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Transición bajo presión

Toyota invertirá u$s1.431 millones y enfrenta el desafío de reducir su impacto ambiental

La automotriz ampliará su planta de la localidad bonaerense de Zárate mientras enfrenta un pasivo ambiental compuesto por emisiones; consumo fósil; presión sobre el agua y una electrificación todavía acotada

Vista aérea de una camioneta pickup gris transitando por un camino rural de tierra rodeado de extensos campos verdes, con varios aerogeneradores de energía eólica al fondo bajo un cielo azul parcialmente nublado.

La filial local de la automotriz japonesa Toyota acaba de conseguir la aprobación del gobierno nacional para encarar una de las mayores expansiones de su historia en la Argentina.

A principios de octubre, el Ministerio de Economía aprobó oficialmente la adhesión de la empresa al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) mediante la Resolución 1848/2026 y por una inversión de u$s1.431 millones que serán destinados a la construcción y puesta en marcha de una tercera planta de producción y para la producción de un vehículo híbrido eléctrico no enchufable (Full HEV) que combina un motor de combustión con propulsión eléctrica auto-recargable mediante el frenado, una tecnología que no cuenta con antecedentes de fabricación en el país.

Dos operarios con cascos de seguridad inspeccionan y trabajan en la parte trasera del chasis elevado de una camioneta SUV Toyota SW4 dentro de una línea de ensamblaje industrial.
Toyota invertirá u$s1.431 millones y enfrenta el desafío de reducir su impacto ambiental. Crédito: Toyota

Sin embargo, este salto industrial encuentra a la automotriz con una extensa agenda ambiental todavía pendiente que surge de analizar el último Reporte de Sustentabilidad 2025-2026 publicado por Toyota.

En el documento se muestra, por ejemplo, que la planta de Zárate mantiene un consumo relevante de combustibles fósiles; que la logística explica la mayor parte de las emisiones informadas; que la producción extrae casi 462 millones de litros anuales de agua subterránea y que la empresa todavía se encuentra estudiando la huella de carbono correspondiente a todas las etapas del ciclo de vida de los vehículos que fabrica y comercializa.

También el nuevo proyecto canalizado mediante el RIGI expone una de las tensiones que atraviesa la transición ambiental de Toyota ya que mientras promete alcanzar carbono cero, su principal proyecto industrial en el país profundiza por ahora una tecnología que combina propulsión eléctrica con un motor de combustión.

Cómo es el plan para crecer de Toyota en Argentina

Además, ese plan de expansión llega cuando la operación existente todavía está lejos de alcanzar la neutralidad de carbono, según se desprende del propio informe de la empresa que explica que, durante el 2025, la planta de Zárate consumió 259.027 GJ provenientes de fuentes no renovables, principalmente gas natural y GLP.

La propia Toyota identifica al gas natural como el principal aporte a la huella de carbono directa de su complejo industrial y admite que las emisiones de alcance 1 llegaron a 13.418,73 toneladas de CO2, frente a 13.862,41 toneladas durante 2024 y 14.554,76 toneladas en 2023.

La reducción acumulada durante esos ejercicios muestra una tendencia favorable, aunque también permite medir la distancia respecto del objetivo que Toyota se impuso para alcanzar la neutralidad de carbono de sus fábricas en 2035.

De hecho, como Zárate utiliza electricidad de origen renovable, la compañía contabiliza en cero las emisiones de alcance 2 bajo los criterios aplicados en su reporte, pero la utilización de más de 259.000 GJ anuales de combustibles no renovables muestra que todavía queda una parte sustancial del camino por recorrer.

Vista aérea de la planta de Zárate de Toyota.
La planta de Zárate consumió 259.027 GJ provenientes de fuentes no renovables en 2025. Crédito: Toyota Argentina

El problema adquiere mayor relevancia con el proyecto canalizado mediante el RIGI al observarse que la automotriz no reemplazará una fábrica por otra más eficiente, sino que agregará capacidad a una operación preexistente.

La resolución oficial define precisamente al proyecto como una ampliación destinada a construir y operar una tercera planta, de manera que uno de los desafíos ambientales será determinar cuánto puede aumentar la producción sin que el crecimiento de escala termine neutralizando parte de las mejoras de eficiencia obtenidas por cada vehículo.

Cuál es el principal desafío climático de Toyota

De todos modos, el principal desafío climático informado por Toyota no se encuentra dentro de la fábrica de la provincia de Buenos Aires.

