La basura gana terreno en Río Negro pese a los proyectos de conservación
Un vecino denunció la acumulación de residuos en uno de los accesos al balneario El Cóndor y cuestionó la falta de controles, multas y respuestas estatales.
La falta de gestión de residuos vuelve a exponer las contradicciones entre los proyectos de conservación ambiental y las políticas concretas para proteger el territorio. En el balneario rionegrino de El Cóndor, un vecino denunció la presencia de un basural a cielo abierto en uno de los principales accesos a la localidad y reclamó medidas urgentes para frenar la acumulación de desperdicios. La situación se suma a la deuda ambiental que Río Negro mantiene por la gestión de sus basurales, como ocurre en Bariloche.
Kevin Nache, residente del lugar, difundió imágenes de la situación a través de sus redes sociales y apuntó contra la falta de fiscalización estatal. Bajo el título “¿Reserva Natural Corredor de los 5 Grandes o basural a cielo abierto?”, cuestionó que mientras avanzan las iniciativas legislativas para proteger los ambientes naturales de la región, persistan problemas básicos de saneamiento y control.

“Mientras como vecinos miramos hacia la playa y la arena, y mientras en la Legislatura se debaten y festejan leyes para crear la gran reserva del ‘Corredor de los 5 Grandes’, la realidad nos pasa por el costado”, manifestó.
El reclamo pone el foco en una contradicción que atraviesa a las políticas ambientales: la creación de áreas protegidas y los anuncios de conservación necesitan estar acompañados por controles, infraestructura y medidas de gestión que eviten el deterioro de los espacios naturales y urbanos.
Basurales a cielo abierto y falta de controles ambientales en El Cóndor
Uno de los principales cuestionamientos de Nache estuvo dirigido a la ausencia de mecanismos para evitar que particulares arrojen residuos en el sector. Según denunció, no existen carteles de advertencia, cámaras de vigilancia ni sanciones que desalienten estas prácticas.
“Acá es donde el Estado falla gravemente en su rol de fiscalización y control: no hay un solo cartel, no hay multas, no hay cámaras ni nadie que aplique una sanción”, sostuvo.
Sin embargo, el vecino también señaló la responsabilidad de quienes utilizan el lugar como depósito informal de desperdicios y contribuyen a profundizar el problema.
“También falla una parte de la sociedad que, con total desaprensión, va y tira su basura ahí”, expresó.
La acumulación de residuos en espacios públicos no solo representa un problema de higiene urbana. También puede generar impactos sobre el suelo, el paisaje y los ecosistemas cercanos, además de convertirse en un foco de contaminación si no existen mecanismos adecuados de recolección y disposición final.
En este caso, la preocupación adquiere una dimensión adicional porque el basural se encuentra en uno de los ingresos al balneario, un sector que funciona como carta de presentación para residentes y turistas.
El Corredor de los 5 Grandes y las contradicciones de la conservación ambiental

La denuncia también apuntó contra los legisladores provinciales y el contraste entre los proyectos de protección ambiental y la falta de respuestas frente a problemas cotidianos de la comunidad.
“Es indignante ver cómo los legisladores se regodean aprobando grandes proyectos de conservación, pero no se pueden poner de acuerdo para dar una solución real, urgente y básica al problema de la basura en el territorio”, cuestionó Nache.
En la misma línea, agregó: “Para votar otras cosas se apuran, pero para las respuestas que necesitamos en el día a día, siempre a la espera”.
El planteo vuelve a poner sobre la mesa los límites de las iniciativas de conservación cuando no están acompañadas por políticas de gestión territorial. La protección de los ambientes naturales requiere planificación, presupuesto, infraestructura y capacidad de fiscalización para evitar que las actividades humanas deterioren los espacios que se busca preservar.
En el cierre de su publicación, el vecino advirtió que la situación continúa empeorando y convocó a la comunidad a involucrarse para exigir respuestas.
“El basural de la entrada se hace cada vez más grande. Ojalá que estas imágenes nos sirvan para reaccionar, exigir controles y, sobre todo, cuidar el lugar donde elegimos vivir”, concluyó.
Fuente: con información de Noticias Río Negro















