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Debate

Donald Trump enfrenta demandas por frenar proyectos eólicos y usar fondos públicos

California, Nueva York y otros estados cuestionan acuerdos por más de u$s1.500 millones para cancelar proyectos de energía eólica. Qué dijeron desde la ONU.

turbinas de energía eólica marina

Los fiscales generales de California, Nueva York y otros siete estados de Estados Unidos demandaron por separado al Gobierno de Donald Trump por acuerdos destinados a cancelar proyectos de energía eólica marina mediante pagos financiados con fondos públicos.

Uno de los litigios fue presentado por California y busca anular un acuerdo por el que el Gobierno federal se comprometió a pagar más de u$s111 millones a Invenergy para que abandone su contrato de arrendamiento en un área destinada al desarrollo de energía eólica frente a Morro Bay, en la costa central del estado.

Donald Trump
Donald Trump enfrenta demandas por frenar proyectos eólicos y usar fondos públicos. Crédito: Archivo

La demanda cuestiona específicamente un acuerdo firmado en junio por el Departamento del Interior de Estados Unidos. Según la presentación judicial, el convenio también establece que las filiales de Invenergy deberán invertir una suma equivalente en proyectos de combustibles fósiles o energía geotérmica fuera de California.

“En un momento en que necesitamos más energía limpia y confiable, el presidente Trump intenta enviar 111 millones de dólares a sus amigos de la industria de combustibles fósiles y quiere que los contribuyentes y las familias trabajadoras paguen la factura”, sostuvo el fiscal general de California, Rob Bonta.

Se trata de la segunda demanda presentada por California contra las medidas de la Administración Trump para bloquear proyectos de energía eólica en Morro Bay.

Nueva York cuestiona acuerdos por u$s1.400 millones

En paralelo, Nueva York encabeza otra demanda contra dos acuerdos de la Administración Trump que contemplan pagos por unos u$s1.400 millones de fondos públicos a empresas energéticas a cambio de cancelar cuatro proyectos de energía eólica marina.

Los fiscales generales de Connecticut, Delaware, Maine, Massachusetts, Nueva Jersey, Rhode Island y Vermont se sumaron a la presentación.

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, cuestionó los acuerdos y afirmó que “el plan ilegal de la administración Trump de sobornar a las empresas para que renuncien a los proyectos eólicos marinos planificados en Estados Unidos es un abuso indignante de los fondos públicos”.

Según el planteo del estado, los dos proyectos que iban a desarrollarse en Nueva York tenían prevista una inversión superior a u$s16.000 millones y la creación de más de 2.800 puestos de trabajo.

Los tribunales federales deberán resolver ahora los distintos litigios. Los acuerdos cuestionados no son los únicos que afectan al sector eólico. A comienzos de agosto, la Administración Trump acordó pagar u$s1.220 millones a RWE U.S. Offshore para que la compañía abandonara tres contratos de arrendamiento para proyectos de energía eólica marina frente a las costas de California, Nueva York y Luisiana.

La ONU pidió abandonar los combustibles fósiles, una vez más

El conflicto judicial en Estados Unidos coincide con un llamado internacional a acelerar la transición energética. Durante la Cumbre sobre el Clima 2026, celebrada en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, el secretario general de la ONU, António Guterres, pidió a los países establecer calendarios claros para abandonar progresivamente los combustibles fósiles.

extracción de petróleo
António Guterres, pidió a los países establecer calendarios claros para abandonar progresivamente los combustibles fósiles. . Crédito: Archivo

“Somos la primera generación con las herramientas para poner fin a la era de los combustibles fósiles y la última que puede evitar una catástrofe climática”, afirmó Guterres en un comunicado.

La reunión reunió a representantes de grandes economías, países especialmente vulnerables al cambio climático y grandes productores y consumidores de energía, con el objetivo de acelerar la acción climática y reforzar la cooperación internacional.

“El mundo clama por justicia climática, en mitigación, adaptación y financiación. Debemos responder a ese llamado con acción”, sostuvo Guterres.

El secretario general de la ONU también cuestionó que las emisiones de gases de efecto invernadero continúen aumentando mientras deberían disminuir rápidamente y criticó la expansión de los combustibles fósiles.

Las empresas del sector, señaló, continúan obteniendo “ganancias extraordinarias mientras la gente común paga la factura”.

Más renovables y una hoja de ruta para los fósiles

Guterres sostuvo que las energías renovables se convirtieron en una alternativa cada vez más competitiva para la generación eléctrica y pidió triplicar la capacidad mundial de energías renovables, duplicar la eficiencia energética, acelerar la electrificación, reducir las emisiones de metano y detener la deforestación.

También advirtió que el crecimiento de la demanda de electricidad, incluido el asociado con la expansión de la inteligencia artificial, deberá ser acompañado por nuevas energías renovables, redes eléctricas y sistemas de almacenamiento.

“Pido a todos los países que desarrollen una hoja de ruta creíble para abandonar los combustibles fósiles, con plazos claros”, afirmó.

Según Guterres, las economías del G20, responsables de alrededor del 80% de las emisiones mundiales, deberían encabezar ese proceso.

El secretario general también planteó que la transición energética debe ser acompañada por políticas que generen empleo, refuercen la protección social y permitan a los países en desarrollo definir sus propios caminos.

El desafío del financiamiento climático

Guterres reclamó al menos u$s300.000 millones anuales para los países en desarrollo y pidió que la financiación climática mundial alcance u$s1,3 billones anuales para 2035.

También planteó que quienes más contaminan asuman una mayor parte de los costos, que se alivie la carga de la deuda cuando los países enfrentan desastres climáticos y que las economías en desarrollo tengan una participación mayor en el sistema financiero internacional.

El objetivo, resumió, es “acompañar la revolución energética con una revolución financiera”.

Estos recursos, agregó, también serán necesarios para los países que ya enfrentan impactos climáticos que no pueden evitar.

“Sin adaptación, las sequías se convierten en crisis alimentarias; las tormentas, en crisis de deuda; y las olas de calor, en asesinas”, concluyó.

Fecha de publicación: 24/09, 7:16 pm