El inventario presentado por la compañía en su reporte contabilizó 93.402,92 toneladas de gases de efecto invernadero durante 2025, de las cuales 79.984,19 toneladas correspondieron al alcance 3.

Dentro de ese bloque, la logística explicó 72.345,80 toneladas y el transporte del personal otras 7.638,39 toneladas.

La comparación permite dimensionar el problema, ya que las emisiones provenientes únicamente de la logística resultaron más de cinco veces superiores a las 13.418,73 toneladas generadas directamente por las operaciones de alcance 1.

En el informe Toyota asegura haber conseguido reducir ese indicador respecto de los dos ejercicios anteriores, pero la magnitud de la huella muestra hasta qué punto la descarbonización depende de una cadena industrial y logística que excede los límites físicos de Zárate y que crecerá nuevamente cuando comience a operar la tercera planta.

El nuevo proyecto ampliará además ese entramado de abastecimiento, por lo que los objetivos ambientales deberán trasladarse también hacia proveedores de componentes, materiales, equipamiento y servicios.

Cómo Toyota pretender bajar su huella de carbono al 2050

Por otro lado, una parte considerable de la huella que Toyota pretende eliminar hacia 2050 se genera antes y después de que cada vehículo atraviese la línea de producción, una dimensión que adquiere mayor peso a medida que aumenta la escala industrial.

Bajo este contexto, la compañía declara como objetivo alcanzar carbono cero en todo el ciclo de vida de sus vehículos, desde los proveedores y la fabricación hasta la logística, utilización, reciclado y disposición final, pero reconoce en su propio reporte que todavía se encuentra estudiando las emisiones correspondientes a cada una de esas etapas.

La diferencia resulta central porque las casi 93.403 toneladas de gases de efecto invernadero informadas para 2025 no equivalen a toda la huella generada por los vehículos durante su existencia.

Además, varios de los principales indicadores ambientales publicados corresponden exclusivamente a Zárate y dejan fuera las operaciones de Martínez y CABA, una delimitación metodológica que la propia empresa explicita al presentar los datos.

La meta, en cambio, es considerablemente más amplia si se analiza que el llamado “Desafío Ambiental Toyota 2050” plantea cero emisiones de CO2 en vehículos nuevos, cero emisiones durante el ciclo de vida del producto y cero emisiones en las plantas de fabricación, además de reducir el consumo de agua, avanzar hacia una sociedad basada en el reciclado y disminuir otros impactos sobre los recursos naturales y la biodiversidad.

Por qué la transición de Toyota avanza a dos velocidades

La distancia con ese objetivo también aparece cuando los vehículos comienzan a circular por las calles de la Argentina, teniendo en cuenta que las ventas de Toyota en 2025.

De esa cantidad, solamente 6% correspondió a modelos híbridos, con 13.497 vehículos, lo que implica que aproximadamente 94 de cada 100 unidades vendidas quedaron fuera de esa categoría de electrificación.

De todos modos, Toyota cumplió con la meta intermedia que se había impuesto para 2025, que consistía en aumentar la venta de híbridos frente a 2020, y ya acumula más de 55.000 unidades con esa tecnología desde la llegada del Prius en 2009.

Sin embargo, ese objetivo resulta mucho más acotado que el compromiso final de alcanzar cero emisiones de CO2 en los vehículos nuevos, porque los híbridos convencionales mantienen un motor de combustión, no como los híbridos enchufables consumen hasta tres veces más de lo que prometen y, aunque permiten reducir consumo y emisiones frente a vehículos térmicos comparables, siguen utilizando combustibles durante su funcionamiento.

Esa diferencia resulta especialmente relevante ahora que el plan que presentó ante el RIGI convierte a la electrificación en el centro de la mayor expansión industrial de Toyota en el país.

Cómo planea Toyota alcanzar la neutralidad de carbono hacia 2050

A nivel global, Toyota defiende una estrategia denominada Multi-Pathway, que propone avanzar hacia la carbono neutralidad mediante diferentes tecnologías de acuerdo con la infraestructura, la matriz energética y las características de cada mercado.

En el reporte sobre la Argentina, la compañía sostiene que factores como la extensión territorial, el desarrollo progresivo de la infraestructura de carga y la evolución de la matriz energética hacen que los híbridos sean actualmente una de las alternativas adecuadas para reducir las emisiones en el país sin depender de una red completa de cargadores.

La empresa reconoce, al mismo tiempo, que será necesario desarrollar nuevas tecnologías, ampliar esa infraestructura y mejorar la matriz energética, mientras plantea una transición gradual basada en la complementariedad de tecnologías.

