Científicos vinculan el consumo de ultraprocesados con un mayor riesgo de cáncer de próstata
Un estudio de la Universidad Atlántica de Florida detectó una asociación entre el consumo de ultraprocesados y un mayor riesgo de cáncer de próstata.
Una investigación realizada por científicos de la Facultad de Medicina Charles E. Schmidt de la Universidad Atlántica de Florida (FAU), en Estados Unidos, encontró una asociación entre un mayor consumo de alimentos ultraprocesados y un incremento del riesgo de desarrollar cáncer de próstata en hombres adultos.
El trabajo fue publicado en The American Journal of Medicine y analizó información de 17.024 hombres de 18 años o más que participaron de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de Estados Unidos (NHANES) entre 2003 y 2023. Los investigadores estudiaron los hábitos alimentarios de los participantes para determinar qué proporción de las calorías consumidas diariamente provenía de productos ultraprocesados.

Para clasificar los alimentos, los autores utilizaron el sistema NOVA, una metodología empleada en investigaciones nutricionales que permite distinguir los productos según el grado y el propósito de su procesamiento. A partir de los datos obtenidos, los participantes fueron distribuidos en cuatro grupos de acuerdo con el porcentaje de calorías provenientes de alimentos ultraprocesados.
El grupo con menor consumo incluía a quienes obtenían menos del 20% de sus calorías diarias de estos productos, mientras que el grupo superior comprendía a quienes superaban el 44%. La comparación entre ambos extremos permitió evaluar la relación entre la alimentación y la aparición de casos de cáncer de próstata.
Qué encontró el estudio sobre los alimentos ultraprocesados
Según los resultados publicados, los hombres pertenecientes a los tres grupos con mayor consumo de alimentos ultraprocesados presentaron un riesgo 29% mayor de desarrollar cáncer de próstata en comparación con quienes integraban el grupo de menor consumo.
Cuando se consideraron los dos grupos con los niveles más elevados de ingesta, el incremento del riesgo alcanzó el 30% respecto del grupo que consumía la menor proporción de estos productos.

Los investigadores también realizaron ajustes estadísticos para contemplar otros factores que pueden influir sobre el riesgo de cáncer, entre ellos la edad, la raza y la etnia, el tabaquismo y la situación económica. Después de incorporar estas variables al análisis, la asociación se mantuvo y el incremento del riesgo se ubicó entre el 24% y el 31%.
En el grupo que registró la mayor ingesta de alimentos ultraprocesados se observó además un posible incremento del riesgo del 34%. Sin embargo, este último resultado no alcanzó significación estadística. Los autores señalaron que una de las posibles explicaciones es el menor número de casos de cáncer de próstata registrado dentro de ese grupo.
El estudio, por lo tanto, identifica una asociación estadística entre el nivel de consumo de alimentos ultraprocesados y el riesgo de cáncer de próstata. Sus resultados no permiten establecer por sí mismos que estos productos sean la causa directa de la enfermedad.
Charles H. Hennekens, autor principal de la investigación y profesor del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la FAU, señaló que los hombres que consumieron mayores cantidades de alimentos ultraprocesados presentaron riesgos significativamente mayores de desarrollar cáncer de próstata dentro de la población analizada.
El investigador sostuvo además que los resultados se incorporan a un conjunto creciente de investigaciones sobre los efectos de los alimentos ultraprocesados y planteó la necesidad de realizar nuevos estudios observacionales de gran escala y ensayos aleatorizados para evaluar esta hipótesis.
Qué son los alimentos ultraprocesados
El concepto de alimentos ultraprocesados hace referencia a productos que, de acuerdo con la clasificación NOVA, atraviesan formulaciones y procesos industriales que pueden incluir distintos ingredientes, aditivos y sustancias utilizadas para modificar su sabor, textura, conservación o apariencia.
Dentro de esta categoría pueden encontrarse productos como galletitas, snacks, bebidas azucaradas, golosinas, cereales de desayuno, comidas listas para consumir y determinados productos de panadería industrial, aunque la clasificación depende de la composición y el proceso de elaboración de cada alimento.
