Tres millones de hectáreas incendiadas pasaron de áreas naturales a usos productivos
Un estudio del INTA analizó 21,78 millones de hectáreas afectadas por incendios entre 2004 y 2014. Cuáles son las provincias más afectadas.
Un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) analizó 21,78 millones de hectáreas afectadas por incendios entre 2004 y 2014 y detectó que 3,02 millones pasaron posteriormente de coberturas naturales a usos agrícolas, ganaderos o forestales.
El trabajo advierte una asociación entre el fuego y la transformación del territorio, aunque no permite establecer una relación causal.
Cómo se llevó a cabo la investigación que siguió la transformación del territorio
El estudio fue realizado por la Agencia de Extensión Rural (AER) Cruz del Eje del INTA y tomó como punto de partida una investigación desarrollada en 2014 por investigadores del INTA y el Instituto Gulich (CONAE-UNC), que ya había detectado una relación entre incendios y conversión de tierras forestales, especialmente en el norte argentino.
“En ese momento encontramos un patrón, especialmente en el norte argentino: muchas superficies que habían registrado incendios luego aparecían incorporadas a la producción. Esa experiencia fue la antesala para profundizar el análisis con nuevas herramientas y mayor capacidad de procesamiento”, explicó Nicolás Mari, profesional de la AER Cruz del Eje del INTA y autor del estudio.

Para ampliar el análisis a todo el país, los investigadores cruzaron imágenes satelitales de áreas quemadas del sensor MODIS, mapas anuales de cobertura y uso del suelo de MapBiomas Argentina y herramientas de procesamiento geoespacial.
“Antes podíamos comparar una situación inicial y una final, pero ahora podemos reconstruir cómo va cambiando el territorio año a año. Esa disponibilidad de datos permite entender mejor la dinámica de los cambios de uso del suelo”, explicó Mari.
El período de incendios analizado fue 2004-2014. Luego, los investigadores compararon la cobertura del suelo existente en 2003 con la registrada en 2024.
“Dejar pasar esos diez años permite identificar cambios consolidados. Si una superficie se quemó y una década después aparece como cultivo o pastura, significa que hubo una transformación permanente del uso del suelo”, señaló Mari.
Qué pasó con las áreas que se incendiaron
El análisis identificó 21,78 millones de hectáreas que registraron incendios al menos una vez entre 2004 y 2014. Diez años después, el 53,6% de esas superficies continuaba con coberturas naturales, como bosques, pastizales o humedales.
En tanto, el 13,9% había pasado de ambientes naturales a usos agrícolas, ganaderos o forestales, mientras que el 9,6% presentó cambios entre distintos tipos de coberturas naturales.
“Uno de los aspectos más importantes que mostró el estudio es que la mayoría de las áreas quemadas no cambió de uso del suelo. Son zonas que se queman y diez años después siguen manteniendo una cobertura natural”, destacó Mari.

Los investigadores también analizaron los cambios entre diferentes coberturas naturales, como el paso de bosque a arbustal o de bosque a pastizal. Estas transformaciones no implican necesariamente una incorporación a la producción, pero pueden estar asociadas con procesos de degradación ambiental.
Al comparar los resultados con la dinámica general del territorio argentino, el estudio encontró que entre 2003 y 2024 unas 11,58 millones de hectáreas pasaron de coberturas naturales a usos agrícolas, ganaderos o forestales. De ese total, 3,02 millones habían registrado incendios previamente.
Esto significa que el 26,1% de las conversiones de coberturas naturales a usos productivos ocurrió sobre superficies con antecedentes de fuego. Además, las áreas que habían registrado incendios presentaron una frecuencia de cambio hacia usos productivos 3,3 veces mayor que el promedio nacional.
Qué provincias concentran los cambios en las tierras
La relación entre incendios y transformación del territorio no fue igual en todas las regiones.
“Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa reunieron la mayor superficie donde, después de un incendio, se produjeron transiciones hacia usos productivos”, explicó Mari.
En esas cuatro provincias, las coberturas naturales que, después de registrar incendios, pasaron a usos agrícolas, ganaderos o forestales sumaron 2,36 millones de hectáreas. Esa superficie representa el 25,3% del área quemada en esas jurisdicciones.

El comportamiento fue diferente en otras regiones. En el Delta del Paraná y los Esteros del Iberá se identificaron 5,92 millones de hectáreas con antecedentes de incendios, pero solo el 5,7% registró posteriormente una transición desde coberturas naturales hacia usos agropecuarios.
En Córdoba, en tanto, el 3,5% de las áreas quemadas registró una transición hacia usos productivos, mientras que el 13,7% presentó cambios entre diferentes coberturas naturales.
El estudio no establece que los incendios provoquen el cambio de uso
Uno de los principales puntos señalados por los investigadores es que los resultados no permiten afirmar que los incendios hayan provocado las transformaciones productivas.
El análisis identifica una asociación espacial entre ambos fenómenos, pero no determina si el fuego fue utilizado deliberadamente para transformar el territorio o si se produjo como consecuencia de otras dinámicas.
“En los procesos de transformación de mayor escala suele intervenir primero la maquinaria y luego aparece el fuego para eliminar los residuos del desmonte. En productores de menor escala, en cambio, puede utilizarse porque representa una alternativa más económica para habilitar nuevas tierras”, explicó Mari.
El investigador señaló además que el análisis no encontró una superficie significativa vinculada con transiciones hacia infraestructura urbana a partir de la metodología utilizada.
Los resultados, según el INTA, aportan una nueva base de información para estudiar qué ocurre con los territorios después de los incendios y comprender mejor los procesos de transformación del suelo en Argentina.















