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seguridad alimentaria

Este es el peligro invisible de calentar la comida en tuppers de plástico

Investigaciones advierten sobre los riesgos de exponer recipientes plásticos al calor extremo en la cocina diaria. El fenómeno, potenciado por el uso del microondas, acelera la transferencia de aditivos sintéticos al plato de comida.

El hábito de guardar sobras calientes en contenedores plásticos o recalentar viandas directamente en el microondas forma parte de la rutina diaria de millones de personas. Sin embargo, la ciencia médica y ambiental comenzó a poner la lupa sobre los riesgos invisibles de esta práctica. Diversos estudios recientes sobre toxicología alimentaria confirman que la combinación de temperatura elevada y materiales poliméricos acelera significativamente el proceso de migración química hacia los alimentos.

A diferencia de materiales inertes como el vidrio o la cerámica, los plásticos sintéticos no son estructuras completamente estáticas. Al entrar en contacto con temperaturas elevadas o grasas, las uniones moleculares de estos materiales se ablandan y flexibilizan, facilitando que pequeños compuestos aditivos —diseñados para darle rigidez, transparencia o flexibilidad al envase— se desprendan e impregnen la comida.

El calor acelera la transferencia de aditivos químicos desde los recipientes plásticos hacia los alimentos ricos en grasas.

Qué sustancias se liberan y cómo afectan al organismo

Entre los componentes más comunes que suelen migrar con mayor velocidad ante la presencia de calor se encuentran los fitalatos, el Bisfenol A (BPA) y sus sustitutos (como BPS o BPF), además de micro y nanoplásticos desprendidos por el propio desgaste del material.

La exposición continua y prolongada a estas pequeñas dosis diarias genera preocupación en la comunidad científica debido a su comportamiento en el cuerpo humano:

  • Disruptores endocrinos: Compuestos como el BPA o los fitalatos mimetizan la acción de hormonas naturales como los estrógenos. Esta interferencia en el sistema endocrino se asoció a alteraciones metabólicas, problemas de fertilidad y desequilibrios hormonales a largo plazo.
  • Afinidad con alimentos grasos: La migración química no solo se dispara con el calor, sino también con el tipo de alimento. Los platillos con alto contenido graso (salsas, carnes, aceites o quesos) actúan como solventes naturales, absorbiendo con mayor facilidad los aditivos lipofílicos presentes en el plástico.
  • Micro y nanoplásticos: El uso repetido de utensilios o recipientes de plástico sometidos al microondas o al lavado con agua hirviendo degrada la capa interna del contenedor, liberando partículas microscópicas que son ingeridas directamente con el plato.
Sustituir el plástico por contenedores de vidrio para calentar o conservar comida reduce la exposición a disruptores endocrinos.

Recomendaciones para una cocina más segura y sustentable

Frente a este escenario, los especialistas no sugieren entrar en pánico, sino adoptar medidas progresivas de prevención en el hogar para minimizar la exposición a estos compuestos sintéticos. Reducir el riesgo es posible mediante cambios simples en la manipulación diaria de los alimentos:

  1. Enfriar antes de guardar: Si se utilizan contenedores plásticos, es fundamental dejar que las preparaciones alcancen la temperatura ambiente antes de pasarlas al recipiente y guardarlas en la heladera.
  2. Mudar la cocción al vidrio o cerámica: Evitar calentar viandas de plástico en el microondas. La alternativa más segura consiste en trasvasar la comida a platos o recipientes de vidrio borosilicatado o cerámica antes de encender el aparato.
  3. Revisar el estado de los envases: Deschar aquellos tuppers viejos, rayados o que hayan perdido su color original, ya que la erosión física de la superficie incrementa drásticamente la liberación de micropartículas.
  4. Priorizar materiales inertes en el guardado: Invertir de a poco en frascos o contenedores de vidrio para la conservación de alimentos cocidos o grasos.

La transición hacia hábitos de almacenamiento más seguros no solo representa un beneficio directo para la salud personal y familiar, sino que también impulsa un consumo más consciente, reduciendo la dependencia de plásticos descartables o de baja durabilidad en la vida cotidiana.

Fecha de publicación: 28/07, 5:14 pm