Científicos argentinos y una importante empresa transforman el bagazo de cerveza en solución climática
Antares y científicos del CONICET en Mar del Plata participan de una iniciativa internacional para crear un bioestimulante vegetal a partir del bagazo de cerveza. De qué se trata y cuál es su potencial.
La empresa de cerveza artesanal Antares, junto a investigadores del CONICET de la ciudad de Mar del Plata forman parte de la iniciativa “BrewSelBar”, un programa originado en Argentina que obtuvo financiamiento de la Comunidad Europea por 475 mil euros para desarrollar “una solución integral a los desafíos globales de la agricultura, el cambio climático y la seguridad alimentaria”.
¿Cómo? A través de la extracción de un bioestimulante vegetal innovador enriquecido con selenio y derivado del grano gastado de cervecería (GSC), también conocido como el bagazo cervecero, un subproducto muy abundante en la industria cervecera.
Cómo es el proyecto internacional
El proyecto es parte del programa Horizonte 2024 Marie Skłodowska-Curie Research and Innovation Staff Exchange, donde participan 5 organismos europeos y 2 argentinos, entre ellos la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), la Universidad Técnica de Berlín (TU) y la Universidad Tecnológica de Dinamarca (DTU).
Según detalla el documento oficial, con esta iniciativa se busca “optimizar los procesos de extracción del GSC, enriquecer el bioestimulante con selenio y validar su eficacia tanto en laboratorio como en campo para mejorar el rendimiento de la cebada y su resiliencia al estrés abiótico”, con el fin de promover “la producción de bebidas enriquecidas con selenio, incluyendo cerveza y productos no alcohólicos, impulsando una bioeconomía circular y reduciendo los residuos industriales”.
El año pasado, el equipo de Antares recibió la invitación de Gabriela Guevara, directora del Grupo de investigación en Bioquímica Vegetal de la UNMDP/CONICET –un equipo que realiza trabajos en colaboración con numerosas universidades y empresas europeas-, para sumarse al proyecto y aportar sus saberes, insumos y experiencia desde el ámbito de la fabricación de cerveza artesanal.
En diálogo con Economía Sustentable, Guevara explica que “en los momentos de sequía, los precios de los granos se incrementan porque la producción baja considerablemente” y que se espera que con “este bioestimulante se pueda dar respuesta con plantas produzcan más y mejor en condiciones ambientales adversas”. Asimismo, con el valor agregado del selenio, dice que “además de aumentar la tolerancia de las plantas al estrés por sequía, se van a poder extraer de ellas nuevos granos biofortificados”.
El proyecto tiene fecha de inicio en enero de 2026 y espera finalizar con un desarrollo en campo en diciembre de 2029. “El último paso del proyecto se va a realizar en la fábrica de Antares con una producción a escala piloto”, precisa la investigadora.
Innovar en producto y sustentabilidad
Leonardo Ferrari, cofundador de Antares, cuenta a este medio que decidieron asumir el desafío de transformar el bagazo cervecero en un insumo agrícola de alto valor agregado porque quieren “innovar en un producto que combine sostenibilidad con desarrollo local”. En relación a la proyección comercial basada en las nuevas cervezas con cebada biofortificadas, advierte que “por ahora no hay fecha estimada para la comercialización”, ya que se encuentran en “etapa de investigación”, pero que, en el mediano plazo cuando avancen las etapas del proyecto, podrán brindar precisiones.
¿Para qué transformar el bagazo cervecero en un bioestimulante vegetal? “El objetivo principal es producir una cerveza enriquecida con selenio, que es un oligoelemento que participa en funciones vitales para nuestro organismo (como puede ser regular la función de algunas glándulas, apoyar el sistema inmunológico, antioxidante y salud reproductiva, entre otras), a partir de un bioestimulante natural que se produce con el bagazo de la cerveza”, detalla Ferrari.
“Para que el selenio se pueda incorporar eficientemente en nuestro cuerpo debe estar en forma orgánica, pero los seres humanos carecemos de esa capacidad: solo la poseen las plantas y algunos microorganismos. Por eso, buscamos producir un bioestimulante a partir del bagazo para aprovechar su riqueza en macro y micronutrientes”, puntualiza. A su vez, con el bioestimulante, tienen previsto dar tratamiento a las semillas de cebada -involucradas en el proceso de elaboración artesanal de cerveza-, con el objetivo de producir plantas de cebada tolerantes a la sequía y enriquecidas en selenio.
Finalmente, el cofundador de Antares pronostica que “con los granos obtenidos de estas plantas se podrá producir una malta cervecera con la que, a su vez, se puedan elaborar cervezas funcionales enriquecidas en selenio en sus formas orgánicas”.
Otro proyecto sustentable donde participó Antares
Durante el 2024, la firma cervecera participó del programa “Cuidando lo Nuestro”, destinado a fortalecer la economía circular en la ciudad de Mar del Plata y la región, a través del recupero de latas de aluminio.
En el proyecto participó la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMDP) en conjunto con la Cámara Fortalecerse, la Cámara de la Industria Plástica de Mar del Plata, la ONG Reconstruir y la cooperativa “Verde Esperanza”, que está encargada del retiro, separación, reciclado y/o venta de los materiales.
Según relevó el quipo de trabajo, entre abril y agosto de ese año, se recuperó un total de 164 kg, lo que es equivalente a unas 12 mil latas de aluminio que lograron torcer su destino y escapar al basural.
“Las ganancias generadas por la cooperativa Verde Esperanza fueron compartidas con la Cooperadora de los Hospitales de Mar del Plata (HIGA-HIEMI), desde donde se entregaron ventiladores, microondas, anafes, entre otras cosas, a los hospitales públicos, como también se aprovechó para la compra de pañales, leche maternizada y nebulizadores para los pacientes”, cuenta con orgullo Ferrari.
El proyecto “Cuidando Lo Nuestro”, también logró recuperar en ese mismo período unos 122 kg de cartón, 89 kg de Nylon, 75 kg de papel y 143 kg de vidrio.