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Récord absoluto

Ozempic mueve millones en Argentina: los efectos colaterales del medicamento furor para adelgazar y tratar la diabetes

Médicos, nutricionistas y pacientes advierten sobre efectos secundarios del Ozempic, usos indiscriminados y el avance de una “solución rápida” frente a la epidemia de obesidad y diabetes.

Desde su lanzamiento, en 2017, el medicamento inyectable para el tratamiento de la diabetes tipo 2, aumentó su volumen de ventas hasta transformarse en un récord absoluto. Según el informe financiero de 2025 del laboratorio danés Novo Nordisk, junto con Wegovy y Rybelsus, medicamentos basados en la molécula semaglutida, la facturación total fue de 34.600 millones de dólares. 

Estados Unidos es el principal consumidor, con un 70% del mercado, tanto que en 2025 abundaron noticias sobre escasez, mercado ilegal y falsificaciones, que también llegaron a la Argentina. La moda se impuso en Hollywood, donde se popularizó  el “rostro Ozempic”, para aquellas personas que descendieron tan rápido de peso, que quedaron con aspecto envejecido y sin grasa subcutánea. 

Dentro del 30% restante; aparece lo que el laboratorio considera como “mercados emergentes”, Argentina entra en esa categoría que representa el 9.8% de las ventas totales. Novo Nordisk no es el único proveedor, el estadounidense Eli Lilly compite en el mercado con su agonista tirzepatida y las marca Mounjaro, para la diabetes, y Zepbound, para la obesidad. Más países se suman a la investigación y la competencia, como China, con fármacos aún en desarrollo. 

Andrea Graciano Foto Agencia Tierra Viva

Si bien la semaglutida se popularizó a nivel planetario gracias al descubrimiento de su incidencia en la pérdida de peso, también se utiliza para reducir el riesgo de eventos cardiovasculares —infarto, ataque cerebral—, y para reducir el riesgo de enfermedad o insuficiencia renal. Pero mientras las investigaciones continúan explorando las propiedades de los fármacos agonistas (que imitan a la hormona natural) del receptor de GLP-1, también surgen dudas y advertencias  acerca de sus efectos secundarios a mediano y largo plazo. 

En carne propia

El medicamento inyectable que estimula la insulina, aumenta la sensación de saciedad. Testimonios de usuarios hablan de sentirse más llenos por más tiempo y, lo más importante, es que se termina con el “ruido alimentario” de pensar en comida constantemente. La licenciada Lucía Vera cuenta que se inyecta hace unos 3 años por diabetes tipo 2 por prescripción de su  diabetólogo. Los efectos terapéuticos fueron rápidos, “tanto  la glucemia en sangre, cómo la resistencia a la insulina se normalizaron”. 

Con una receta médica, su obra social, OSDE, le cubría el 40% pero por el momento dejó de hacerlo. De todas formas  al adherirse al programa de pacientes de Novo Nordisk —Novo a la Par— obtiene de forma creciente desde el 25 % al 50% de descuento. El costo de $410.193 de la caja con 4 dosis de 1mg, se reduce significativamente. 

También hay desde el laboratorio una recompensa monetaria por prescribirlo, eso no me parece ético, pero es así. Los médicos le llaman «vender los descuentos«, te dan un código, que se lo otorga un Agente de Propaganda Médica (APM) del laboratorio. Como no me gustó, me adherí directamente al programa de pacientes del laboratorio, y no hay pago al médico.

Lucía se inyecta por periodos de 5 meses. Con un sobrepeso de 15 kilos, bajó 10 en el primer mes, después de esos 10 kilos iniciales, nunca más bajó de peso, porque el organismo se acostumbró. 

“Te bloquea el apetito, tenés sensación de saciedad a los tres bocados”, aclara

Entre los efectos secundarios que Vera describe, aprendió a convivir con el cansancio y la somnolencia, con algo de  gastritis, que fueron  tolerables. Lo que parece una solución efectiva, puede tener algunas otras consecuencias de las que se habla menos: de la tristeza sin motivo, de su incidencia en la depresión

“La depresión es un tema importante en mi caso, porque estoy diagnosticada con ‘depresión mayor’, no obstante al informarme mi médico que era un efecto colateral, me tranquilizó mucho y lo tolero. También me explicó que tenía que supervisar mucho la depresión porque, por ejemplo, no se prescribe a personas con intentos de suicidio”, comenta.

