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Seguridad alimentaria

Los termos que venden Lumilagro y Stanley quedaron bajo la lupa tras un informe de ANMAT

Una nueva regulación oficial endureció los controles sobre la producción e importación de termos mientras crecen las dudas sobre las imitaciones de las marcas más famosas.

Una chica sostiene un termo y en la otra mano un mate

El riesgo de usar termos dejó de ser solamente una advertencia de la industria y pasó a ser concreto a partir de una serie de análisis realizados por el Laboratorio Nacional de Referencia del Instituto Nacional de Alimentos (INAL) sobre recipientes secuestrados en una causa judicial que detectaron aleaciones metálicas prohibidas para el contacto con alimentos y contaminantes que superaban los límites permitidos.

Los resultados de ese trabajo fueron publicados por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), y forman parte de pericias que habían sido solicitadas por el Juzgado Federal de Primera Instancia de la localidad bonaerense de Campana dentro de una investigación por presunta infracción a la Ley de Marcas.

un mate y un termo sobre la arena, de costado una persona sentada en un reposera.
Los termos que venden Lumilagro y Stanley bajo la lupa tras un informe de ANMAT. Crédito: Archivo

En el trabajo, el organismo advirtió que los metales pueden migrar desde las paredes del termo hacia el agua y que la exposición repetida, incluso a bajas concentraciones, puede acumular contaminantes principalmente en el hígado y, en menor medida, en los riñones, además de producir efectos adversos a largo plazo.

El documento advierte que la peligrosidad reside precisamente en ese mecanismo silencioso mediante el cual el usuario llena el termo con agua caliente, la conserva durante horas y repite el proceso todos los días.

Si la aleación, las soldaduras o los revestimientos resultan inadecuados, el recipiente deja de funcionar como una barrera segura y puede convertirse en una fuente permanente de exposición.

Cómo afecta a la salud la contaminación silenciosa de los termos

El agua puede conservar su color, su olor y su sabor mientras incorpora cantidades mínimas de metales y el problema surge por la reiteración: mate tras mate, durante meses o años, el organismo recibe sustancias capaces de dañar diferentes órganos.

Esta comprobación del INAL aporta sustento oficial a una discusión impulsada por la empresa Lumilagro que, a través de un trabajo propio, ubicó a los termos de procedencia irregular en el 25% del mercado, un escenario que también afecta a Stanley.

Se trata de las dos compañías más fuertes del mercado de producción y ventas de termos argentino que en la actualidad atraviesa una transformación a partir de la combinación de varios factores que incluye el avance del acero inoxidable sobre el tradicional termo con ampolla de vidrio; el crecimiento de las compras externas y la eliminación de las medidas antidumping para los productos chinos.

Esos parámetros modificaron la estructura de un negocio de consumo masivo en el que históricamente tuvo un peso determinante la producción nacional.

El cambio se profundizó durante 2025 y 2026 si se tienen en cuenta los registros de comercio exterior de ARCA que permiten seguir las operaciones de ingreso de unidades importadas al país y que demuestran que el segmento que más terreno ganó es el de acero inoxidable que es, al mismo tiempo, en donde históricamente tuvo mayor presencia la mercadería importada.

La caída del termo de vidrio frente al acero inoxidable

Hasta el 2021, los termos de vidrio representaban alrededor del 80% del mercado argentino pero ya para el 2024, ese componente había reducido su participación hasta aproximadamente 46%, frente al avance del acero inoxidable, a partir de una llegada masiva de termos chinos, integrados en un 99% por termos de acero inoxidable.

Su participación sobre el consumo total de termos pasó de 15% en 2021 a 32% en 2023 y alcanzó 42% durante enero-marzo de 2024, pero si se suman otros países, los termos importados ya representan 54% del consumo aparente total, mientras las ventas de producción nacional explican 46%.

La producción nacional, concentrada en la empresa Lumilagro, también retrocedió y pasó de 3,3 millones de termos en 2021 a 2,4 millones en 2023, una caída de 27%, mientras que durante enero-marzo de 2024 disminuyó otro 42% respecto del mismo período del año anterior.

