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Negocio

Del humo al algoritmo: cómo la industria del cigarrillo se reinventó para captar jóvenes y vender vapers

El consumo de vapeadores entre adolescentes crece en Argentina mientras especialistas advierten sobre riesgos respiratorios, cardiovasculares y de adicción

El crecimiento del consumo de cigarrillos electrónicos, vapeadores y otros dispositivos de administración de nicotina volvió a encender alertas entre organismos internacionales, autoridades sanitarias y sociedades científicas. En los últimos años, estos productos dejaron de ocupar un lugar marginal para expandirse entre adolescentes y adultos jóvenes, impulsados por dispositivos tecnológicos, sabores atractivos y estrategias de comercialización orientadas especialmente a públicos cada vez más jóvenes.

En Argentina, segundo país de Latinoamérica con mayor porcentaje de población fumadora de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el debate volvió a instalarse en la agenda pública tras la implementación de un nuevo marco regulatorio para la comercialización de vapeadores, tabaco calentado y bolsas de nicotina.

La medida coincidió con la difusión de estudios que muestran un crecimiento sostenido del consumo adolescente que consideran a estos dispositivos como una supuesta alternativa de “reducción de daño” para la salud.

El crecimiento del consumo de vapeadores entre adolescentes, junto con la flexibilización de su regulación en Argentina, reavivó el debate sanitario por los riesgos de estos dispositivos

Sin embargo, la comunidad médica advierte que la afirmación de que estos dispositivos son menos perjudiciales para la salud es engañosa y carece de evidencia científica sólida que la respalde, desaconsejando su uso como método para dejar de fumar, haciendo eje en los posibles efectos respiratorios, cardiovasculares y neurológicos asociados.

Vapeadores y cigarrillos electrónicos: un nuevo jugador en el mercado argentino

En ese marco, recientemente Philip Morris International (PMI) confirmó que su dispositivo de tabaco calentado Iqos llegará al mercado local a fin de año, después de más de una década de ausencia forzada por las normas vigentes hasta hace un par de meses.

La compañía aprovechó la decisión del Gobierno argentino de eliminar la prohibición que pesaba sobre estos dispositivos y avanzaron en su regulación. Eso abrió la puerta para que PMI reactive planes que llevaban años congelados.

Según cifras que maneja la tabacalera, hay casi 7 millones de consumidores de cigarrillos que hoy fuman tabaco convencional en Argentina. Para PMI, ese universo representa una oportunidad de mercado que estuvo cerrada por regulaciones sanitarias durante más de 10 años.

Tecnología, diseño y estrategias de consumo

La expansión de la inteligencia artificial, los dispositivos inteligentes y las plataformas digitales suele asociarse a procesos de innovación tecnológica. Sin embargo, especialistas advierten que en el caso de los vapeadores la tecnología también aparece vinculada a nuevas formas de consumo problemático.

Los dispositivos incorporan baterías, sensores, resistencias, líquidos saborizados y formatos discretos orientados a mejorar la experiencia de usuario. A eso se suman estrategias de marketing digital, packaging y diseños asociados a la cultura de redes sociales y al consumo juvenil.

Las sociedades científicas remarcan que muchos adolescentes perciben el vapeo como una práctica inocua o menos riesgosa que el cigarrillo tradicional.

“El vapeo se instaló entre adolescentes con una imagen engañosa de inocuidad. Muchos chicos creen que están inhalando apenas vapor de agua, cuando en realidad se exponen a una mezcla de sustancias químicas potencialmente tóxicas que pueden producir daño respiratorio, neurológico y adicción”, señaló Silvia Cabrerizo, médica pediatra y toxicóloga integrante del Grupo de Trabajo de Consumos Problemáticos de la SAP, en diálogo con Economía Sustentable.

Además, Cabrerizo advirtió que “la mayoría de los líquidos para vapear contienen nicotina además de otras sustancias químicas, incluso hasta metales pesados que son irritantes para las vías aéreas que pueden producir toxicidad sistémica”.

