Uno de cada tres adolescentes ya apostó online y el negocio sigue creciendo
Un relevamiento realizado en Posadas mostró que el 36,6% de más de 4.000 adolescentes encuestados ya apostó por internet. Advierten que algunos comienzan antes de los 10 años y que más del 90% utiliza el celular sin supervisión adulta.
El avance de las apuestas online entre adolescentes encendió una nueva alarma en Misiones. Un relevamiento realizado en Posadas sobre más de 4.000 jóvenes reveló que el 36,6% ya participó de juegos de apuestas por internet, mientras que especialistas advierten que el acceso comienza cada vez a edades más tempranas y que el celular se convirtió en la principal puerta de entrada.
Los datos fueron difundidos por Isabel Zilveti, psicóloga y coordinadora del programa de Juego Responsable del Instituto Provincial de Lotería y Casinos (IPLyC), en la previa de una jornada provincial de capacitación destinada a la comunidad educativa.

“Cuando hicimos la encuesta para evaluar el nivel de prevalencia de consumo de juegos de apuestas, la prevalencia dio alta. Estamos hablando de un 36.6% sobre una muestra de más de 4,000 adolescentes en Posadas”, explicó Zilveti.
El dato adquiere mayor relevancia por la edad en la que los jóvenes tienen acceso a los dispositivos. Según la especialista, el celular es el principal canal utilizado para ingresar a estas plataformas y su posesión comienza a edades cada vez más tempranas, en algunos casos desde los 10 años o incluso antes.
La problemática se desarrolla además dentro de un ecosistema digital en el que conviven publicidad, promociones, influencers, transmisiones deportivas y plataformas de apuestas. Entre las marcas que tienen presencia en el mercado argentino aparecen BetWarrior, Bplay y Betsson, entre otras.
El problema no se limita, entonces, a que un adolescente tenga que buscar deliberadamente un sitio de apuestas. La exposición puede producirse dentro de los mismos espacios digitales que utiliza cotidianamente para entretenerse, informarse o comunicarse.
A esto se suma un factor que Zilveti considera especialmente preocupante: la falta de acompañamiento adulto. “Cuando les indagamos sobre cómo los utilizan, si lo están haciendo con supervisión, con control, con algún tipo de guía, más del 90% refirió que no”, puntualizó.
El dato muestra una brecha entre la velocidad con la que los chicos incorporan dispositivos y plataformas digitales y la capacidad de los adultos para acompañar esos consumos. Para la especialista, existe además una idea cultural que lleva a considerar que los jóvenes deben permanecer conectados y familiarizados con la tecnología para no quedar excluidos del mercado laboral futuro. El problema aparece cuando esa ausencia de límites también deja sin supervisión prácticas que pueden tener consecuencias económicas, sociales y psicológicas.
Apuestas online en adolescentes y el riesgo de comenzar a edades tempranas
El crecimiento de las apuestas digitales entre jóvenes plantea una dificultad adicional: la distancia entre el usuario y el acto de apostar prácticamente desaparece.

Ya no es necesario trasladarse hasta un local físico. Un teléfono celular permite acceder a plataformas de apuestas desde prácticamente cualquier lugar y en cualquier momento. Para un adolescente, esa disponibilidad permanente puede dificultar la percepción de que se está participando de una actividad que implica dinero y riesgo.
Zilveti también vinculó el consumo problemático de apuestas con la relación que los jóvenes construyen con las pantallas. Según explicó, la adicción a las pantallas puede funcionar en determinados casos como una antesala para el ingreso a las apuestas en línea.
A esa facilidad de acceso se suma la construcción publicitaria de las apuestas como una actividad asociada al entretenimiento, el deporte y la posibilidad de obtener dinero rápidamente.
El mercado argentino cuenta con distintas plataformas y marcas de apuestas online, entre ellas BetWarrior, Bplay y Betsson, además de otras empresas que compiten por captar usuarios a través de canales digitales. La presencia de estas marcas en el entorno deportivo y en internet contribuye a que las apuestas formen parte de un paisaje cotidiano para muchos jóvenes.
En este escenario, uno de los principales desafíos consiste en romper con la idea de que apostar es simplemente otra forma de entretenimiento digital. La especialista fue contundente al referirse a esa percepción: “El gran mito que hay es que yo con las apuestas me voy a salvar. Y las apuestas nunca y no será jamás una forma de dinero seguro. La única manera de dinero seguro es trabajar”.
El mensaje apunta directamente a una de las promesas implícitas que rodean a las apuestas: convertir una pequeña suma de dinero en una ganancia rápida. Para un adolescente, esa lógica puede resultar particularmente atractiva cuando se combina con la exposición constante a publicidad y contenidos digitales relacionados con el juego.
Qué pueden hacer las escuelas frente a las apuestas online
Ante este escenario, el sistema educativo aparece como uno de los espacios donde pueden detectarse tempranamente conductas problemáticas. Por ese motivo, la jornada provincial de capacitación busca brindar herramientas a docentes y equipos educativos. Sin embargo, Zilveti aclaró que el objetivo no consiste en convertir a los maestros en especialistas en adicciones ni trasladarles una responsabilidad que corresponde a equipos profesionales.
La función del docente, explicó, está principalmente vinculada con la observación, detección y derivación de posibles situaciones problemáticas. “¿Cuál es el objetivo de la jornada? Detectar y delegar, delegar”, definió la coordinadora del programa del IPLyC.
En esa línea, explicó que “el objetivo que tiene el docente por supuesto no es abordarlo para resolverlo, sino despejar, derivar, llamar a los equipos interdisciplinarios para que el proceso pedagógico siga su curso, es decir, para que yo siga con mi tarea”.
La estrategia apunta a que las escuelas puedan identificar señales de alerta sin intentar resolver por sus propios medios situaciones que requieren intervención especializada.
Pero la responsabilidad tampoco termina en las aulas. El relevamiento realizado en Posadas muestra que el más del 90% de los adolescentes consultados aseguró no utilizar sus dispositivos bajo supervisión, lo que coloca a las familias frente a otro desafío central.
El acceso temprano a celulares, la disponibilidad permanente de internet y la presencia de las apuestas dentro del ecosistema digital obligan a replantear qué significa acompañar a un adolescente en el uso de la tecnología.
El problema ya no consiste solamente en cuánto tiempo pasan los jóvenes frente a una pantalla. También importa qué actividades realizan, qué estímulos reciben y qué tan fácil resulta para ellos acceder a servicios que implican dinero y riesgo.
El dato de Posadas funciona como una señal de alerta: si más de un tercio de los adolescentes encuestados ya tuvo contacto con las apuestas online, la discusión dejó de ser una posibilidad futura.















