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Salud mental

Respirar aire contaminado podría acelerar hasta nueve veces el envejecimiento del cerebro

Un estudio internacional liderado por investigadores argentinos plantea un cambio de enfoque sobre los factores que influyen en la salud cerebral.

Respirar aire contaminado, vivir en una sociedad más desigual o atravesar escenarios de inestabilidad política podría acelerar hasta nueve veces el envejecimiento del cerebro.

Esa es la principal conclusión de un estudio internacional liderado por investigadores del Centro de Neurociencias Cognitivas (CNC) de la Universidad de San Andrés, publicado recientemente en la revista científica Nature Medicine, que plantea un cambio de enfoque sobre los factores que influyen en la salud cerebral.

Respirar aire contaminado podría acelerar hasta nueve veces el envejecimiento del cerebro

Durante años, las recomendaciones para proteger el cerebro se centraron en las decisiones individuales, como hacer ejercicio, alimentarse de forma saludable o mantener la mente activa. Sin embargo, el nuevo trabajo muestra que esas acciones representan solo una parte de la ecuación.

Cómo se hizo la investigación

Los investigadores analizaron en conjunto 73 factores ambientales, sociales y políticos, entre ellos la contaminación del aire, la calidad del agua, la desigualdad socioeconómica, el acceso a la atención sanitaria y la estabilidad institucional. El resultado fue contundente: la combinación de esas variables explicó hasta 15,5 veces mejor el envejecimiento cerebral que el análisis de cada factor por separado.

En otras palabras, el cerebro no responde únicamente a un riesgo aislado, sino al conjunto de condiciones en las que viven las personas.

“Habitualmente, las recomendaciones en la consulta clínica se centran en el estilo de vida individual: hacer más ejercicio, mantener la estimulación cognitiva y cuidar la dieta. Si bien estos lineamientos son importantes, existe una dimensión más amplia, de carácter social y ambiental, que también influye y debe ser considerada”, explica Agustina Legaz, investigadora del CNC de UdeSA y una de las autoras del estudio.

En vísperas del Día Mundial del Cerebro, que se celebra el 22 de julio, la especialista sostuvo que el desafío es ampliar la mirada sobre la prevención.

“Es necesario poner mayor foco en políticas públicas orientadas a mejorar la calidad del ambiente y a fortalecer las instituciones democráticas, para promover la salud cerebral de la población más allá de las estrategias de prevención individuales”, concluye la investigadora.

Del cerebro-computadora al cerebro como una obra musical

El estudio sobre envejecimiento cerebral no es el único avance reciente del Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de San Andrés.

En otro trabajo publicado en la revista Neuroscience & Biobehavioral Reviews, los investigadores propusieron abandonar una de las metáforas más utilizadas en neurociencia: la idea de que el cerebro funciona como una computadora que almacena y procesa información.

En su lugar, plantean entenderlo como una composición musical, donde múltiples procesos interactúan de manera dinámica, se anticipan, aprenden y se adaptan constantemente al contexto.

El cerebro funciona como una computadora que almacena y procesa información. (Crédito IA)

“Las viejas metáforas funcionan bien cuando los dominios son similares, como la memoria de corto y largo plazo en la mente y en una computadora, pero resultan menos eficientes ante aspectos como el cuerpo, la cultura, la intersubjetividad o la dinámica espaciotemporal”, señala Agustín Ibáñez, investigador del CNC.

“Tradicionalmente, entendemos la cognición como fotos abstractas, mientras que la música nos permite verla en movimiento, en el espacio-tiempo”, agrega.

Para el equipo de investigación, este cambio de paradigma no es únicamente conceptual. Consideran que podría abrir nuevas formas de estudiar el funcionamiento del cerebro y contribuir al desarrollo de estrategias de diagnóstico, rehabilitación y futuras neurotecnologías.

Fecha de publicación: 21/07, 12:56 pm