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Para la salud

Un residuo problemático ahora puede convertirse en una fuente de antioxidante

Investigadores desarrollaron un método innovador que permite transformar uno de los principales residuos agroindustriales en compuestos antioxidantes con potencial para aplicaciones en la industria alimentaria, cosmética y la salud.

El boom del pistacho ya se siente en la Argentina, y las cáscaras no dejan de ser un problema a la hora de descartarlas.

En este sentido, investigadores del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl) y la Universidad de León (ULE)desarrollaron un método innovador que permite transformar las cáscaras de pistacho —uno de los principales residuos de esta industria— en una valiosa fuente de compuestos antioxidantes, con posibles aplicaciones en sectores como la alimentación, la cosmética y la salud.

El boom del pistacho ya se siente en la Argentina, y las cáscaras no dejan de ser un problema a la hora de descartarlas.

El avance, publicado en la revista Antioxidants, plantea una alternativa sostenible para el tratamiento de un subproducto agroindustrial que hasta ahora tenía escaso aprovechamiento y que puede representar más del 60% del volumen generado en el procesamiento del pistacho.

Desafíos ambientales

Las cáscaras suelen acumularse tras la cosecha y, debido a su alta humedad, pueden favorecer procesos de contaminación microbiana o fermentación, lo que genera desafíos ambientales y de gestión para la industria.

Frente a este problema, el equipo científico optimizó un sistema de extracción que permite recuperar compuestos fenólicos —sustancias con reconocidas propiedades antioxidantes— de manera más eficiente que los métodos tradicionales.

Las cáscaras suelen acumularse tras la cosecha y, debido a su alta humedad, pueden favorecer procesos de contaminación microbiana o fermentación, lo que genera desafíos ambientales y de gestión para la industria.

La técnica utilizada se basa en la llamada extracción acelerada con disolventes (ASE), que opera a altas temperaturas y presiones para mejorar el rendimiento del proceso. Según los resultados, este método permite obtener hasta 9,92 gramos de compuestos fenólicos por cada 100 gramos de materia seca, superando ampliamente a las técnicas convencionales.

Además de incrementar la eficiencia, el sistema reduce el tiempo de extracción y la cantidad de disolventes necesarios, lo que refuerza su perfil sostenible. En el proceso se emplean sustancias consideradas seguras, como agua y etanol.

Cómo ayuda a la salud

Los investigadores identificaron al ácido gálico como el compuesto predominante en los extractos obtenidos, representando entre el 35,7% y el 48,1% del total, junto con otros ácidos fenólicos con actividad antioxidante. Estas sustancias no solo ayudan a neutralizar radicales libres, sino que también se asocian a posibles efectos antiinflamatorios, antimicrobianos y protectores frente al daño celular.

El estudio destaca que estos extractos podrían tener aplicaciones en múltiples industrias, desde alimentos funcionales hasta cosmética, nutracéuticos e incluso alimentación animal, abriendo nuevas oportunidades económicas en el marco de la valorización de residuos agrícolas.

Los investigadores identificaron al ácido gálico como el compuesto predominante en los extractos obtenidos, representando entre el 35,7% y el 48,1% del total.

En ese sentido, el trabajo se inscribe dentro del concepto de bioeconomía circular, que busca convertir subproductos agroindustriales en materias primas de alto valor añadido, reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental.

Si bien los resultados son prometedores, los autores advierten que aún es necesario evaluar la viabilidad económica y el escalado industrial del proceso antes de su aplicación a gran escala.

Fecha de publicación: 24/06, 4:56 pm