Cambió la manera de controlar los alimentos y hay alerta por posible riesgo sanitario
El Gobierno modificó el Código Alimentario Argentino y la reforma abre un debate sobre la capacidad del sistema de control para detectar riesgos, responder ante alertas sanitarias y garantizar la seguridad de los consumidores.
La reforma del Código Alimentario Argentino (CAA) puede tener consecuencias mucho más profundas que una simplificación de trámites para importadores o fabricantes de alimentos.
El verdadero cambio pasa por la modificación a la forma en que el Estado administra el riesgo sanitario en especial si se tiene en cuenta que durante décadas, el sistema argentino estuvo basado en un principio preventivo.
Antes de que numerosos ingredientes, aditivos, coadyuvantes tecnológicos o materiales destinados a entrar en contacto con alimentos pudieran utilizarse, debían atravesar procesos de evaluación técnica e incorporación al Código Alimentario Argentino.
Pero el Decreto 697/2026 publicado el pasado lunes 3 de agosto en el Boletín Oficial de la Nación cambia esa lógica.
A partir de ahora, una parte de estos productos podrá ingresar al mercado cuando cuente con certificaciones emitidas por países cuyos sistemas sanitarios sean reconocidos por la Argentina o que apliquen las normas del Codex Alimentarius, sin necesidad de repetir buena parte del proceso de evaluación local.

El decreto también los exime, en esos casos, de la incorporación previa al Código Alimentario y limita los requisitos adicionales que puede exigir la autoridad sanitaria.
El Gobierno sostiene que esa modificación elimina “duplicaciones de controles”, reduce costos regulatorios y corrige una asimetría que perjudicaba a la industria nacional.
Según explicó oficialmente, un alimento elaborado en el exterior podía ingresar al país con determinados ingredientes, mientras que una empresa argentina no siempre podía utilizar esos mismos insumos porque aún no habían sido incorporados formalmente al Código Alimentario.
El decreto no elimina los controles sanitarios sino que mantiene la posibilidad de realizar inspecciones, tomar muestras, inmovilizar mercadería, retirar productos del mercado y aplicar sanciones cuando existan riesgos para la salud pública.
También habilita controles previos cuando haya indicios de deterioro, inconsistencias documentales o riesgos debidamente fundados.
Cómo es el nuevo control basado en una cuestión de “confianza”
Sin embargo, cambia el equilibrio del sistema y donde antes predominaba la autorización previa, ahora gana peso un modelo basado en certificaciones emitidas por agencias regulatorias extranjeras y en una fiscalización posterior.
Ese desplazamiento abre una serie de interrogantes que exceden el contenido del decreto como el de poner en duda la capacidad operativa del Estado.
Si una parte de la evaluación deja de realizarse antes de la comercialización, el sistema dependerá mucho más de la rapidez con la que pueda detectar incumplimientos una vez que los productos ya estén en circulación.

El segundo desafío es la trazabilidad ya que, en un esquema basado en vigilancia posterior, la velocidad para identificar un lote, reconstruir su recorrido y retirarlo del mercado frente a una alerta sanitaria pasa a ser un elemento crítico.
También aparece una tercera pregunta: ¿cómo se administrarán las diferencias regulatorias entre países?
Aunque el decreto reconoce certificaciones emitidas por sistemas sanitarios considerados equivalentes, las normas técnicas, los criterios de evaluación y las condiciones de uso de determinados ingredientes no siempre son idénticos entre jurisdicciones.
En ese escenario, la fortaleza del nuevo esquema dependerá menos de la reducción de trámites y mucho más de la capacidad del SENASA para monitorear el mercado, coordinar alertas sanitarias y responder con rapidez cuando aparezcan incidentes.
Ese será, probablemente, el principal examen de una reforma que cambia la forma de controlar, pero que promete mantener intacto el objetivo histórico del Código Alimentario Argentino: proteger la salud de los consumidores.