“Incluso algunos vehiculizan THC que es el principio activo de la marihuana. No son para nada inocuos”, añadió.

Por su parte, Maximiliano Salim, médico especialista en neumonología infantil y miembro del Comité de Neumonología de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), indicó que  las estadísticas mundiales y algunas de Argentina “muestran un importante incremento en el contacto y consumo de los adolescentes con los cigarrillos  electrónicos”.

“Esto es un gran problema sanitario ya que generaciones jóvenes se están incorporando en la adicción a la nicotina en forma silenciosa y descontando además que estos dispositivos contienen decenas de sustancias tóxicas y nocivas para la salud, algunas presentes y otras no en el cigarrillo convencional , con un alto potencial de daño”, remarcó Salim en declaraciones a Economía Sustentable.

Qué contienen los vapeadores y cómo funcionan

Los cigarrillos electrónicos funcionan mediante el calentamiento de un líquido que genera un aerosol inhalable. Ese líquido suele contener nicotina, propilenglicol, glicerina vegetal, saborizantes y otros compuestos químicos.

Los especialistas remarcan que no se trata de “vapor de agua”, como suele instalarse en el discurso comercial. El aerosol contiene partículas ultrafinas y sustancias químicas que ingresan al aparato respiratorio.

Al respecto, Sallim destacó que “el mensaje del daño reducido o de inocuidad ha sido una buena estrategia de la industria tabacalera para captar nuevos consumidores dado el nivel de reducción de consumo de cigarrillo convencional que se ha ido dando en los últimos 20-30 años”.

Sin embargo, el pediatra remarcó que “los dos productos tienen daños a la salud demostrados, aunque la diferencia es que los cigarrillos electrónicos como no llevan tantos años circulando algunos resultados del largo plazo son aún desconocidos”.

Inflamación pulmonar y nuevas enfermedades asociadas

Entre las principales advertencias médicas aparece la inflamación pulmonar asociada al uso frecuente de vapeadores.

En ese sentido, Salim reveló que la evidencia médica indica que estos dispositivos “también serían causantes de enfermedades graves como EPOC, cáncer, daño a embarazadas y sus hijos por nacer, entre otras”.

“También producen un síndrome ya reconocido que es el EVALI ( ELECTRONIC VAPING LUNG INJURY, por sus siglas en inglés), que traducido al español sería injuria pulmonar aguda por cigarrillo electrónico, la que puede evolucionar hacia una enfermedad grave y mortal, generan mayor porcentaje de síntomas respiratorios como tos y bronquitis y empeoran enfermedades del aparato respiratorio como el asma , los jóvenes que vapean tienen disminuida su respuesta al ejercicio y al esfuerzo”, añadió.

El consumo adolescente y la preocupación sanitaria

La expansión del vapeo entre adolescentes aparece como uno de los principales focos de preocupación para las sociedades científicas.

Según el “Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria. Argentina 2025”, elaborado por el Observatorio Argentino de Drogas de Sedronar, la prevalencia de vida de consumo de vapeadores o cigarrillos electrónicos alcanzó el 35,5% entre estudiantes secundarios.

El relevamiento incluyó a más de 117 mil estudiantes y representa a unos 2,1 millones de adolescentes escolarizados en todo el país. El informe ubicó a los vapeadores como la tercera sustancia más consumida entre jóvenes, detrás de las bebidas energizantes y el alcohol, y por encima del tabaco convencional.

Cabrerizo alertó sobre el “aumento sostenido en el uso de vapeadores”, al punto que este año se ubicó por “delante del consumo de cigarrillos tradicionales y marihuana, lo cual es bastante preocupante”.

