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Alerta

El riesgo ambiental oculto en las canchas de césped sintético y las plazas “antigolpes”

Dos estudios de 2026 muestran que el relleno de caucho de las canchas libera aditivos y metales con la lluvia y que sus gránulos se dispersan por el suelo y el drenaje. El mismo material cubre el piso de plazas porteñas. Reciclar el neumático no elimina sus contaminantes: los trasladó al lugar de juego.

Cancha de fútbol de césped sintético con jugadores y personas reunidas durante una actividad deportiva, rodeada de montañas y vegetación

Cuando un neumático termina su vida útil, una de sus salidas es el deporte y el juego: molido, se esparce como relleno entre las fibras de las canchas sintéticas y se usa como piso antigolpes en patios infantiles. Un equipo de la Universidad de British Columbia (UBC) calculó que una cancha típica contiene unas 125 toneladas de ese granulado, el equivalente a unos 20.000 neumáticos. Se lo presenta como economía circular, pero un neumático está formulado para resistir, y para eso lleva aditivos y metales que no desaparecen al triturarlo.

Javier Monstserrat es Prof. Titular del Área de Química de la Universidad Nacional de General Sarmiento, Investigador del CONICET y director del Grupo de Química de Contaminantes Orgánicos. Su equipo estudia específicamente, entre otras, las consecuencias del desgaste de los neumáticos en los pavimentos. Consultado sobre estas canchas, reflexiona: “Lo que me parece importante es que en este caso no se trata sólo de un polímero y eventualmente el problema de su fragmentación (en este caso se llaman microelastómeros). En este caso ese polímero tiene muchos aditivos y esos aditivos migran de la matriz polimérica transformándose en otro problema.”

El caucho reciclado de las canchas sintéticas libera metales y químicos contaminantes

La investigación de UBC, publicada en Environmental Science: Processes & Impacts en marzo de 2026, analizó el relleno de 12 canchas del área de Vancouver (nueve con caucho molido y tres con alternativas) y el agua de drenaje de una cancha en funcionamiento durante tres tormentas.

La sustancia central es la 6PPD-quinona. Surge de la 6PPD, un antiozonante que se agrega a los neumáticos para que el caucho no se agriete: al reaccionar con el ozono, se transforma en este derivado, cuya toxicidad se descubrió al investigar mortandades de peces. Los lixiviados del caucho liberaron 6PPD-quinona, zinc y cobre en mayor medida que los rellenos alternativos, y las concentraciones no bajaron con la edad del relleno. En el drenaje de una cancha, la 6PPD-quinona superó niveles letales para especies sensibles, aun con material de más de seis años. Según los autores, una cancha típica libera menos del 1 % de la 6PPD de su relleno, así que la reserva está lejos de agotarse. También detectaron compuestos que no figuran en los inventarios regulatorios de ingredientes de neumáticos.

Otro estudio de 2026, publicado en Chemosphere, generó lixiviado en condiciones que imitan la lluvia sobre una cancha: contenía cuatro ftalatos y un plastificante emergente, y afectó a productores primarios e invertebrados de agua dulce. Hay límites: en el ambiente el agua se diluye, y estos trabajos miden contaminación, no exposición de personas.

El segundo estudio aborda el tema desde la física del material. Publicado el 28 de julio de 2026 en Environmental Sciences Europe, midió la pérdida de granulado de caucho en dos canchas de Helsinki. En parcelas de 0,04 m², la acumulación anual media osciló entre 23 y 886 gramos (peso seco), con gran variabilidad entre ambas canchas. Los autores identificaron como vías el suelo, el drenaje pluvial y los equipos de mantenimiento. Cada gránulo que escapa lleva consigo los aditivos y metales del neumático. Una revisión de 2021 sostiene que esa dispersión es un problema local que podría acercarse a cero con infraestructura de contención.

No es solo el relleno. De acuerdo con el estudio de la Universidad de Barcelona sobre microplásticos en ríos y costas, se analizó 217 muestras de agua de la costa de Barcelona y 200 del Guadalquivir, y halló fibras del césped en el 62 % de las marinas y el 37 % de las fluviales; llegan a ser el 15 % de los plásticos de menos de 5 milímetros.

