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Accenture

Un informe acusa a las empresas mineras de “descuidar” sus planes de descarbonización

El trabajo advierte que solamente un cuarto de las compañías de esta industria mantiene sus compromisos de reducción de la huella de carbono, además de que casi un 60% ha dejado de lado esa promesa.

El escenario para las empresas mineras en este 2026 marca un punto de inflexión crítico, si se tiene en cuenta que la industria ha dejado de ser evaluada únicamente por su capacidad de extracción para ser juzgada por su intensidad de carbono y su resiliencia operativa.

Para los analistas del sector se trata de un «año de la ejecución», ya que luego de haberse cumplido una década de los compromisos «Net Zero» para 2050, las metas intermedias para 2030 exigen reducciones de emisiones de entre el 35% y el 45%.

Un informe acusa a las empresas mineras de “descuidar” sus planes de descarbonización

Es decir, las empresas mineras se encuentran a solo cuatro años de distancia de ese objetivo, lo que ha acelerado la inversión en tecnologías que antes eran experimentales.

En este contexto, se espera que durante el 2026, la minería divida su camino al cumplimiento de dichas metas en dos velocidades.

Mientras que el carbón térmico y el acero enfrentan una contracción estructural, los minerales de la transición energética (litio, cobre, níquel y tierras raras) son el eje de la rentabilidad global, al punto que se estima que el litio lidere el crecimiento con un 14% anual.

En dicho escenario, las mineras deben ir más allá de la publicación de informes de sostenibilidad corporativa y atacar la presión por el cumplimiento de las normas medioambientales.

Escenario con obstáculos

A nivel global, el inicio de 2026 muestra que más de 10.000 empresas (incluyendo las principales mineras del mundo) ya tienen metas climáticas validadas por la iniciativa Science-Based Targets, representando el 40% de la capitalización de mercado global.

También se observa cómo la mayoría comienza a aplicar procesos de descarbonización operativa (Scope 1 y 2) para reemplazar generadores diésel por granjas solares y eólicas in situ.

Por lo tanto, se espera que incorporen más camiones de extracción eléctricos y que profundicen las pruebas piloto con pilas de combustible de hidrógeno en minas a cielo abierto, buscando eliminar el consumo masivo de combustibles fósiles en el transporte de carga.

A pesar de este optimismo, el escenario global para este 2026 presenta obstáculos severos como la crisis climática, que ha hecho que el agua sea el principal riesgo operativo.

El escenario global para este 2026 presenta obstáculos severos como la crisis climática.

Las mineras están obligadas a invertir en desalinización y sistemas de circuito cerrado para no perder su «licencia social».

Otra traba se vincula con la disminución de la calidad del mineral, que obliga a las empresas a remover más roca para obtener la misma cantidad de metal, lo que irónicamente aumenta el consumo de energía si no se compensa con eficiencia.

Para América Latina, el 2026 se presenta como un año de grandes proyectos «enterrando capital», como en el caso de Argentina, donde el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), establecido por el gobierno libertario ha desbloqueado proyectos de cobre masivos posicionando al país para ser un actor clave en la descarbonización global.

Este sistema ha logrado que el sector ya no solo se posicione como una promesa de divisas, sino como un actor central en la transición energética global.
También ha permitido que la minería argentina deje de ser una industria de «extracción pura» para convertirse en una de gestión tecnológica y ambiental.

Presión creciente

Si bien las metas de descarbonización a 2050 son ambiciosas, el éxito dependerá de que la inversión en tecnología (digitalización y autonomía) ocurra tan rápido como la apertura de los nuevos yacimientos de cobre y litio.

No obstante, este crecimiento viene acompañado de una presión creciente por cumplir con estándares ambientales rigurosos, más que nada si se tiene en cuenta que se trata del sexto destino mundial de inversión en exploración minera.

El motor de este interés es el cobre y el litio, componentes esenciales para la descarbonización (baterías de autos eléctricos y redes de energía renovable).
Sin embargo, existe una paradoja ya que para ayudar al mundo a ser «verde», la minería debe primero limpiar sus propios procesos.

Si bien las metas de descarbonización a 2050 son ambiciosas, el éxito dependerá de que la inversión en tecnología ocurra tan rápido como la apertura de los nuevos yacimientos de cobre y litio.

En este contexto, la mayor parte de las mineras locales están adoptando el estándar internacional HMS (Hacia una Minería Sustentable), promovido por la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM).

Se trata de un protocolo que obliga a las compañías a reportar anualmente su desempeño en:

  • Gestión Energética: Migración de flotas diésel a vehículos eléctricos y contratación de PPA (Power Purchase Agreements) de energía solar y eólica.
  • Eficiencia Hídrica: La escasez de agua en la Puna y la Cordillera ha llevado a las empresas de litio y cobre a implementar sistemas de circuito cerrado.
  • Certificaciones Externas: Firmas como ABB Argentina están actuando como socios tecnológicos, logrando certificaciones como «Mission to Zero» (cero emisiones netas) en sus plantas de soporte minero.

