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Riesgo climático

El Niño activa medidas especiales para proteger la infraestructura nuclear de inundaciones

El Gobierno debió salir a reforzar los planes de contingencia y de prevención y mitigación del riesgo hídrico para blindar Atucha, Embalse y varios centros atómicos e instalaciones radiactivas de los posibles efectos que el fenómeno climático puede causar en la actividad nuclear argentina.

Técnico con casco, guantes y chaleco reflectante realiza tareas de mantenimiento en un poste de infraestructura eléctrica

El fenómeno de El Niño comenzó a poner a prueba una de las infraestructuras más sensibles de la Argentina como es la nuclear.

Para evitar riesgos ambientales, el Gobierno activó medidas preventivas en las centrales, centros atómicos e instalaciones vinculadas con materiales radiactivos ante la posibilidad de crecidas, inundaciones y otros eventos meteorológicos extraordinarios. 

Vista de una zona urbana bajo la lluvia, con gotas de agua sobre un vidrio y calles parcialmente inundadas
El Gobierno activó medidas preventivas en las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse

En el mismo sentido, la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) exigió a los responsables del sector que presenten sus planes de contingencia frente a un escenario climático que ya tiene señales concretas. 

Las preocupaciones partieron luego de darse a conocer el último informe sobre el fenómeno El NIño-Oscilación del Sur elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), en el que se determinó que el episodio alcanzó una intensidad fuerte. 

Según los modelos dinámicos y estadísticos relevados por el organismo, existe una probabilidad del 100% de que la fase de El Niño se mantenga durante el trimestre octubre-noviembre-diciembre y continúe intensificándose.

La prevención alcanza a las centrales Atucha I y Atucha II, ubicadas en Lima, partido de Zárate; Embalse, en Córdoba; los centros atómicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y otras instalaciones nucleares y radiactivas sometidas a control. 

A partir de este escenario, las autoridades comenzaron a desplegar planes y estrategias para intentar anticiparse a escenarios hidrometeorológicos severos y reforzar la capacidad de respuesta. 

Cómo afecta El Niño a las centrales nucleares Atucha y Embalse

De acuerdo al documento, el complejo Atucha concentra una parte relevante de la atención porque sus dos centrales están emplazadas junto al río Paraná. 

Un ejemplo es Atucha I, que está ubicada sobre la margen derecha del curso de agua, una localización que incorpora las condiciones hidrológicas dentro de las variables que deben ser consideradas para proteger las instalaciones.

En ese sentido, Nucleoeléctrica Argentina, operadora tanto de esta central como las de Atucha II y Embalse, puso en marcha un plan para anticipar los posibles efectos de El Niño. 

Se trata de la sociedad estatal encargada de la generación de energía eléctrica de origen nuclear, así como del diseño, construcción y operación de las centrales nucleares del país. 

Aporta aproximadamente el 7% de la energía eléctrica consumida en Argentina a través del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM). 

La empresa reforzó el monitoreo permanente de las condiciones meteorológicas e hidrológicas, la disponibilidad de recursos críticos y la preparación de sus equipos de respuesta ante emergencias.

Árbol caído sobre el tendido eléctrico en una zona arbolada, con cables afectados tras un temporal
La Autoridad Regulatoria Nuclear exigió planes de contingencia y coordinó acciones de monitoreo

También incorporó medidas destinadas específicamente a proteger la infraestructura frente a posibles crecidas e inundaciones con un  operativo que comenzó después de una reunión de coordinación realizada el pasado 2 de octubre con la Agencia Federal de Emergencias (AFE) y que forma parte de las acciones coordinadas del sector nuclear ante El Niño.

Las medidas encuentran a las centrales en situaciones operativas diferentes como el caso de Atucha I que atraviesa una renovación integral destinada a permitirle iniciar un segundo ciclo operativo. 

Según información de Nucleoeléctrica difundida por la ARN, el proyecto de extensión de vida de Atucha I alcanzó un avance del 60% y los trabajos estarían finalizados a mediados de 2027.