Esa posición institucional explica por qué el proyecto industrial aprobado bajo el RIGI comienza con un híbrido y no con un vehículo exclusivamente eléctrico.

La estrategia enfrenta cuestionamientos ambientales internacionales como el que impulsan varias organizaciones internacionales que cuestionan que el esquema Multi-Pathway mantenga durante más tiempo tecnologías vinculadas con los motores de combustión.

Esas asociaciones reclaman una migración más rápida hacia vehículos eléctricos a batería, mientras Toyota sostiene que las diferentes condiciones de infraestructura y generación energética de cada mercado requieren múltiples caminos para reducir emisiones.

Cuánto agua subterránea consume la planta de Toyota en Zárate

El agua constituye otro de los frentes que la expansión vuelve más sensibles ya que, durante el 2025, Toyota extrajo 461.714 metros cúbicos de agua subterránea para abastecer Zárate, equivalentes a casi 462 millones de litros, provenientes de los acuíferos Puelche e Hipopuelche y posteriormente acondicionados mediante un sistema de ósmosis inversa para su utilización industrial.

El volumen disminuyó respecto de los 511.086 metros cúbicos extraídos en 2024 y los 530.838 metros cúbicos de 2023, pero continúa mostrando la dependencia de una operación industrial de gran escala respecto de reservas subterráneas.

A esa extracción se agregaron 130.240 metros cúbicos procedentes del reúso de efluentes tratados, con lo cual Toyota administró durante el ejercicio un volumen total de 591.954 metros cúbicos.

Un operario con gorra de Toyota inspecciona el capó de una camioneta pickup Toyota Hilux roja recién ensamblada en la planta de producción.
Toyota defiende una estrategia denominada Multi-Pathway, que propone avanzar hacia la carbono neutralidad mediante diferentes tecnologías de acuerdo con la infraestructura, la matriz energética y las características de cada mercado.. Crédito: Toyota

El reporte reconoce además una limitación que adquiere especial importancia en una empresa que busca medir su desempeño ambiental: Toyota señala que todavía no dispone de información suficiente para desagregar la extracción de agua subterránea entre las categorías de agua dulce y otras aguas utilizadas por los estándares de reporte, mientras una restricción similar aparece al clasificar los vertidos.

De todos modos, el informe asegura que la planta descargó 318.916 metros cúbicos de efluentes durante 2025, frente a 359.800 metros cúbicos en 2024 y 368.654 metros cúbicos durante 2023.

Toyota asegura que esos líquidos son tratados, que realiza monitoreos periódicos y que durante el período reportado no registró incumplimientos de los límites legales aplicables, mientras el repositorio ambiental de la Provincia de Buenos Aires identifica el trámite correspondiente a la renovación del Certificado de Aptitud Ambiental de Toyota Argentina en Zárate.

Cómo creció la generación de residuos en Toyota pese al reciclaje

Otro de los grandes temas ambientales definidos en el reporte se vinculan con los residuos, que muestran con particular claridad por qué el aumento de escala obliga a mirar los valores absolutos además de los indicadores por vehículo.

Del informe surge que Toyota generó 34.430.687 kilos durante 2025, frente a 30.068.869 kilos en 2024, lo que representa un incremento superior a 4,3 millones de kilos en apenas un ejercicio.

Dentro de ese volumen hubo 183.284 kilos de residuos especiales sólidos, líquidos y barros cuyo tratamiento puede incluir relleno de seguridad o incineración, además de otros 250.322 kilos de residuos generales industriales destinados a relleno sanitario.

Si bien la cantidad total aumentó, la composición cambió sustancialmente porque una proporción mucho mayor ingresó a circuitos de recuperación al punto que los residuos reciclables pasaron de 24,87 millones de kilos en 2024 a poco más de 30 millones durante 2025 y otros 3,98 millones de kilos fueron enviados a blending para su utilización como combustible alternativo.

Esa recuperación llevó la tasa de reciclabilidad declarada por Toyota hasta 98,74% y permitió reducir la generación de residuos no reciclables desde 8,80 kilos hasta 2,40 kilos por vehículo.

El resultado muestra que la automotriz consiguió disminuir con fuerza la cantidad enviada a disposición final por unidad producida, pero generó más residuos en términos absolutos.

Con una tercera planta en camino, esa diferencia entre eficiencia e impacto total será uno de los indicadores necesarios para medir el desempeño ambiental real de la expansión.

