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Economía circular

El negocio de la basura: quién se queda con la rentabilidad de los desechos en Argentina

Hablamos con Sergio Fasani y Leonardo Rothpflug, dos emprendedores que hoy fabrican productos con materiales íntegramente reciclados. 

Desde hace siglos y con el desarrollo del capitalismo industrial se han sentado bases en un sistema de producción dañino y perjudicial para el medioambiente. Las consecuencias de actividades como la megaminería a cielo abierto, la llegada del denominado “smog”, conocido por ser el humo que liberan las industrias en las grandes ciudades y que provoca la inmediata contaminación del aire, hasta otras pequeñas acciones cotidianas como no separar los residuos y considerarlos como si fueran “basura” propiamente dicha, ha impactado de lleno en las condiciones de vida no solo de las personas sino de todas las diferentes especies que habitan en este planeta. 

Por eso, la concientización es el primer paso para hacer de este espacio un mejor lugar para vivir. Es necesario comprender que el impacto humano en el ecosistema ha suscitado la degradación de los suelos, la deforestación de bosques y la merma de la biodiversidad, solo por nombrar algunos ejemplos, y los ha convertido en problemas ambientales que deben resolverse lo más pronto posible. La única opción es la de buscar soluciones a través de planes de acción con medidas sociales y políticas que cada Estado deberá llevar a cabo. 

La Ciudad de Buenos Aires promueve la separación de residuos con contenedores diferenciados

Qué es la economía circular 

Entre los conceptos vitales para una paulatina reconstrucción ambiental aparece la economía circular. Se trata de un modo de producción que tiene como principal objetivo “reutilizar” diferentes elementos para luego convertirlos en productos novedosos y con otras utilidades. En términos generales, la economía circular busca romper con el paradigma de que todo es un desperdicio sin ningún tipo de modificación. Por el contrario, se propone desasnar estos pensamientos haciéndole ver a las personas que es posible que ciertos residuos se transformen en otros elementos con funcionalidades inimaginables en el futuro.

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Mutan

Sergio Fasani es diseñador industrial y en Mutan crea lentes con materiales reciclados

De eso se trata Mutan, el emprendimiento que lidera Sergio Fasani, un diseñador industrial recibido en la Universidad de Buenos Aires, donde casualmente comenzó su proyecto en el que hoy comercializa distintos tipos de accesorios como gafas de sol. Todo con materiales reciclados. 

“Los diseñadores industriales somos responsables de todos los objetos que se producen industrialmente. Y en ese diseñarlos hay mil decisiones que creo que otra generación de diseñadores e industrias no eran tan conscientes de cómo esos objetos iban a ser descartados», describe.

«Hoy en día somos más conscientes de que también diseñar un objeto implica qué tipo de materiales se usa, qué tipo de procesos se usan, cómo estos impactan en el medioambiente, cuáles son las personas involucradas en el proceso y de qué forma se va a descartar cuando termine su vida útil. Me di cuenta de que tenemos poder de decisión sobre esas etapas, no solo sobre que un objeto sea bello y útil”, cuenta.

Así, aún siendo estudiante empezó a contactarse con cooperativas y diversos proyectos ambientales que le fueron generando mayor interés en continuar indagando en la temática para luego construir algo propio. Terminó la facultad con una tesis sobre qué hacer con el triturado de plástico y luego presentó una línea de luminarias junto con la Fundación Garrahan en la Feria Puro Diseño del 2016. Más tarde vendrían otros objetos como mesas, bancos, cestos, macetas y ahora accesorios. 

Para Sergio la promoción de la economía circular es clave puesto que permite “contemplar qué pasa con un material al transformarlo en un objeto”, pero también cómo es descartado y cómo regresa al circuito. 

El proceso de producción de los objetos de Mutan se inicia con las y los recuperadores sociales, que son aquellas personas que se encargan de recibir los elementos para después clasificarlos en diversos espacios. Sergio explica que trabajan con un colectivo de mujeres del barrio 1-11-14 de nombre Entramadas y también con fundaciones y hospitales. 

“En el caso del estuche de los lentes que está realizado por el reciclado de aproximadamente seis bolsas plásticas post-consumo y de descartes industriales, que seleccionamos y limpiamos,  lo trabajamos en conjunto con Entramadas. Ellas transforman esas bolsas en una nueva lámina que tiene una rigidez similar al cuero. Y, por otro lado, el marco de los anteojos están hechos de tapitas plásticas. Esas las compramos a fundaciones o cooperativas, que primero se limpian y se trituran. Ese triturado se logra con calor para conformar un nuevo objeto y no usamos ningún aditivo como colorante”, indica. 

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Re Accionar

En este mismo sentido, se trabaja en Re Accionar, una cooperativa de diseño para la sustentabilidad que también se encarga de “transformar residuos en nuevos objetos”, según describe Leonardo Rothpflug, su director.

