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Impacto ambiental

El Niño amenaza con agravar la contaminación del agua y los riesgos sanitarios en Santa Fe

Las crecidas de los ríos y las lluvias intensas pueden arrastrar residuos, productos agrícolas y contaminantes hacia las napas subterráneas, con consecuencias para la salud pública.

El fenómeno de El Niño no solo amenaza con agravar las inundaciones en Santa Fe. También puede deteriorar la calidad del agua, movilizar contaminantes hacia las napas subterráneas y aumentar los riesgos sanitarios para la población. La combinación de lluvias intensas, crecidas de los ríos y deficiencias en la infraestructura urbana expone las limitaciones de una gestión del riesgo que no puede concentrarse únicamente en el drenaje.

La advertencia fue realizada por Ana Fedele, ingeniera, docente e investigadora de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), quien estudia las aguas subterráneas y la relación entre los cursos de agua y los acuíferos urbanos.

El fenómeno de El Niño puede agravar la contaminación del agua en Santa Fe

La especialista participará de un conversatorio sobre los efectos de El Niño, la contaminación y la gestión de los riesgos para la salud. La actividad se realizará el jueves 22 de octubre, a las 10, en el Aula de Posgrado de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNL, en Ciudad Universitaria. También disertarán la directora provincial de Promoción y Prevención de la Salud, Analía Chumpitaz, y el epidemiólogo Manuel Jesús Loayza Alarico, de la Universidad Ricardo Palma, de Perú.

Las crecidas de los ríos pueden llevar contaminantes a las napas subterráneas

Santa Fe se encuentra entre los sistemas de los ríos Paraná y Salado, una ubicación que la expone tanto a las lluvias locales como a las precipitaciones que se producen en otras zonas de las cuencas. En el caso del Paraná, una crecida puede originarse a cientos de kilómetros de la ciudad y trasladar sus efectos aguas abajo.

“Para que crezca el Paraná no tiene que llover en Santa Fe, sino en la cuenca alta”, explicó Fedele en diálogo con El Litoral.

El problema no se limita al aumento del nivel del agua. Cuando los ríos se desbordan, pueden alcanzar terrenos bajos, basurales, rellenos sanitarios, depósitos industriales y zonas sin conexión a redes cloacales. El agua entra en contacto con residuos, pozos negros y productos utilizados en actividades agrícolas, lo que puede favorecer el traslado de contaminantes hacia ambientes naturales y fuentes de abastecimiento.

Uno de los sectores que requieren atención es el valle de inundación de la laguna Setúbal, donde existen microbasurales en el distrito costero comprendido entre Rincón y Arroyo Leyes.

El riesgo también alcanza a los acuíferos, que no están completamente aislados de los ríos y las lagunas. En condiciones habituales, las aguas subterráneas pueden descargar hacia los cuerpos superficiales. Sin embargo, cuando el nivel de un río aumenta, esa relación hidráulica puede invertirse y permitir que el agua superficial ingrese al acuífero, con los contaminantes que transporta.

Este proceso adquiere especial relevancia en sectores donde el abastecimiento depende de perforaciones y la falta de redes cloacales obliga a utilizar pozos negros. Si el agua contaminada alcanza las napas, puede comprometer una fuente de suministro y aumentar la exposición de la población a sustancias y microorganismos perjudiciales.

La situación aumenta el riesgo de enfermedades gastrointestinales y proliferación de mosquitos

Las lluvias intensas también pueden elevar el nivel de las aguas subterráneas. Cuando las precipitaciones se concentran en poco tiempo, el sistema de drenaje urbano puede saturarse y provocar anegamientos. Al subir la napa, el agua se acerca a pozos negros y residuos enterrados, lo que incrementa la vulnerabilidad del acuífero.

El Niño puede agravar los riesgos sanitarios en las zonas inundables de Santa Fe

La contaminación del agua puede favorecer la aparición de enfermedades gastrointestinales, entre ellas cuadros de gastroenteritis asociados a microorganismos patógenos. También existe preocupación por el exceso de nitratos, que pueden provenir de materia orgánica, fertilizantes y filtraciones de residuos.

A estos riesgos se suma la proliferación de mosquitos en zonas anegadas y reservorios de agua. Aunque la evaluación de enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti requiere un análisis epidemiológico específico, la acumulación de agua constituye un factor relevante para la prevención sanitaria.

Las inundaciones también pueden desplazar animales silvestres hacia zonas habitadas. Serpientes yararás, ratas y alacranes pueden aparecer en áreas urbanas, mientras que las corrientes arrastran fauna y vegetación acuática, como camalotes y embalsados, hacia las costas y los espacios públicos. Ante la presencia de una yarará, la recomendación es mantener distancia y avisar a personal especializado.

El escenario adquiere mayor relevancia ante las previsiones climáticas. Según la información del Servicio Meteorológico Nacional citada en el informe, las condiciones de El Niño corresponden a una fase cálida de fuerte intensidad, con una alta probabilidad de mantenerse durante el trimestre octubre-noviembre-diciembre.

Frente a este panorama, la Municipalidad de Santa Fe declaró la emergencia hídrica en agosto y mantiene tareas de mantenimiento del sistema de drenaje. Por su parte, el Gobierno provincial incorporó 90 bombas para reforzar la respuesta ante contingencias, con una inversión superior a los $1.109 millones.

Las medidas buscan mejorar la capacidad de respuesta ante las inundaciones, pero el riesgo sanitario exige considerar también la calidad del agua, el estado de los sistemas cloacales y la protección de las fuentes subterráneas. El impacto de El Niño no depende únicamente de cuánta agua cae o de cuánto suben los ríos, sino también de las condiciones urbanas que determinan cómo esa agua entra en contacto con residuos y contaminantes.

Fecha de publicación: 21/10, 8:00 am