Denuncian que la minería ilegal en la Amazonía amenaza a pueblos indígenas
Un informe de MAAP revela un avance alarmante de la deforestación por minería de oro en la frontera entre Colombia y Brasil. Pese a los operativos binacionales, la rentabilidad del metal y la falta de trazabilidad ponen en jaque un ecosistema clave y la supervivencia de los pueblos yuri y passé.
La fiebre del oro está penetrando en las áreas más recónditas y protegidas de la cuenca amazónica. Un reciente monitoreo del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP) encendió las alarmas al confirmar que, entre enero de 2024 y mayo de 2026, la minería ilegal arrasó con 506 hectáreas de bosque nativo en la zona ribereña del Parque Nacional Natural Río Puré, en Colombia, muy cerca de la frontera con Brasil.
El fenómeno lejos de desacelerarse se está profundizando: tan solo en los primeros cinco meses de 2026 se registraron 177 hectáreas destruidas. La presencia de dragas ilegales y la excavación intensiva han generado cuatro puntos críticos de expansión hacia el interior de la reserva.
Expertos en conservación advierten que las acciones de control estatal han resultado insuficientes. Los operativos binacionales montados por las fuerzas armadas de Colombia y Brasil logran replegar temporalmente la actividad, pero la falta de presencia institucional permanente provoca que las redes ilegales se dispersen e internen aún más en el parque.

Riesgo de “contacto no deseado” y crisis epidemiológica
Más allá de la pérdida irreversible de biodiversidad y la contaminación con mercurio de las fuentes de agua, la gran preocupación sanitaria y humana recae sobre las comunidades indígenas en aislamiento voluntario.
El Parque Río Puré es el territorio ancestral de los pueblos yuri y passé. El avance descontrolado de las cuadrillas mineras aumenta drásticamente las probabilidades de un contacto no deseado con estas poblaciones.
Organizaciones defensoras de derechos humanos y la propia Defensoría del Pueblo de Colombia señalan que estos encuentros suelen derivar en episodios de violencia directa y, fundamentalmente, en un riesgo epidemiológico devastador. Debido a su falta de defensas inmunológicas contra enfermedades comunes transmitidas por personas foráneas, la incursión minera representa una amenaza de extinción para estos grupos.

Precios récord y opacidad: las fuerzas detrás del delito
¿Qué impulsa esta devastación en zonas tan inaccesibles? Especialistas internacionales coinciden en dos factores clave: el contexto económico global y la fragilidad de los sistemas de control comercial.
- Valores históricos del metal: En un escenario de incertidumbre geopolítica internacional, el precio del oro ha alcanzado máximos históricos, consolidándose como el activo refugio por excelencia. Esta escalada multiplica el incentivo económico de los grupos delictivos para asumir costos logísticos complejos.
- Falta de trazabilidad y lavado: La ausencia de mecanismos rigurosos de debida diligencia en los mercados internacionales permite que el oro extraído con mercurio y violencia sea blanqueado e ingresado con relativa facilidad en los circuitos financieros y comerciales legales.
Estudios socioeconómicos estiman que el impacto ambiental y sanitario provocado por la actividad es exponencialmente más alto que el valor de mercado del metal extraído. En términos financieros, la minería en el Puré representa una pérdida neta donde el costo colectivo supera ampliamente el beneficio de las bandas criminales.
La urgencia de un marco transnacional
Frenar la destrucción del río Puré exigirá superar las intervenciones militares esporádicas e ir hacia una estrategia binacional permanente y coordinada. Sin un control efectivo sobre las rutas del mercurio, una fiscalización estricta del comercio internacional de metales y la presencia constante de los Estados amazónicos, el refugio de los últimos pueblos en aislamiento voluntario seguirá cediendo ante la presión de las topadoras y las dragas.















