sea una rebelión de las máquinas contra los seres humanos. Su preocupación apunta al uso que las personas pueden hacer de estos sistemas y a la posibilidad de que las nuevas capacidades tecnológicas queden en manos equivocadas.

La advertencia también plantea un desafío para la salud pública. La prevención de amenazas biológicas requiere controles, sistemas de vigilancia y mecanismos de respuesta capaces de anticipar riesgos que pueden evolucionar al mismo ritmo que las herramientas utilizadas para generarlos.

A diferencia de otros peligros tecnológicos, un incidente de este tipo podría tener consecuencias que excedan a una empresa o a un país. La propagación de una enfermedad infecciosa puede atravesar fronteras y generar impactos sanitarios, económicos y sociales de gran escala.

El cofundador de Microsoft alertó sobre el uso malintencionado de esta tecnología y reclamó, indirectamente, la necesidad de reforzar los controles y la prevención ante posibles amenazas biológicas

Bill Gates ya había advertido sobre las amenazas biológicas

La preocupación del empresario no es nueva. En 2017, durante una conferencia de seguridad celebrada en Múnich, Gates alertó sobre la posibilidad de que actores malintencionados recurrieran a la ingeniería genética para fabricar patógenos.

“La próxima epidemia tiene muchas posibilidades de originarse en la pantalla de un ordenador de un terrorista”, afirmó entonces.

La declaración anticipaba un escenario en el que el conocimiento científico y las herramientas informáticas podían combinarse para generar amenazas sanitarias. Casi una década después, la expansión de la inteligencia artificial vuelve a poner esa posibilidad en el centro del debate.

El desafío consiste en aprovechar los beneficios de la tecnología sin ignorar sus posibles consecuencias. La IA puede contribuir al desarrollo de tratamientos, vacunas y herramientas para detectar enfermedades, pero esos avances necesitan acompañarse de medidas de seguridad que reduzcan la posibilidad de usos peligrosos.

La discusión también involucra a gobiernos, empresas tecnológicas y organismos científicos, que deben establecer mecanismos de control y prevención sin bloquear las aplicaciones que pueden mejorar la salud pública. El avance de estas herramientas exige que la gestión de los riesgos tenga un lugar central en su desarrollo y aplicación.

Fecha de publicación: 15/10, 11:41 am