Una de las características que utilizan los investigadores para diferenciarlos de otros productos procesados es la presencia de formulaciones industriales y de ingredientes que no suelen formar parte de las preparaciones domésticas habituales.

La clasificación NOVA fue utilizada en el estudio estadounidense para establecer el porcentaje de energía diaria que procedía de estos productos. Para calcularlo, los investigadores analizaron dos registros alimentarios de 24 horas aportados por los participantes.
El procedimiento permitió comparar los patrones de consumo entre los distintos grupos y relacionarlos con los casos de cáncer de próstata registrados durante el período analizado.
La relación entre ultraprocesados y otras enfermedades
El cáncer de próstata no es la única condición de salud que ha sido estudiada en relación con el consumo elevado de alimentos ultraprocesados. Investigaciones anteriores encontraron asociaciones entre una mayor ingesta de estos productos y sobrepeso, obesidad, alteraciones metabólicas, marcadores de inflamación y enfermedades cardiovasculares, entre otras condiciones.
Los trabajos sobre alimentación y salud también analizaron la relación entre determinados patrones de consumo y enfermedades como la diabetes tipo 2 y la hipertensión.
En este contexto, los autores de la investigación de la FAU plantearon que los alimentos ultraprocesados representan un área de interés para la investigación epidemiológica y de salud pública.
Timothy De Ver Dye, coautor del trabajo y profesor y director del Departamento de Salud Poblacional de la FAU, explicó que disminuir el consumo de alimentos ultraprocesados constituye un desafío para la salud pública debido a la disponibilidad y presencia de estos productos en los mercados.
Los investigadores también plantearon que la evaluación de los efectos de estos alimentos requiere estudios que permitan determinar con mayor precisión cuáles son los mecanismos involucrados y qué componentes de la alimentación podrían estar relacionados con los resultados observados.
Cuánto se consumen alimentos ultraprocesados en Argentina
El debate sobre el consumo de alimentos ultraprocesados en Argentina también forma parte de las investigaciones sobre alimentación, obesidad y enfermedades crónicas.
Los datos citados en estudios y análisis locales muestran que el consumo de este tipo de productos tiene una presencia significativa dentro de la alimentación de la población argentina. Entre los productos de mayor presencia aparecen las bebidas azucaradas, las galletitas, los snacks y otros alimentos envasados.
De acuerdo con las cifras de consumo per cápita mencionadas en investigaciones sobre el mercado argentino, el consumo anual alcanza aproximadamente 110 litros por persona de productos ultraprocesados líquidos, principalmente bebidas azucaradas.

En el caso de los alimentos ultraprocesados sólidos, distintas estimaciones ubican el consumo en torno a 31 kilos por persona al año, con productos como galletitas dulces, snacks y otros alimentos empaquetados entre los principales integrantes de esta categoría.
Estos datos deben interpretarse dentro de las características generales de la alimentación argentina y no implican que todos los productos incluidos en la categoría tengan idéntica composición nutricional o produzcan los mismos efectos sobre la salud.
Por otro lado, las nuevas guías internacionales incorporan pautas claras para distintos grupos etarios y etapas de la vida, desde la infancia hasta la vejez, y adapta las recomendaciones según necesidades particulares, como embarazo, lactancia o condiciones crónicas. En todos los casos, el denominador común es la elección de alimentos reales y la eliminación de productos ultraprocesados como base de una alimentación saludable.
“Las nuevas recomendaciones reflejan una mirada más realista y profunda sobre los factores que determinan nuestra salud cardiometabólica; ya no se trata sólo de evitar grasas o contar calorías, sino de alejarnos de los alimentos ultraprocesados y reforzar el rol protector de la masa muscular y la calidad proteica de la dieta”, sostuvo Sergio Martínez, licenciado en nutrición, en declaraciones con Economía Sustentable.
Qué relación existe con el sobrepeso y la obesidad
La alimentación es uno de los factores analizados en los estudios sobre sobrepeso y obesidad. Las investigaciones realizadas en Argentina identificaron asociaciones entre un mayor consumo de productos ultraprocesados y determinados indicadores antropométricos, como el índice de masa corporal y el perímetro de cintura.