“Una de nuestras preocupaciones es que estos dispositivos suelen venderse con colores y diseños atractivos para los jóvenes, sumado al agregado de los saborizantes que hacen que pierdan la noción del riesgo. Uno no ve como riesgoso algo que es lindo, que viene con sabor a fruta, a chicle globo o simula ser una golosina. Tampoco tienen una advertencia sobre los riesgos que acarrea y esto genera una mayor problemática sobre todo en adolescentes porque pierden la noción de riesgo y lo incorporaron como una sustancia más. Esa es la estrategia de la industria que apunta a tener cada vez más adeptos en este rango etario”, enfatizó la pediatra.

Al respecto, la especialista advirtió que uno de los aspectos a tener en cuenta es “cómo accede la industria tabacalera al público adolescente, que es a través de las redes sociales, los influencers, por donde no circulamos los adultos”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también viene alertando sobre el crecimiento del vapeo adolescente a nivel internacional. En Estados Unidos, la National Youth Tobacco Survey registró durante 2023 que alrededor del 10% de los estudiantes secundarios utilizó cigarrillos electrónicos en los últimos 30 días, lo que equivale a más de dos millones de jóvenes consumidores.

En el Reino Unido, distintos relevamientos mostraron prevalencias cercanas al 20% entre estudiantes de escuelas secundarias.

Riesgos de la exposición temprana a nicotina

Los especialistas advierten que la adolescencia constituye una etapa particularmente sensible frente a la exposición a nicotina. Durante ese período, el cerebro atraviesa procesos de maduración vinculados a la regulación emocional, el control de impulsos, la memoria y la toma de decisiones.

Cabrerizo comentó que “el principal riesgo es que es la nueva puerta de entrada al tabaquismo joven. Como son adolescentes en desarrollo, su corteza cerebral no finalizó su desarrollo y esto los hace más vulnerables a generar una dependencia a largo plazo”.

A su vez, Salim comentó que “el inicio en el consumo de nicotina a edades tempranas es muy complejo ya que es una sustancia que actúa en receptores liberando neurotransmisores en varios sitios del sistema nervioso central donde se dirimen las emociones, la conducta y otros mecanismos de nuestra actividad neuronal”.

“Al ser el cerebro todavía inmaduro los cambios pueden ser mucho más dañinos y la adicción  más rápida. Además las estadísticas de consumo muestran que una vez adictos a la nicotina la posibilidad de consumir cigarrillo convencional es mayor (consumo dual) como así también hay una mayor probabilidad de consumir otra sustancias de abuso (por ejemplo marihuana)”, sostuvo.

El nuevo marco regulatorio en Argentina

El debate sobre vapeadores también se intensificó tras la Resolución 549/2026 del Ministerio de Salud, que estableció un nuevo marco regulatorio para la comercialización de vapeadores, dispositivos de tabaco calentado y bolsas de nicotina.

La normativa incorporó requisitos de trazabilidad, estándares de calidad, registros obligatorios y restricciones sobre saborizantes y aromatizantes. Con este esquema, Argentina pasó de un sistema prohibitivo a uno de comercialización regulada para adultos.

Desde el Gobierno nacional señalaron que la prohibición vigente durante más de 15 años no logró frenar el mercado informal y favoreció la expansión de productos sin controles sanitarios. El argumento oficial sostiene que la regulación permitiría establecer condiciones mínimas de calidad y fiscalización sobre un mercado que hasta ahora operaba mayormente en la informalidad.

Sin embargo, desde la SAP expresaron preocupación por el contexto en el que se implementa la medida: “Ante este nuevo marco legal regulatorio, su venta podría facilitar el acceso a los productos a un número mayor de adolescentes e incrementar el consumo”, afirmó Salim.

Las entidades también alertaron sobre la circulación de vapeadores a través de redes sociales, plataformas digitales y mercados informales, donde muchos dispositivos llegan a menores de edad con distintas concentraciones de nicotina y composición incierta.

Proyectos para ampliar los espacios libres de humo

En paralelo al debate sanitario y regulatorio, en la Legislatura bonaerense se presentó un proyecto para ampliar las restricciones al consumo de tabaco y dispositivos electrónicos en espacios públicos.