Re Accionar surge en 2018 de la mano de Leo y Matías, que comenzaron a fabricar máquinas para contrarrestar el efecto de los problemas ambientales que surgen a raíz de la no separación de los residuos. Pero también para facilitar el acceso a los plásticos reciclables. “La producción de plástico está muy orientada a la alta escala y si uno no tiene  un gran capital para invertir es muy difícil acceder. Nos empezamos a especializar tanto en el armado de máquinas de baja y mediana escala como en todo el circuito de valor que tiene el reciclaje de plásticos”, cuenta. 

Leonardo Rothpflug es el director de Re Accionar, una cooperativa de diseño

Qué pasa en la Argentina con la basura

Según el portal Argentina, hoy en día en el país se generan más de 45.000 toneladas diarias de residuos sólidos urbanos, algo que tiene un impacto negativo para el medio que habitamos. ¿Pero es la basura la que genera contaminación y la liberación de gases del efecto invernadero en nuestro planeta? No, no es la basura propiamente dicha, pero sí el desconocimiento de cómo manejar los residuos a la hora de desecharlos es la causa principal. Por eso, es sumamente importante que a la hora de “tirar” la basura se separen aquellos materiales a los cuales se le pueden dar un nuevo uso en el futuro. 

Y en este tema es preciso hacer mayor énfasis. El primer paso para que este modo de producción sustentable de frutos empieza con la conciencia en los hogares. Si se separan correctamente los residuos, entonces, será mucho más fácil para las cooperativas y recuperadores urbanos encontrar materiales a los que se le pueda dar otro uso. 

“El principal problema de los proyectos de reciclado y fue un problema para nosotros al principio, es el de conseguir el mismo tipo de plástico en cantidades abundantes para mantener u ofrecer productos de una calidad constante. Si nosotros no separamos en nuestras casas estos materiales no vuelven y no podemos reciclarlos», sostiene Sergio, de Mutan. 

«Por eso, lo primero es que la gente en su casa separando estos plásticos, siendo consciente que deben limpiarlos para ayudar a las cooperativas y fundaciones en esa primera etapa. Las cooperativas son el primer eslabón, clasifican los materiales, los lavan en muchos casos y los trituran en otros. Es importante ser conscientes, por lo menos, en los plásticos. Tratar de no consumir plásticos que sean de un solo uso. Elegir de qué material compramos un objeto y saber cómo lo vamos a descartar”, agrega.

Por otro lado, los Gobiernos deben llevar a cabo medidas ambientales y planteamientos públicos para acompañar esta responsabilidad ciudadana. En Argentina, por ejemplo, se lleva cabo el Plan Girsu que se propone cerrar todo tipo de basurales a cielo abierto con la meta de construir espacios socioambientales en donde se fomente no solo la separación de residuos, también la reutilización y el reciclado a través de capacitaciones y con las maquinarias correspondientes. 

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En este punto, son claves las y los recuperadores urbanos, porque su función es poner en pleno movimiento la economía circular promoviendo el cuidado del ambiente, pero además logrando nuevas y dignas condiciones de trabajo e inclusión social. Por eso, es esencial la atención del Estado en estas cuestiones con inversiones y promoviendo el desarrollo de proyectos y emprendimientos sostenibles destinados a generar empleo y mejorar las condiciones del espacio que vivimos. 

Así comienza el proceso de producción de Re Accionar, quienes a través de diversas cooperativas comienzan a trabajar con los materiales para luego comercializar cuencos, macetas, recubrimientos para paredes y muebles. Sin embargo, Leo aclara y sostiene tal como Sergio, que todo comienza en la casa de las personas con la separación correcta de los residuos y romper con el concepto de basura tradicional.

“Hoy el cuello de botella para lograr mejores índices de reciclaje está en las casas y en la educación ambiental sobre la separación de residuos que tiene que estar en las casas. Esos materiales van a la cooperativa y ahí se los separa por tipo de material y después lo venden a empresas recicladoras como nosotros», explica.

«Acá hacemos una separación y una segunda limpieza del material, se tritura todo por material. Nosotros trabajamos polietileno y post industrial, el PLA, ambos materiales por separado se trituran y por color para así controlar los procesos de producción”, remarca. 

En Re Accionar hoy se fabrican cuencos, macetas y hasta muebles con materiales reciclados

Quién se queda con la basura en Argentina

Hace no mucho tiempo, todo objeto al que ya se le había dado un uso era considerado basura. Las consecuencias de la mala gestión de los residuos y la falta de compromiso de las grandes empresas en solventar esta problemática buscando soluciones amigables con el medioambiente repercuten en la calidad de vida y en el ecosistema. Pero, poco a poco, esto mismo ha permitido que los Gobiernos tanto nacionales como locales pongan su atención en fomentar la educación de, por ejemplo, la separación de residuos. 

De esta manera, es primordial que la población sepa que hay que diferenciar entre residuos y basura, puesto que los primeros pueden tener una nueva utilidad y lo segundo no. Según indicar Leonardo de Re Accionar es que para comenzar con este proceso es preciso contar con “un contenedor nuevo” que puede llegar a un tacho o una bolsa. “Ahí se pondrán todos los reciclables, todos mezclados, plásticos con cartón, papel con metales, con todo”, sostiene.