Qué impacto ambiental tienen los proveedores de Toyota Argentina

Por otro lado, la escala del negocio impide que la transición ambiental dependa exclusivamente de lo que ocurra dentro del complejo bonaerense si se tiene en cuenta que Toyota Argentina trabaja con más de 65 autopartistas locales y más de 1.000 proveedores directos e indirectos, mientras calcula que alrededor de 30.000 personas participan de una cadena de valor que deberá crecer nuevamente con el nuevo proyecto industrial.

Durante el año pasado, el reporte asegura que 33 proveedores presentaron mejoras relacionadas con emisiones de CO2, frente a 40 en 2024 y 44 durante 2023.

En consumo de agua fueron 10, contra 28 y 29 en los dos ejercicios anteriores, mientras que en residuos participaron 19 proveedores, frente a 28 en 2024 y 31 en 2023.

Esas cifras no permiten concluir que toda la cadena haya empeorado, porque Toyota aclara que contabiliza a los proveedores que presentaron mejoras durante cada ejercicio y que los porcentajes obtenidos no son directamente comparables debido a las variaciones de los volúmenes productivos.

De todos modos, los datos revelan la dimensión del desafío ya que para cumplir la promesa de descarbonizar el ciclo completo del vehículo, la transformación deberá alcanzar a muchas más empresas que las ubicadas dentro del predio de Zárate.

Cuáles son los avances en energía renovable y reducción de emisiones de Toyota

Recién frente a esa fotografía adquieren dimensión las mejoras que Toyota presenta como respuesta como la de la intensidad energética por vehículo que, según el reporte, cayó 9%; el consumo de gas natural por unidad que disminuyó 11%; la utilización de agua que bajó 15% y la generación de residuos no reciclables por vehículo que se redujo 73%, mientras las emisiones directas también retrocedieron respecto de los dos ejercicios anteriores.

La compañía, que utiliza electricidad renovable en Zárate, reutilizó el 29% del agua procesada proveniente de efluentes (cuatro puntos porcentuales más que en 2024), y consiguió que 25 proveedores compraran energía renovable y otros 12 incorporaran generación propia.

Vista aérea de la planta de Zárate de Toyota en Argentina.
La compañía, que utiliza electricidad renovable en Zárate, reutilizó el 29% del agua procesada proveniente de efluentes. Crédito: Toyota Argentina

En el caso de los residuos, el avance de la recuperación explica que la tasa de reciclabilidad se acercara al 99%, aun cuando el volumen total generado creció.

Es en ese punto en donde aparece Gustavo Salinas, presidente de Toyota Argentina, quien vincula directamente la escala del negocio con la responsabilidad ambiental de la empresa al señalar que los vehículos de la compañía participan de actividades esenciales como el agro, la minería y el oil & gas y que, precisamente por esa presencia, Toyota asume la responsabilidad de “avanzar la carbono neutralidad, con un camino claro y acciones concretas”.

En declaraciones resumidas dentro del reporte, el ejecutivo introduce además otra dimensión al concepto de sustentabilidad.

Lo hace después de recordar la tormenta que afectó durante 2025 la planta de motores de Porto Feliz, en Brasil, y que obligó a reorganizar la producción regional.

Bajo ese escenario, sostiene que “la sustentabilidad también implica resiliencia”, una definición que incorpora al debate ambiental la capacidad de la cadena industrial para enfrentar fenómenos capaces de interrumpir la producción y el abastecimiento.

El ejecutivo también coloca la transición dentro de un escenario competitivo más amplio al advertir que la movilidad está cambiando aceleradamente por la aparición de nuevas tecnologías, competidores y necesidades de los consumidores.

El máximo referente de Toyota recordó además que la automotriz comenzó durante este año a revisar la manera en que determina sus impactos ambientales.

La empresa consultó a 991 personas pertenecientes a 12 grupos de interés sobre 25 asuntos de sustentabilidad como primer paso para elaborar una matriz formal de doble materialidad que deberá identificar tanto los impactos reales y potenciales sobre las personas, el ambiente y la economía como los riesgos y oportunidades que esos mismos factores representan para el negocio.

Ese proceso todavía debe transformarse en nuevos objetivos, indicadores y compromisos.

Cuando ocurra, la referencia industrial ya habrá cambiado y Toyota tendrá en marcha el proyecto para agregar una tercera planta a un complejo que actualmente produce 180.352 vehículos por año, extrae casi 462 millones de litros de agua subterránea y genera más de 34 millones de kilos de residuos.

Fecha de publicación: 29/10, 3:16 pm