La diputada bonaerense Ayelén Rasquetti impulsó una iniciativa para modificar la Ley Provincial Nº 13.894 y prohibir el uso de cigarrillos electrónicos, vapeadores, tabaco calentado y productos derivados del tabaco en plazas, parques, juegos infantiles, ciclovías y otros espacios recreativos al aire libre.

El proyecto, al que accedió Economía Sustentable, también incorpora restricciones en hospitales, unidades sanitarias, patios escolares, campos deportivos y accesos inmediatos a establecimientos educativos y sanitarios.

La propuesta prevé señalización obligatoria y establece sanciones para quienes incumplan la normativa, mientras que los municipios tendrían un rol central en las tareas de fiscalización.

Entre los fundamentos, la iniciativa menciona recomendaciones internacionales vinculadas al control del tabaco y advertencias de la OMS sobre exposición al humo ajeno y contaminación ambiental asociada a colillas y residuos de cigarrillos.

Por  su parte, La Legislatura porteña se prepara para debatir un proyecto que podría transformar el marco legal sobre los productos emergentes de tabaco y nicotina en la Ciudad de Buenos Aires (CABA). La iniciativa apunta a reemplazar el esquema de prohibiciones que regía hasta ahora por un sistema de regulación, comercialización controlada y sanciones, alineado con cambios recientes a nivel nacional.

Si se alcanzan los acuerdos legislativos previstos, el texto podría convertirse en ley a la brevedad, lo que permitirá establecer nuevas reglas para la venta y el consumo de cigarrillos electrónicos, vapeadores, tabaco calentado y bolsas de nicotina dentro del distrito porteño.

El proyecto, con dictamen favorable, es impulsado por la legisladora de Confianza Pública, Graciela Ocaña, junto a María Sol Méndez y Sebastián Nagata y retoma el esquema definido por la normativa nacional vigente desde abril, que reordenó el marco regulatorio tras años de prohibiciones sobre estos productos.

La propuesta habilita la comercialización y uso de estos dispositivos únicamente para mayores de 18 años, aunque mantiene restricciones claras: no se permite su utilización en espacios cerrados de acceso público.

Si bien el texto no lo detalla puntualmente, el régimen sancionatorio se apoya en normativas previas de la Ciudad, especialmente en las leyes 451 y 1799, que ya establecen restricciones al consumo de tabaco en ámbitos cerrados.

Esto incluye una amplia variedad de espacios, tanto estatales como privados, por ejemplo:

●     Transporte público

●     Estaciones de subte

●     Escuelas

●     Hospitales

●     Museos

●     Teatros

●     Cines

●     Bares

●     Restaurantes

●     Centros deportivos

Las principales advertencias de los especialistas

Las sociedades científicas difundieron además una serie de advertencias sobre el uso de vapeadores y cigarrillos electrónicos:

●     No se trata de vapor de agua.

●     Muchos dispositivos contienen nicotina.

●     La nicotina genera adicción, especialmente en adolescentes.

●     El vapeo puede irritar e inflamar los pulmones.

●     Los sabores dulces favorecen el consumo juvenil.

●     Vapear puede facilitar el inicio del tabaquismo convencional.

●     Los dispositivos contienen sustancias potencialmente tóxicas.

●     El cerebro adolescente presenta mayor vulnerabilidad a la nicotina.

●     La comunicación familiar puede ayudar a prevenir el inicio del consumo.

●     Ante dudas o consumo de vapeadores, recomiendan consultar a profesionales de la salud.

Mientras el consumo continúa creciendo entre adolescentes y jóvenes, el debate sanitario se concentra ahora en cómo equilibrar regulación, prevención y control frente a dispositivos que avanzaron rápidamente en el mercado y cuya evidencia sobre efectos a largo plazo todavía continúa en desarrollo.

Fecha de publicación: 26/06, 8:39 am