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Laguna salada

Uranio, permisos exprés y tensión social: la avanzada minera canadiense que reabre el conflicto en Chubut

El aval ambiental vuelve a encender la discusión sobre minería, límites legales y el futuro de una de las zonas más sensibles de la Patagonia.

El mapa minero de la Patagonia volvió a encenderse y, esta vez, el protagonista es el uranio. La compañía canadiense Jaguar Uranium anunció oficialmente el inicio de actividades en el sector Guanaco, dentro del megaproyecto Laguna Salada, en Chubut, luego de recibir un permiso ambiental aprobado en tiempo récord por el gobierno provincial de Ignacio “Nacho” Torres.

La autorización habilita tareas de perforación, estudios geofísicos y toma de muestras en una región considerada estratégica por su potencial geológico. Aunque se trata de una instancia técnica y exploratoria, el movimiento tiene un fuerte trasfondo político: reabre uno de los debates más explosivos de Chubut, donde la minería metalífera lleva más de dos décadas generando resistencia social.

La velocidad con la que se aprobó la Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) sorprendió incluso al sector empresario. En un contexto global donde la energía nuclear vuelve a ganar protagonismo por la transición energética y la crisis de abastecimiento internacional, el uranio patagónico empieza a posicionarse como un activo codiciado.

La minera canadiense Jaguar Uranium obtuvo un permiso ambiental acelerado para avanzar con la exploración de uranio en Chubut, reactivando el debate sobre minería, legislación y control estatal en la Patagonia

Qué es Laguna Salada y por qué el uranio de Chubut interesa al mercado global

El proyecto Laguna Salada abarca unas 230.000 hectáreas y cuenta con antecedentes de exploración desde la década del 70, cuando la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) ya había identificado potencial de uranio en la región. Más tarde, la firma U3O8 Corp continuó con trabajos preliminares que hoy sirven de base para la ofensiva de Jaguar Uranium.

La apuesta canadiense se sostiene sobre tres factores clave:

  • La mineralización superficial del uranio y el vanadio, alojados en depósitos de caliche, lo que permitiría métodos extractivos de menor costo.
  • Una sólida posición financiera tras su reciente salida a bolsa, que le permite avanzar sin depender de financiamiento local inmediato.
  • Un escenario internacional favorable, con precios récord del uranio y una creciente demanda vinculada a la transición hacia energías de bajas emisiones.

Desde la empresa destacaron que los permisos llegaron “antes de los plazos previstos”, lo que permitirá acelerar el cronograma de exploración en el sector Guanaco.

La estrategia empresarial también evita, por ahora, impulsar cambios legislativos profundos. En vez de avanzar sobre una reforma integral, Jaguar Uranium busca consolidar resultados técnicos y científicos que fortalezcan la viabilidad económica del proyecto antes de abrir la discusión sobre una eventual explotación.

Ley minera, protestas y el fantasma de la zonificación en Chubut

El proyecto Laguna Salada, impulsado en medio del boom global de la energía nuclear, vuelve a poner en tensión al gobierno provincial entre la promesa de inversiones y el riesgo de un nuevo conflicto social y ambiental

La noticia revive inevitablemente el recuerdo del conflicto minero de 2021, cuando la Legislatura de Chubut aprobó la zonificación minera y desató una ola de protestas masivas que obligó al gobierno de Mariano Arcioni a derogar la ley apenas unos días después.

Actualmente, la provincia sigue bajo el régimen de la Ley ex 5.001, que prohíbe la minería metalífera a cielo abierto y el uso de cianuro. Sin embargo, el caso del uranio en Laguna Salada abre un área gris jurídica: las empresas sostienen que la extracción en depósitos superficiales podría no encuadrar estrictamente dentro de las prohibiciones vigentes.

Ese detalle técnico es el que hoy alimenta el debate político y ambiental.

Mientras sectores empresarios y parte del gobierno provincial ven una oportunidad para atraer inversiones, generar empleo y obtener divisas en una meseta históricamente relegada, organizaciones ambientales y asambleas ciudadanas alertan sobre el riesgo de habilitar una nueva avanzada extractiva en territorios sensibles.

El dilema para Ignacio Torres es delicado: impulsar actividad económica sin reactivar un conflicto social que en Chubut tiene antecedentes de alta intensidad política.

Por ahora, Jaguar Uranium avanza bajo el paraguas de la exploración técnica y científica. Pero el interrogante que sobrevuela a la provincia es cuánto tiempo podrá sostenerse ese equilibrio antes de que la discusión sobre explotación minera vuelva a explotar en las calles.

Fecha de publicación: 14/05, 10:55 am