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Estudio

Alcohol y energizantes: cuáles son los riesgos de la mezcla que gana terreno entre los jóvenes

Cada vez más popular entre los jóvenes, la mezcla de alcohol y energizantes puede ocultar los efectos de la intoxicación y favorecer conductas de riesgo.

La escena se repite cada fin de semana en miles de previas y boliches del país. El histórico e indiscutido fernet con coca, ese clásico amargo que marcó a generaciones, hoy comparte cada vez más la mesa con jarras transparentes de colores eléctricos. Son las nuevas combinaciones de moda entre los jóvenes: mezclas donde los espumantes, el vodka o el gin se encuentran con las bebidas energizantes.

Alcohol y energizantes: cuáles son los riesgos de la mezcla que gana terreno entre los jóvenes

A simple vista, parece sólo una cuestión de tendencias o una simple evolución de la coctelería nocturna. Sin embargo, detrás de estos tragos dulces y fáciles de tomar se esconde un fenómeno masivo que encendió las alarmas de los especialistas en salud.

Según una detallada investigación de la Universidad ISALUD, el consumo de esta combinación ya no es una excepción de fin de semana: el 86,66% de los adolescentes encuestados admitió consumir bebidas energizantes mezcladas con alcohol. El “combo de la noche” dejó de ser una moda alternativa para convertirse en la norma.

¿Por qué los jóvenes eligen mezclar alcohol y energizantes?

Al contrario de lo que dictan los departamentos de marketing, los chicos no buscan estas bebidas principalmente para “ganar energía” o aguantar el ritmo de la noche. El verdadero motivo es mucho más simple y, a la vez, una trampa perfecta para los paladares más jóvenes.

La tesis de ISALUD revela que la razón principal por la que se eligen estas mezclas es “mejorar el sabor de las bebidas alcohólicas”. Esta tendencia pica en punta especialmente entre las mujeres (con un 33,3% de preferencia), quienes encuentran en el dulzor del energizante la forma ideal de suavizar la intensidad del alcohol puro.

Al contrario de lo que dictan los departamentos de marketing, los chicos no buscan estas bebidas principalmente para “ganar energía”.

¿Y cuál es el aliado rey para lograr este objetivo? El champagne. El 57% de los jóvenes que buscan camuflar el gusto fuerte del alcohol eligen combinarlo con energizante, una dupla que los boliches y bares porteños supieron explotar a la perfección a través de promociones y “combos” listos para consumir. El problema es que, al camuflar el sabor del alcohol con azúcar y aditivos, se pierde el registro de cuánto se está tomando en realidad.

El efecto “borracho despierto”, el riesgo

El verdadero peligro de este cóctel radica en un engaño biológico. Al cruzar el energizante con el alcohol, lo que se está haciendo en realidad es meter al cuerpo en una especie de “guerra de señales” químicas cruzadas. Por un lado, el alcohol actúa como un depresor del sistema nervioso central: relaja, adormece y ralentiza las funciones del cuerpo. Por el otro, los componentes del energizante (como la cafeína y la taurina) funcionan como potentes estimulantes.

El verdadero peligro de este cóctel radica en un engaño biológico.

Esta combinación da vida a lo que los especialistas denominan el efecto “borracho despierto”. La cafeína actúa bloqueando los receptores del cerebro que nos avisan cuándo el cuerpo ya está cansado o saturado por el alcohol. En términos criollos: la persona se siente en “piloto”, con una falsa sensación de sobriedad, control y energía, cuando en realidad sus reflejos, su coordinación y su juicio ya están severamente afectados por el alcohol.

Es una trampa perfecta. Al no sentir el cansancio o el mareo típico que funciona como freno natural, los jóvenes siguen tomando por mucho más tiempo. Los datos de la investigación de ISALUD lo reflejan con claridad: el 23,06% de los adolescentes advierte que termina consumiendo mucho más alcohol a raíz de esta mezcla.

El riesgo de este engaño no es menor. Al anular las alertas biológicas, se elevan drásticamente las chances de sufrir una intoxicación alcohólica severa (ya que el cuerpo no registra el límite) o de exigir al corazón al máximo, aumentando el riesgo de sufrir arritmias o fallas cardíacas debido al shock de estimulantes y depresores en simultáneo.

El vacío de información y el “gris” del mercado

A pesar de que el efecto “borracho despierto” es una realidad en la noche, el acceso a la información sigue siendo la gran materia pendiente. El estudio de la Universidad ISALUD revela un dato alarmante: el 55% de los adolescentes admitió desconocer por completo las consecuencias que este cóctel tiene para su salud, aun cuando lo consumen de manera habitual.

El 55% de los adolescentes admitió desconocer por completo las consecuencias que este cóctel tiene para su salud, aun cuando lo consumen de manera habitual.

Esta falta de conciencia no es casualidad, sino que está profundamente ligada a un vacío en la percepción pública y legal de estas bebidas. En Argentina, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) regula los componentes de los energizantes —limitando, por ejemplo, el máximo de cafeína permitido— y obliga por ley (Disposición 3634/2005) a que todas las marcas exhiban de forma visible la leyenda: “El consumo con alcohol es nocivo para la salud”.

Sin embargo, en el día a día, la realidad va por otro carril. Al estar catalogados dentro del Código Alimentario Argentino como “suplementos dietarios bebibles” y no como estimulantes, los energizantes gozan de una libertad comercial absoluta. Se venden libremente a menores de edad en cualquier kiosco, supermercado o estación de servicio, exhibidos en las mismas heladeras que las gaseosas o los jugos comunes.

Desarmar la trampa del alcohol con energizantes

La noche porteña y las previas juveniles cambiaron su fisonomía. La búsqueda de sabores amables, dulces y fáciles de pasar, sumada a las agresivas estrategias de marketing que promocionan los “combos” listos para tomar, terminó por naturalizar una combinación química que silencia las alarmas naturales del cuerpo.

El consumo tradicional pasó de moda: hoy las mezclas dulces dominan la noche de los adolescentes.

Disfrutar de una salida no tiene por qué implicar correr riesgos invisibles. El primer paso para desarmar la trampa del “borracho despierto” no es la prohibición, sino la información: entender que detrás del dulzor de una jarra colorida, el organismo está jugando un partido a ciegas donde el freno de mano biológico quedó completamente anulado.

Fecha de publicación: 24/06, 2:23 pm