En el caso de Embalse, salió de servicio el 3 de octubre pasado para cumplir una parada programada de siete semanas, período durante el cual se realizan tareas de mantenimiento, inspecciones, ensayos y controles sobre los sistemas de seguridad, además de intervenciones sobre generadores de vapor, intercambiadores de calor, válvulas, bombas, motores y otros componentes de la planta.

Entre los trabajos previstos figura la reparación del recubrimiento interno de la pared perimetral del edificio del reactor para mantener su función de contención, una de las barreras de seguridad destinadas a evitar la liberación de material radiactivo al ambiente.

Medidas de la Autoridad Regulatoria Nuclear ante inundaciones

El operativo adquirió otra dimensión el 22 de octubre pasado, cuando la ARN informó que había activado un conjunto de medidas frente a las condiciones climáticas que podría generar El Niño, con el objetivo de preservar la seguridad radiológica y nuclear de las instalaciones y prácticas bajo su control.

El organismo solicitó a las entidades responsables de instalaciones nucleares y radiactivas que remitieran sus planes de contingencia ante distintos escenarios posibles. 

Según las autoridades del ente regulador, la documentación permitirá evaluar alternativas de actuación de acuerdo con la evolución del fenómeno.

En el mismo sentido, la ARN también conformó equipos especializados para respaldar su guardia de emergencias que quedaron disponibles incluso para el traslado y resguardo de fuentes y materiales en caso de resultar necesario.

La decisión amplía el alcance de la prevención más allá de las centrales destinadas a generar electricidad ya que, de acuerdo al documento oficial, el control comprende instalaciones y prácticas nucleares y radiactivas que se encuentran bajo fiscalización del organismo.

La ARN trabaja para ese operativo junto con la AFE, el Servicio Meteorológico Nacional y otros organismos estatales, mientras sus equipos técnicos analizan periódicamente la evolución del fenómeno.

El plan de prevención hídrica de la CNEA

En forma paralela, la CNEA puso en marcha un plan específico de prevención y mitigación del riesgo hídrico. 

La iniciativa combina monitoreo meteorológico y del agua, protección física de las instalaciones y actualización de los protocolos utilizados frente a contingencias.

Según el informe del ente oficial, una de sus principales herramientas es el tablero CNEA-ENOS, una plataforma geoespacial diseñada para simular lluvias, inundaciones y nieve y analizar cómo diferentes escenarios podrían afectar las instalaciones.

El sistema fue desarrollado para los centros atómicos de Ezeiza, Constituyentes y Bariloche e integra información sobre infraestructura crítica, redes de drenaje y características topográficas de cada predio y se complementa con sensores destinados a monitorear los niveles de agua.

La información permite identificar áreas vulnerables, orientar tareas preventivas, priorizar trabajos de mantenimiento y organizar la respuesta ante eventos meteorológicos.

Además, el plan contempla protección perimetral e intervenciones en los accesos a instalaciones críticas mediante la colocación de barreras de contención. 

El riesgo climático excede a las centrales

En el mismo sentido, la CNEA también inició una revisión integral de sus procedimientos de actuación frente a posibles contingencias hídricas.

El alcance del operativo se observa especialmente en el Centro Atómico Ezeiza, en la provincia de Buenos Aires, donde se concentra infraestructura destinada a investigación, producción y diferentes aplicaciones de la tecnología nuclear.

En ese predio también desarrolla actividades Dioxitek, empresa dedicada a producir dióxido de uranio utilizado en el ciclo de combustible nuclear y fuentes selladas de cobalto-60 para aplicaciones médicas e industriales.

Ante el escenario climático, esta sociedad comenzó a coordinar con la CNEA acciones destinadas a mitigar riesgos frente a posibles contingencias. 

De esa manera, el dispositivo preventivo comprende no solamente las centrales eléctricas sino también centros atómicos e instalaciones vinculadas con materiales que requieren controles específicos.