La cancha comparte con la ruta la misma química: la 6PPD-quinona se hizo conocida por el agua que escurre de las rutas. Una preocupación ya instalada en la comunidad científica es cómo el desgaste de los neumáticos libera partículas al aire urbano. En la ruta, la fuente es difusa y el material sale por abrasión; en la cancha, o en la plaza, está concentrado en un punto fijo durante años y se libera por lixiviación y por pérdida de gránulos. Su peso relativo frente al tránsito no está claro, pero en ambos casos buena parte termina en el desagüe pluvial. De hecho, el Dr. Javier Montserrat señala que su grupo de investigación encontró la presencia de 6-PPD en los cordones de las veredas de áreas del conurbanos (resultados no publicados aún).

En Argentina el factor climático relevante es el sol. Una revisión de 23 publicaciones, citada por el Centro Nacional de Colaboración en Salud Ambiental de Canadá, halló superficies sintéticas entre 9,4 y 33,7°C más calientes que el césped natural. Con 25°C de aire, la superficie puede alcanzar los 60°C, temperatura a la que el caucho libera compuestos orgánicos semivolátiles. Un estudio de la Northeastern University sometió caucho molido a luz solar simulada y detectó al menos 572 productos de transformación, entre ellos la 6PPD-quinona.

Qué riesgos sanitarios tienen los pisos de caucho en plazas infantiles

Una revisión de 2026 en Environmental Science: Advances identifica la radiación ultravioleta, las variaciones de temperatura, la lluvia y el desgaste mecánico como los factores que fragmentan fibras y relleno, y señala que faltan datos sobre la velocidad de degradación y la liberación de microplásticos, metales pesados e hidrocarburos aromáticos policíclicos. Cuánto influyen el calor y la radiación en lo que se lixivia con la lluvia es difícil de saber sin más estudios.

El caucho de neumático no se queda en las canchas. Según un comunicado del Gobierno porteño, los patios de juego renovados llevan solados continuos de caucho: EPDM en la superficie y una base de SBR reciclado que amortigua los golpes. Hay pisos de goma antigolpes en varios patios y, por ejemplo, la renovación de la plaza Tupac Amaru incluyó un solado de caucho nuevo. Una empresa instaladora afirma que en la plaza Saint-Exupéry reutilizó 1.734 neumáticos fuera de uso en 578 m².

Faltan estudios locales sobre lo que liberan con la lluvia y el sol; es una pregunta abierta en un espacio de uso infantil. En términos de solución ambiental, Montserrat ve a la reutilización de neumáticos en este tipo de pisos a mitad de camino: “una solución a medias sería una buena descripción. Tal vez habría que pedir estudios toxicológicos de contacto dérmico para evaluar el riesgo en el caso de los chicos en las plazas. La otra cosa en la que habría que pensar es en un “sistema de adsorbentes y trampas” para capturar los contaminantes liberados y las partículas que se desprenden. Coincido en que lo que se libera es un “cóctel” de aditivos sobre los cuáles se necesitan más estudios para este caso en particular.

El Reglamento (UE) 2023/2055 prohíbe comercializar relleno granular para superficies deportivas desde el 17 de octubre de 2031; por ahora no obliga a retirar las canchas existentes. Un análisis de 91 muestras de relleno de 17 países halló hidrocarburos aromáticos policíclicos, plastificantes y vulcanizantes en todas, y algunas superaron el límite europeo de 20 µg/g para la suma de ocho de esos hidrocarburos.

El caucho molido (generalmente SBR) es el relleno de la gran mayoría de las canchas de fútbol 5, 7, 9 y 11. En el país se descartan entre 130.000 y 150.000 toneladas anuales en el marco de la gestión de neumáticos fuera de uso en Argentina. La empresa Regomax destina su producción al uso de caucho reciclado en césped sintético y el INTI-Caucho acompañó la puesta en marcha de su primera planta. No hay un censo nacional de canchas; hasta enero de 2023, Neuquén había construido 66 canchas sintéticas de fútbol, hockey y rugby. Los estudios citados se hicieron en Canadá, Finlandia y España; qué libera con la lluvia y el sol el caucho usado en el país sigue siendo una pregunta abierta. 

Ante la situación actual en Argentina, Montserrat plantea: “Me parece que esto requiere atención de las autoridades, porque en particular son nuestros niños los que están en contacto y expuestos a esas superficies y hay una responsabilidad mayor para asegurar su inocuidad”.

Fecha de publicación: 04/11, 6:58 am