El boom de Ozempic y otros medicamentos para adelgazar y tratar la diabetes abre un debate sobre sus efectos secundarios, el negocio multimillonario detrás de la semaglutida y el avance de soluciones rápidas frente a una crisis global de obesidad y mala alimentación

Fue su psiquiatra quien avaló que podía continuar con su tratamiento con Ozempic en paralelo a la medicación Venlafaxina, para la depresión. No podría haber avanzado sin esa supervisión. La misma paciente comparte información al respecto, sobre que si  bien no hay evidencia concluyente (y es muy difícil de alcanzar), ante la aparición de pensamientos suicidas en pacientes, se recomienda la suspensión del tratamiento. 

En el consultorio  

Desde el ámbito de la nutrición y la medicina, las opiniones se dividen. Andrea Graciano es nutricionista, investigadora, docente, y fue una de las impulsoras de la Ley de Etiquetado Frontal; continúa el legado sociopolítico de Miryam Gorban, referente de la soberanía alimentaria, que falleció en octubre de 2025. Ella parte de comprender su origen, que antes que para bajar de peso, Ozempic fue concebida para tratar una enfermedad crónica no transmisible, que es la diabetes, una de las principales causas de enfermedad y muerte en nuestro país.

“Entonces lo interesante es poder analizar por qué han ido creciendo estas problemáticas de salud y también de qué manera estamos llevando adelante acciones que nos permitan prevenirlas y no solamente tratarlas. En este sentido es que necesitamos hablar de Salud Pública y la necesidad de avanzar en políticas públicas, como en su momento fue la aprobación de la Ley de Etiquetado Frontal y no solamente en que estas normativas regulatorias se aprueben, sino que se implementen adecuadamente y se fiscalice su cumplimiento pleno”, explica.

Graciano invita a una reflexión más profunda sobre cómo nos estamos alimentando, porque si hubo un aumento del sobrepeso, la obesidad, y las enfermedades no transmisibles; a nivel individual  se requiere de un abordaje integral que tenga en cuenta que la industria fabrica productos fuertemente adictivos.

“Por un lado que acompañe en la revisión de los hábitos alimentarios, en la transformación de las prácticas, en el poder recuperar habilidades culinarias, en el poder volver a comer alimentos sanos, seguros y soberanos preparados en casa, o preparados de manera casera por personas, y no por plantas que fabrican productos comestibles y bebibles envasados llenos con una cantidad excesiva de nutrientes críticos que nos enferman y nos matan”, relata.

La Licenciada en Nutrición opina que hay que poner en tensión que se ha masificado la venta de un producto que requiere indicaciones muy precisas. En grupos de intercambio de información dan testimonio del malestar que les ocasiona, desde náuseas, dolor de cabeza, eructos desagradables, estreñimiento o diarrea. Los tips y las dietas que se comparten en redes sociales para combatirlos, la mayoría de las veces, sin intervención de un profesional de la salud. Recientes investigaciones se basan en la pérdida de masa muscular. No es común, pero entre las advertencias de efectos graves Ozempic en su prospecto informa que podría causar tumor en la tiroides, incluso cáncer.  

Hernán Barreda Correia

Similar enfoque tiene el médico Hernán Barreda Correia, Director Médico del Instituto Altamira, que desde Comodoro Rivadavia, Chubut, realiza clínica médica y concibe el entrenamiento deportivo como una parte fundamental para la salud humana, algo que aplica con su práctica del surf. Analiza el fenómeno, dentro de la epidemia más importante de obesidad de la historia de la humanidad. Su lectura biológica tiene que ver con la poca movilidad de los cuerpos en relación a su consumo calórico, lo que se da más en las ciudades que en el campo. 