A partir del 26 de junio de 2025, la brecha se profundizó todavía más si se tiene en cuenta que ese día el Ministerio de Economía resolvió cerrar la revisión de las medidas antidumping aplicadas a los termos chinos y decidió no renovar las medidas mediante las cuales los productos de ese país estaban alcanzados por un derecho de u$s15 por kilogramo y los productos con ampolla de vidrio por un valor mínimo de u$s4,82 por unidad.

La medida se basó en el informe de la CNCE que, entre sus argumentos señaló que, durante el prolongado período de protección, la industria nacional no había conseguido mejorar su desempeño y que las dificultades observadas no podían atribuirse únicamente a las importaciones analizadas.

El cambio regulatorio encontró al mercado en plena migración hacia el producto en el que China tiene su mayor fortaleza: el termo de acero inoxidable, tal como se observa en los archivos de comercio exterior publicados por ARCA durante lo que va de este año a partir de los cuales se puede inferir que en Argentina se venden alrededor de cuatro millones de termos por año, de los cuales más del 70% son importados.

Por qué Lumilagro dejó de fabricar ampollas de vidrio en el país

Esa apertura importadora encontró a Lumilagro, que era la empresa casi monopólica del negocio local, frente a un problema adicional ya que el mercado estaba abandonando precisamente el producto alrededor del cual había construido buena parte de su estructura industrial.

La empresa nació en la década de 1940, con una planta ubicada en Tortuguitas, provincia de Buenos Aires que llegó a representar el 100% de la producción nacional comprendida en la investigación.

Su estructura estaba especialmente orientada al vidrio que significaron el 92% de sus ventas de producción nacional.

Pero la compañía debió comenzar un proceso de reconversión y durante este año informó que dejó de fabricar las ampollas de vidrio y comenzó a abastecerse de piezas provenientes de India, Vietnam y China y sólo mantiene en Tortuguitas la fabricación de una línea de termos de acero, además del ensamblado de termos de vidrio, personalización y controles de calidad.

A esa oferta se agregan marcas como Waterdog y Termolar, además de una extensa cantidad de productos procedentes principalmente de Asia que se comercializan bajo distintas marcas de importadores y distribuidores locales.

El cambio de modelo llevó también a profundizar las medidas oficiales para analizar los materiales utilizados en los productos, con el foco sanitario puesto en recipientes falsificados, artículos sin trazabilidad y termos cuyos importadores carecen de documentación capaz de acreditar la composición y aptitud de los materiales.
Los metales dentro del agua

En ese sentido, el trabajo del INAL mencionó entre los contaminantes capaces de migrar desde recipientes irregulares al cobre, plomo, cadmio, arsénico y mercurio que, si bien poseen efectos diferentes, requieren límites estrictos cuando entran en contacto con alimentos o bebidas.

En el caso del plomo, se trata de un tóxico acumulativo del cual la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que se distribuye por el cerebro, el hígado, los riñones y los huesos y que la exposición puede producir anemia, hipertensión, daño renal y alteraciones neurológicas.

En cuanto al arsénico inorgánico, el organismo internacional advierte que cuando se incorpora en forma sostenida a través del agua o los alimentos, está asociado con lesiones cutáneas, enfermedades cardiovasculares, diabetes y distintos tipos de cáncer.

Sus efectos pueden tardar años en manifestarse, una característica que vuelve especialmente importante la prevención.

En el caso del cadmio, se concentra en los riñones, posee una eliminación muy lenta y una exposición prolongada puede provocar daño renal y afectar el metabolismo óseo.

El mercurio también puede comprometer los sistemas nervioso, digestivo e inmunológico, además de los pulmones y los riñones, según la forma química y la vía de exposición.

Con relación al manganeso, se trata de un elemento esencial para el organismo en cantidades adecuadas, pero una exposición elevada puede producir efectos adversos que la OMS analizó a partir de asociaciones entre concentraciones altas de manganeso en el agua y alteraciones neurológicas.

Si bien la presencia de alguno de estos metales dentro de una aleación de un termo no determina por sí sola la peligrosidad del producto, el análisis oficial investiga cuánto puede migrar hacia el agua bajo condiciones de uso real.

Por eso, las pruebas someten los materiales a líquidos simulantes, temperaturas y tiempos de contacto definidos por las normas.

En el caso del resultado sobre los recipientes secuestrados, el laboratorio comprobó aleaciones prohibidas y contaminantes por encima de los máximos reglamentarios.