Y remarca que es importante que todos estos elementos estén “limpios y secos” para que los recuperadores urbanos los reciban en perfectas condiciones ya que son quienes se encargarán luego de clasificarlos. Vale mencionar, entonces, que los materiales reciclables pueden ser: botellas, cartones, papel, frascos sin aberturas, latas, sobres, entre otros.

Si las personas posibilitan este paso en sus hogares, el círculo se pondrá en movimiento y el trabajo no solo de las cooperativas y clasificadores será más fácil, por consiguiente el de emprendedores como es el caso de Mutan y Re Accionar. 

“La economía circular viene a ver valor donde en la concepción anterior, de la economía lineal, no se veía. La economía lineal termina en la basura. La economía circular lo que hace es transformar ese concepto y volverlo a incluir en la cadena y así reducir el impacto ambiental que tenemos como sociedad y como sistema económico”, señala Leonardo.

Pero a la vez habla de la importancia del “rechazo” de ciertos consumos o el reemplazo de algunos por otros. “Hay que entender que como consumidores somos los que votamos con cada una de nuestras compras, qué se perpetúa en el tiempo y qué no. Si elijo un producto por sobre otro de una manera informada, puedo elegir que la economía sea más circular o más lineal”, expresa.

Ley de Envases: cómo funciona el sistema

Para que la economía circular se ponga en movimiento es necesaria indefectiblemente la colaboración de todos los actores, no solo de trabajadores, organizaciones no gubernamentales, emprendedores y activistas, también de las empresas de gran escala. Por eso, la denominada Ley de Envases (27.279), impulsada por el Ministerio de Medio Ambiente, les pide a los productores poseer cierta responsabilidad a la hora de la creación de los envases.  De esta manera, se procura que estos elementos sean más amigables con el medioambiente y también estén aptos para el reciclaje. Es un paso que inevitablemente facilita la tarea de recuperadores y cooperativas que se dedican a la reutilización. 

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En este sentido, la ley indica entre sus fundamentos la existencia de sistemas de gestión que benefician el transporte y el proceso de estos envases vacíos. Aquí, existen tres etapas:

  • En la primera se procederá a la reducción de residuos al mismo tiempo que a la separación. Luego de eso se deberá transportar al Centro de Almacenamiento Transitorio (CAT).
  • Ya en la segunda etapa se podrá clasificar a los envases según el tipo que sean para más tarde comprender su posible funcionalidad.
  • Finalmente, en la tercera etapa de este sistema de gestión, el material utilizado estará listo para enviarse a los espacios donde puedan comenzar con su reinserción en el sistema productivo. 

La Ley de Envases parecía ser una iniciativa casi aprobada cuando ingresó en el Congreso. De hecho, en el mes de noviembre del 2021 obtuvo dictamen en la Comisión de Recursos Naturales y Conservación del Ambiente Humano, donde se encuentra el diputado Leonardo Grosso, y luego en la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Sin embargo, a pesar de esta buena perfomance legislativa, la disconformidad de ciertos sectores empresarios y de facciones políticas pertenecientes a Juntos por el Cambio, la Ley aún no ha sido tratada en el Congreso en lo que va de este año.

Sin dudas, lo que busca la Ley de Envases es la cooperación en pos de construir un planeta más seguro, sostenible y con oportunidades laborales para todos, pero también es importante la transparencia, una palabra que resuena en Leo y Sergio en cada uno de sus proyectos de reciclado.

En Mutan, además de gafas, fabrican lámparas y composteras

“En Mutan entendemos la excusa del reciclaje, o sea, el reciclaje como una excusa para la construcción de una sociedad más sostenible y justa, trabajando no solo en lo ambiental sino en lo social. Me parece que un diferencial del montón es la transparencia en ese proceso. Contamos quiénes son los involucrados, a quién le compramos el material. Eso permite que el consumidor o el futuro usuario empiece a entender esa información como un valor y a exigirlo también a otros productos. Hay que ser conscientes de qué es lo que consumimos y poder tomar una decisión en función a información accesible”, dice el fundador de Mutan.

En esta misma línea, Leo comenta: “La  máxima principal de Re Accionar es la transparencia. Buscamos que el consumo responsable y la sustentabilidad está basada en la información. Por eso, a través de nuestras redes sociales mostramos nuestros procesos productivos. Creemos que de esa manera las personas pueden saber, creer y confiar en lo que nosotros decimos y hacemos”.

Asimismo, el impacto y la innovación también se suman como fundamentos del proyecto. “En todos nuestros productos buscamos maximizar el impacto social y ambiental y hacer todo esto también a través de la innovación, que es algo que tratamos de avanzar cada vez más con el estado de la técnica de reciclaje, con llegar nuestras posibilidades técnicas y conocimientos cada vez más alto”, finaliza.

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Fecha de publicación: 21/07, 12:17 pm