Mi hipótesis antropológica es que la obesidad y la diabetes son condiciones producto directo de que a un cuerpo la energía que le ingresa a través de la alimentación es más grande que la energía que gastan a través de la actividad física. Ese superávit energético da como consecuencia clínica primero insulino-resistencia que después se vuelve en azúcar alta, que después se vuelve en criterio de diabetes, aumento de la grasa corporal y sus equivalentes como colesterol alto, triglicéridos alto o hígado graso en la ecografía, todos diferentes puntas clínicas de un mismo iceberg”, comenta.

El médico explica que el Homo Sapiens, con un metabolismo de 200 mil años con déficit calórico pasó por diferentes revoluciones en los últimos 10 mil que nos han vuelto más sedentarios — la revolución agrícola, la industrial y la tecnológica—. Hemos pasado de las 8 mil calorías que necesitábamos en el pasado, a consumir entre 2 mil a 4 mil calorías, en gran parte, sin valor nutricional. Asegura que estamos en “superávit nutricional” y por eso aparecen soluciones mágicas a las que describe como “la tecnología o la cultura del fast food” puesta al servicio de la medicina, algo que se intenta resolver con una pastilla o una inyección. 

“Hoy en día la mayoría de las personas del planeta occidental, y en este caso de Argentina, desayunan y meriendan hidratos de carbono ultraprocesados. Los empaquetados están expropiados de fibra y agua, lo cual no da saciedad y promueve el consumo compulsivo. La grasa en la naturaleza viene con proteína que da saciedad, pero la industria la combina con carbohidratos volviéndola una tentación difícil de esquivar para nuestro cerebro de 200 mil años. Entonces, si vos preguntás, ni filosófica ni biológicamente estoy de acuerdo con el medicamento, por supuesto que no. Ahora, el mundo no es como debería ser, el mundo es como es. Y en esta cultura que además de obesidad trae falta de placer, neurosis, ansiedad, porque por este poscapitalismo errático en el que vivimos que hace que la mayoría de todos nosotros no estemos del todo felices, la gente encuentra pequeños placeres en pequeñas cosas, en alimentaciones compulsivas, en formas de de vincularse con hábitos y con cosas no del tono sanas”, responde.

El médico acepta que el análogo GLP-1 es efectivo en caso de obesidad y diabetes, y también en otras condiciones como obesidad y algunas nefropatías, o diabetes y cardiopatía, a pesar de no tener obesidad, pero recuerda que sus resultados clínicos se lucen cuando son combinados con actividad física supervisada y alimentación saludable algo que, en su opinión, se da más como excepción que como regla. Frente al universo de  cobertura y costos, que pueden ser privativos, donde “todo es patente-dependiente” Barreda Correia considera que es necesario dar una vuelta de rosca con respecto a la construcción del precio de las tecnologías sanitarias, que nada tiene que ver con el costo de producción. Entre las opciones, el doctor menciona Dutide, del laboratorio argentino Elea, una marca que ofrece una formulación en comprimidos —y también inyectable—, que es lo más económico en el mercado, un 80% menos del valor de Ozempic. 

Sin juzgar, da información para que sus pacientes tomen decisiones acerca de su cuerpo. Frente al pedido de bajar de peso, su propuesta es bajar la grasa, aumentar músculo, con la probabilidad de que los valores de azúcar no estén tan alterados y la imagen corporal se acomode. Su manera es sin jeringas, con alguna actividad física, (de fuerza, de carga, cardio), con gimnasio y CrossFit; con pilates o yoga; con judo o jiujitsu. 

“Por supuesto también adecuar la alimentación, yo acá uso algo que le llamo “regla de los 100 años”, que es intentar no comer cosas que existan en el planeta hace menos de 100 años y eso nos va a llevar a alimentos no ultraprocesados. Carnes, frutas, verduras, legumbres, huevos, lácteos de las versiones no procesadas, y también alimentos que estén a menos de 100 km a la redonda, para que tengan menos colorantes, menos conservantes. Uno promueve las economías sociales de producción local de alimentos”, concluye.

Fecha de publicación: 14/05, 9:02 am