Promesa incumplida

Sin embargo y más allá de este proceso, un estudio reciente de Accenture indica que solo el 14% de las empresas de recursos naturales está en camino de cumplir sus metas para 2050.

En Argentina, los desafíos son específicos y pasan por la falta de redes eléctricas de alta tensión en zonas remotas, lo cual obliga a muchas minas a seguir dependiendo de generadores fósiles.

También por el debate sobre la Ley de Glaciares, que sigue siendo un punto de tensión y a partir del cual las empresas buscan seguridad jurídica, mientras las organizaciones ambientales exigen que la expansión del cobre no afecte las reservas de agua dulce.

También por el debate sobre la Ley de Glaciares, que sigue siendo un punto de tensión y a partir del cual las empresas buscan seguridad jurídica

Otro tema de impacto es el RIGI, que ha acelerado proyectos de gran escala, lo que aumenta la responsabilidad de monitorear el impacto ambiental acumulativo.

En el reporte se observa cómo los líderes de los sectores de petróleo, gas, energía eléctrica e industria pesada comprenden la urgencia de la descarbonización, pero los esfuerzos fragmentados y aislados no entregarán la escala ni la velocidad que se requieren.

El estudio de Accenture “Powered for Change 2025 – Industrial descarbonización in the age of gen AI”, muestra que la mayoría de las empresas carece de un enfoque cohesivo y de largo plazo.

“Solo el 14% de las compañías de petróleo, gas, energía e industria pesada del G2000 va en camino de alcanzar la carbono neutralidad en sus operaciones para 2050, frente al 18% del año pasado”, advierte el estudio.

Este dato es particularmente crítico si se considera que la minería es el eslabón inicial de casi todas las cadenas de suministro globales, especialmente las necesarias para la transición energética (como el litio, el cobre y el cobalto).

Es decir, una minoría muy pequeña está reduciendo sus emisiones al ritmo necesario para alcanzar la neutralidad en 2050.

Otro dato alarmante que surge del informe es que el 57% de las empresas del sector no sólo no está bajando sus emisiones, sino que las está aumentando.

Viabilidad de proyectos

Al respecto, Sebastián Fledberg, líder de Industria X de Accenture, explica que “las compañías mineras están enfrentando una cascada de problemáticas superpuestas”.

A modo de ejemplos, el ejecutivo señala que el 25% de los ejecutivos del sector está preocupado por la inflación y 50% por el costo de las energías limpias, “lo que, entre otros factores, ha

llevado a que la preocupación por la viabilidad de los proyectos de capital haya aumentado 20 puntos en el último año entre los ejecutivos de la industria minera, pasando de 30% a 50% en 2025.”

Sin embargo, el experto agrega que implementar estrategias estructuradas y multiproyecto en tecnologías bajas en carbono, como hidrógeno verde, captura de carbono, electrificación y manufactura modular, puede reducir significativamente el gasto de capital y aumentar la competitividad.

“Por ejemplo, nuestro estudio muestra que un enfoque multiproyecto en iniciativas de hidrógeno verde, podría reducir los costos hasta en un 20% en las fases iniciales y en su etapa peak, hasta un 35%”, destaca Fledberg.

Al respecto, Sebastián Fledberg, líder de Industria X de Accenture, explica que “las compañías mineras están enfrentando una cascada de problemáticas superpuestas”.

En este sentido, entiende que “en el escenario actual que enfrentamos con un fuerte rezago en las metas climáticas hacia 2050, las mineras deben pasar de proyectos aislados a un enfoque multi generacional y basado en portafolios, que acumule aprendizajes, estandarice y modularice componentes, y fomente la innovación y nuevas formas de trabajo».

El informe identifica que la descarbonización en la minería es más compleja que en otros sectores debido a la intensidad energética ya que el paso de combustibles fósiles a electrificación en flotas de camiones gigantes y maquinaria de procesamiento requiere una infraestructura que aún no está madura.

Por otro lado, un 38% de los ejecutivos del sector reporta que las condiciones económicas actuales les impiden invertir más agresivamente en tecnologías limpias.

El uso de la Inteligencia Artificial

Un hallazgo interesante del informe es el papel de la tecnología. Aunque la Inteligencia Artificial (IA) se presenta como una herramienta clave para optimizar procesos y reducir el consumo energético, apenas un 14% de las empresas la utiliza específicamente para fines de descarbonización.

Según el reporte, la mayoría la usa para aumentar la productividad, lo que a veces resulta en un aumento neto de las emisiones si no se gestiona con un enfoque sostenible.

Para revertir esta tendencia, Accenture sugiere que las mineras deben enfocarse en:

  • Cadenas de suministro resilientes: Colaborar con competidores y proveedores para estandarizar procesos de bajas emisiones.
  • Apoyo comunitario: Integrar la descarbonización con los beneficios sociales locales para acelerar permisos y aprobaciones de proyectos verdes.
  • Inteligencia de Carbono: Tratar los datos de emisiones con la misma rigurosidad que los datos financieros.
  • Reinvención del modelo de negocio: Pasar de ser «productores de materias primas» a «administradores de recursos» circulares.

Fecha de publicación: 30/01, 11:49 am