La Encuesta Nacional de Nutrición y Salud también aportó información sobre el estado nutricional de la población argentina y permitió analizar distintos factores vinculados con los hábitos alimentarios. En los estudios sobre alimentación y enfermedades crónicas se analiza, entre otros aspectos, el consumo de productos con cantidades elevadas de azúcares, sodio y grasas, además de la densidad energética de la dieta.
La Sociedad Argentina de Nutrición también ha abordado el impacto de los patrones alimentarios sobre enfermedades metabólicas y cardiovasculares. Entre las condiciones estudiadas se encuentran la diabetes tipo 2, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares.
La relación entre alimentación y cáncer también es objeto de investigación científica. Sin embargo, los resultados de un estudio sobre una determinada asociación no permiten trasladar automáticamente sus conclusiones a toda la población ni establecer una relación causal sin evidencia adicional.
La dra. Irina Kovalskys (MN N° 80.503) médica especialista en Nutrición y Doctora en Medicina y Directora Médica de INUMI, destacó que “el cerebro tiende a recibir como más apetecible sabores dulces o alimentos con más contenidos de grasa por lo que lo que nos cuesta parar de comerlo”.
“Cuanto más capaces seamos de controlar nuestro hábito alimenticio, cuanto menos nos acostumbremos a sabores hiperdulces o hipergrasos más nos acostumbraremos a que estos alimentos inicialmente no nos parecen tan ricos”, indicó Kovalskys en declaraciones a Economía Sustentable.
Qué establece la ley de etiquetado frontal en Argentina
En Argentina, una de las principales herramientas implementadas para brindar información sobre la composición de los alimentos es la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida como Ley de Etiquetado Frontal actualmente en debate en el Congreso.
La normativa establece un sistema de advertencias nutricionales mediante octógonos negros que deben colocarse en determinados envases cuando los productos superan los valores establecidos para nutrientes críticos.
Las advertencias pueden indicar exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías, de acuerdo con los criterios establecidos por la normativa.
El sistema utiliza el perfil de nutrientes desarrollado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como referencia para determinar los excesos nutricionales que deben ser comunicados en el frente de los envases. El objetivo del etiquetado es facilitar la identificación de determinadas características nutricionales de los productos al momento de la compra. Los octógonos permiten reconocer en el envase si un alimento contiene niveles superiores a los establecidos para alguno de los nutrientes alcanzados por la normativa.
Es importante distinguir entre alimentos ultraprocesados y alimentos con sellos de advertencia. No todos los ultraprocesados tienen necesariamente la misma cantidad de nutrientes críticos y la presencia de un octógono responde a los criterios establecidos por el perfil nutricional correspondiente.
Qué significa el hallazgo sobre el cáncer de próstata
El estudio de la Universidad Atlántica de Florida aporta datos sobre una posible asociación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y el cáncer de próstata. La investigación utilizó una muestra amplia de hombres estadounidenses y contempló diferentes variables que podían modificar el resultado.
Sin embargo, sus resultados deben interpretarse dentro de las limitaciones propias de los estudios observacionales. Este tipo de investigación puede identificar asociaciones entre determinados factores, pero no demuestra por sí sola una relación de causa y efecto.
Los autores señalaron la necesidad de continuar investigando mediante estudios de mayor escala y diferentes diseños metodológicos. Estos trabajos permitirán analizar si los resultados se reproducen en otras poblaciones y determinar qué factores relacionados con los alimentos ultraprocesados podrían explicar la asociación observada.
Mientras tanto, el hallazgo se incorpora al conjunto de investigaciones que estudian la relación entre alimentación, alimentos ultraprocesados y enfermedades crónicas. En el caso específico del cáncer de próstata, se requieren nuevas evidencias para determinar el alcance de esta asociación y su posible relevancia para las estrategias de prevención.
La investigación estadounidense no plantea que el consumo de alimentos ultraprocesados determine por sí mismo la aparición de cáncer de próstata. Su principal resultado es la identificación de un mayor riesgo estadístico entre los hombres que presentaron niveles de consumo más elevados dentro de la población analizada.















