IA y centros de datos presionan redes eléctricas que ya no logran seguir el ritmo
Un informe del World Energy Council advierte que el problema ya no pasa solamente por generar más energía, sino también por poder transportarla, almacenarla y utilizarla cuando y donde haga falta.
El crecimiento de la inteligencia artificial (IA), los centros de datos y la electrificación industrial está modificando las necesidades del sistema energético mundial. El problema es que la expansión de la generación eléctrica no avanza necesariamente al mismo ritmo que las redes, el almacenamiento y la capacidad para conectar nuevos grandes consumidores.
La advertencia surge del World Energy Trilemma Report 2026, elaborado por el World Energy Council y presentado el 21 de septiembre durante Climate Week NYC. El documento recoge el análisis de más de 275 líderes del sector energético de 65 países y plantea que uno de los principales desafíos de la transición energética dejó de ser exclusivamente sumar nueva generación. Ahora también consiste en lograr que esa electricidad pueda integrarse al sistema.

La diferencia es importante. Un país puede contar con suficiente capacidad instalada para producir electricidad y, al mismo tiempo, tener dificultades para llevarla hasta una ciudad, una industria o un centro de datos. También puede producir más energía renovable de la que el sistema logra absorber en determinados momentos.
La IA se encuentra así con una infraestructura eléctrica que necesita inversiones de largo plazo. Mientras un centro de datos puede entrar en funcionamiento en aproximadamente dos o tres años, las nuevas líneas de transmisión y otras obras de infraestructura requieren planificación, permisos, construcción y grandes inversiones.
El crecimiento tampoco depende solamente de la IA. La expansión de la electrificación industrial, el aumento de nuevas cargas comerciales y residenciales y el reemplazo de combustibles fósiles por electricidad suman presión sobre el sistema.
Esto genera una dificultad concreta para la planificación energética. Una nueva instalación digital necesita un suministro estable en un lugar determinado. No alcanza con que exista suficiente generación renovable en otra región o que el país tenga capacidad eléctrica disponible en términos generales.
Centros de datos duplicarán su consumo eléctrico hacia 2030
La magnitud del cambio puede observarse en el consumo de los centros de datos. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), la demanda mundial de electricidad de estas instalaciones se ubicó en torno a los 485 TWh en 2025 y podría alcanzar unos 950 TWh en 2030, prácticamente el doble en cinco años. Los centros orientados específicamente a cargas de inteligencia artificial crecerían todavía más rápido y aproximadamente triplicarían su consumo durante el mismo período.
Aunque los centros de datos representarían cerca del 3% de la demanda eléctrica mundial en 2030, el impacto no será uniforme. La concentración de estas instalaciones puede generar fuertes presiones sobre determinadas redes y regiones, especialmente allí donde se instalan grandes proyectos tecnológicos.

China muestra hasta qué punto puede crecer la necesidad de infraestructura. El World Energy Council señala que el país cuenta con casi 50 proyectos de transmisión de ultra alta tensión que, en conjunto, aportan más de 420 GW de capacidad para transportar electricidad entre regiones.
Estas redes permiten conectar zonas con abundantes recursos energéticos con grandes centros industriales y urbanos ubicados a miles de kilómetros. El ejemplo chino expone una de las tensiones centrales de la transición energética: la construcción de parques solares y eólicos puede aumentar rápidamente la capacidad de generación, pero esa energía necesita redes capaces de transportarla hacia los lugares donde existe demanda.
El problema se vuelve todavía más evidente cuando aparecen nuevos grandes consumidores. Un centro de datos puede requerir una cantidad considerable de electricidad de manera permanente, pero su ubicación está determinada por factores tecnológicos, económicos y de conectividad. La red eléctrica debe adaptarse a esa demanda en el mismo lugar donde se produce.
Brasil produce energía renovable pero enfrenta cortes de generación
Brasil representa el problema desde el otro extremo. El país cuenta con una matriz eléctrica mayoritariamente renovable, pero el crecimiento de la generación solar y eólica también está provocando momentos en los que parte de esa electricidad no puede ser aprovechada.
Según la Empresa de Pesquisa Energética (EPE), las fuentes renovables representaron el 86,8% de la matriz eléctrica brasileña durante 2025. En ese año, la generación solar fotovoltaica llegó a 88,1 TWh, con un crecimiento del 24,7%, mientras que la generación eólica alcanzó 116,5 TWh, un 8,2% más que el año anterior.
El crecimiento de estas fuentes, sin embargo, también aumenta la necesidad de adaptar la red. El Operador Nacional do Sistema Elétrico (ONS) explica que el curtailment se produce cuando una parte de la generación debe ser reducida por restricciones de la red o porque la oferta supera la demanda en determinados momentos.
El ONS proyecta para 2026 un nivel promedio de recorte cercano al 14%. Para la generación solar fotovoltaica, la estimación llega al 23,5%, mientras que para la eólica se ubica en el 10,5%. Se trata de proyecciones del sistema y no de estimaciones que puedan trasladarse automáticamente a cada parque de generación.
El caso brasileño muestra por qué sumar capacidad renovable no garantiza automáticamente un mayor aprovechamiento de la energía limpia. Si la generación aumenta más rápido que la capacidad de la red para absorberla o que la demanda en determinados horarios, una parte de esa electricidad puede terminar siendo recortada.
Por eso, el World Energy Council plantea que la siguiente etapa de la transición energética deberá avanzar de manera coordinada sobre generación, redes, almacenamiento, mercados y demanda flexible. La discusión ya no pasa solamente por cuántos megavatios renovables pueden instalarse, sino por cuánto de esa energía puede efectivamente llegar a los consumidores cuando la necesitan.