Nuevas barreras regulatorias

A partir de esos riesgos, el Gobierno actualizó las reglas para envases, revestimientos, utensilios, tapas y equipamientos metálicos en contacto con alimentos con la sanción de la Resolución Conjunta 8/2026 que incorporó al Código Alimentario Argentino la Resolución 48/2023 que a su vez, estableció condiciones para distintas aleaciones, revestimientos, soldaduras e impurezas.

Su principio central exige que los materiales mantengan su seguridad durante el contacto previsto y eviten transferencias capaces de afectar la salud, modificar la composición del alimento o alterar sus características sensoriales.

La regulación establece aleaciones admitidas y restricciones según el tiempo, la temperatura y el tipo de alimento y fija límites de pureza.

El cambio alcanza a los termos porque el agua permanece en contacto con una superficie metálica y luego se consume.

La norma permite corregir una simplificación instalada alrededor del termo llamado “acero de caño de escape”.

De hecho, Lumilagro empleó esa comparación para describir a los termos fabricados con aceros de la serie 200 que reemplaza una parte del níquel por manganeso, reduce costos y presenta distintas composiciones.

En este sentido, la nueva regulación profundiza la obligación de trazabilidad ya que fabricantes e importadores deben demostrar qué material utilizaron, bajo qué condiciones puede emplearse y cómo respondió a las pruebas sanitarias.

Se trata de normas que buscan contener posibles problemas de salud a partir de la comercialización de termos en un mercado en el cual una de cada cuatro unidades vendidas o utilizadas pertenecería al segmento cuestionado.

La campaña se desarrolla mientras Lumilagro modificó su esquema comercial y dejó una advertencia sanitaria que forma parte también de una disputa comercial contra operadores que venden productos más baratos y eluden los gastos de certificación, controles e impuestos.

Qué termos Stanley contienen plomo en sus soldaduras

En el caso de la empresa norteamericana Stanley, también ocupa un lugar central en el mercado argentino por la popularidad que alcanzó entre los consumidores y por la cantidad de imitaciones que genera su precio.

La empresa declara que utiliza acero inoxidable 18/8 o AISI 304 en sus recipientes y que también informa que las superficies en contacto con alimentos y bebidas son sometidas a pruebas sanitarias y están libres de bisfenol A.

un termo color verde marca Stanley
un termo color verde marca Stanley: Crédito: Stanley

La marca reconoce, sin embargo, la utilización de un pequeño elemento sellante que contiene plomo que se emplea para cerrar el punto de la base mediante el cual se genera el vacío entre las paredes de acero.

Cabe aclarar que el componente queda encapsulado debajo de una cubierta metálica y separado tanto de la bebida como del contacto habitual con el usuario y que la pared interior que contiene el agua constituye una cámara diferente.

Stanley indica que el desprendimiento de la tapa inferior puede dejar expuesto el punto de sellado y aconseja que, en ese caso, corresponde suspender el uso y gestionar el reemplazo mediante la garantía ofrecida por la empresa.

La existencia del sellante originó demandas judiciales en Estados Unidos y una discusión internacional sobre la información brindada a los compradores.

Desde el punto de vista sanitario, la diferencia está en la exposición: un metal encapsulado dentro de una base intacta presenta una situación distinta de un contaminante capaz de migrar directamente hacia el agua, un problema analizado cuando Stanley admitió el uso de plomo en sus vasos.

Un antecedente con nombre propio

Para ejemplificar las posibles consecuencias contra la salud que puede llegar a tener el uso de termos sin control, la investigación oficial hizo referencia a la prohibición de los termos que se vendían bajo la marca Romania.

En marzo de 2020, una investigación iniciada tras una denuncia ante el INAL derivó en el análisis de una muestra identificada como “Termos Acero Inoxidable”, nombre de fantasía Romania, “Termo mate”, marca Romania, con origen declarado en China.

El laboratorio detectó 1,6% de impurezas constituidas por cobre y el organismo prohibió la comercialización del producto en todo el territorio nacional, en cualquier presentación y capacidad.

Pero en la actualidad, la apertura comercial y el crecimiento de las ventas digitales ampliaron el desafío de impedir nuevos casos de ese tipo.

Fecha de publicación: 30/09, 7:47 am