La propia ARN incorporó esa dimensión al operativo al preparar equipos que, si fuera necesario, podrán intervenir en el traslado y resguardo de fuentes y materiales.

El impacto del clima en los proyectos de extensión de vida y privatización

Las medidas preventivas llegan en un momento particular para el sector a partir de los nuevos Lineamientos de la Política Nuclear Argentina definidos por el Gobierno.

Esas medidas ubicaron entre sus prioridades para los próximos 18 meses la operación de las centrales, el proyecto de extensión de vida de Atucha I, la puesta en marcha del reactor multipropósito RA-10, el desarrollo del ciclo del combustible y una mayor incorporación de capital privado a actividades que puedan funcionar comercialmente. 

La agenda incluye además un cambio en la estructura empresaria del sector luego de que las autoridades autorizaron la privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina mediante un esquema que prevé vender mediante una licitación nacional e internacional el 44% del capital, destinar hasta otro 5% a un Programa de Propiedad Participada y conservar el 51% en manos estatales. 

El propio decreto que autorizó ese proceso vinculó la búsqueda de capital con proyectos estratégicos que ya están en marcha: la extensión de vida de Atucha I, cuyo regreso al mercado eléctrico está previsto para 2027, y un nuevo sistema de almacenamiento en seco de elementos combustibles gastados necesario para sostener la operación de Atucha II. 

A esa agenda se suma el reactor RA-10, en el Centro Atómico Ezeiza, uno de los lugares incluidos ahora en las medidas preventivas frente a El Niño. 

El Gobierno prevé poner el reactor multipropósito en marcha en 2027 y anunció un esquema de inversión privada para desarrollar la planta asociada destinada a la producción comercial de radioisótopos. 

En septiembre pasado, la Secretaría de Asuntos Nucleares informó que el montaje del reactor había alcanzado el 96%.

El vínculo entre esa política y las medidas frente a El Niño es concreto si se tiene en cuenta que la generación nuclear aporta energía firme y de bajas emisiones y llegó a representar hasta el 10% de la electricidad consumida en el país, según la Secretaría de Asuntos Nucleares. 

La estrategia oficial busca optimizar las centrales existentes y preparar nuevas capacidades, pero esas instalaciones deben mantener sus condiciones de seguridad frente a escenarios ambientales más exigentes. 

Por eso, las crecidas y las inundaciones que ahora están bajo seguimiento agregan una variable ambiental a una política que involucra centrales en operación o renovación, nuevos proyectos, manejo de combustible y materiales radiactivos e inversiones de largo plazo. 

La propia estrategia oficial mantiene en cabeza del Estado las responsabilidades sobre política nuclear, regulación, seguridad y salvaguardias aun cuando se incorpore participación privada. 

De hecho, las medidas adoptadas por el sector nuclear forman parte de una estrategia nacional de mayor alcance que tiene como punto de partida el llamado Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027. 

El programa fue lanzado por el Gobierno en junio pasado y está destinado a fortalecer la articulación entre organismos nacionales y jurisdicciones frente a posibles emergencias vinculadas con El Niño.

El programa contempla la preparación frente a inundaciones y crecidas y presta especial atención a la evolución de la Cuenca del Plata, donde se encuentra el Paraná y está emplazado el complejo Atucha.

El seguimiento hidrometeorológico se actualiza semanalmente, tal como fue explicado en el último boletín sobre la situación hidrometeorológica de El Niño que fue publicado el 22 de octubre y que reúne pronósticos emitidos que alcanzan casi la totalidad de los días de este mes. 

En su elaboración participan organismos nacionales vinculados con meteorología, recursos hídricos, emergencias y observación territorial.

Para la infraestructura nuclear, ese seguimiento ya se trasladó al monitoreo permanente de las condiciones meteorológicas e hidrológicas, sensores para controlar niveles de agua, simulaciones de inundaciones, revisión de redes de drenaje, barreras de contención y planes de contingencia requeridos a las instalaciones nucleares y radiactivas.

Fecha de publicación: 29/10, 6:30 am