Chubut anuncia un mega data center de US$ 3.300 millones sin aclarar su impacto ambiental
El proyecto Atlas GigaHub, impulsado por la empresa Green Capital en Trelew, podría demandar hasta 3.000 MW de potencia y promete abastecerse mayoritariamente con energías renovables.
El Gobierno de Chubut promociona la llegada de un mega centro de datos para inteligencia artificial con una inversión anunciada de US$ 3.300 millones, pero persisten las dudas sobre su impacto ambiental y las condiciones en las que avanzaría el proyecto. La iniciativa Atlas GigaHub, de la empresa de capitales polacos Green Capital, se instalaría en Trelew y podría convertirse en una de las mayores infraestructuras digitales del país.
El anuncio se enmarca en la estrategia del presidente Javier Milei para atraer inversiones vinculadas con la inteligencia artificial. Durante la apertura del Argentina Week en París, el mandatario sostuvo: “Sabemos que Argentina tiene todo lo necesario para ser uno de los países líderes. Tenemos energía, metales y minerales que necesitan los centros de datos”.

Sin embargo, la promesa de una inversión millonaria contrasta con la falta de información pública sobre sus requerimientos de energía y agua, dos recursos centrales para el funcionamiento de este tipo de instalaciones. La preocupación es especialmente relevante en Chubut, donde la Legislatura declaró la emergencia hídrica en agosto de 2026 por la caída histórica del caudal de los principales ríos.
El mega data center de Trelew podría consumir tanta energía como millones de hogares
El proyecto Atlas GigaHub contempla una inversión anunciada de US$ 3.300 millones y una capacidad de potencia IT de hasta 3.000 MW. Esta cifra representa la energía destinada a alimentar los procesadores, los sistemas de almacenamiento y las redes necesarias para operar la infraestructura digital. Según la información difundida, equivale aproximadamente a la demanda eléctrica de todos los hogares de la Ciudad de Buenos Aires.
Green Capital prevé desarrollar el proyecto junto con empresas internacionales como Wärtsilä, de Finlandia; Schneider Electric, de Francia; Envision Energy, de China; y Ore Energy, de los Países Bajos.
Por ahora, la ubicación definitiva no está confirmada. Entre las alternativas mencionadas figuran la subzona franca de Trelew y una estancia situada a unos 20 kilómetros del centro urbano, según trascendió de fuentes del Ejecutivo municipal.
Uno de los puntos centrales es cómo se cubrirá la demanda eléctrica. Marta Złotkowska, responsable de Proyectos Internacionales de Green Capital, señaló que el 80% de la energía necesaria al inicio de las operaciones provendría de fuentes renovables. Sin embargo, la empresa no precisó con qué fuentes cubriría el 20% restante.
La diferencia no es menor. Una investigación del Pulitzer Center advierte que incluso los centros de datos abastecidos con energías renovables pueden recurrir a generadores de gas o diésel como respaldo ante interrupciones del suministro eléctrico.
Además, la Secretaría de Energía nacional estableció requisitos específicos para los grandes consumidores eléctricos. Según una resolución publicada el 25 de septiembre de 2026, los nuevos centros de datos deberán producir por cuenta propia el 115% de sus necesidades energéticas, con el objetivo de contar con reservas ante contingencias y variaciones en la disponibilidad de electricidad.
La empresa también alquila desde hace más de un año unas 130.000 hectáreas de campos en los alrededores de Trelew para instalar infraestructura de generación eólica y solar. Claudio Conrad, uno de los propietarios de esos terrenos, explicó a Chequeado que existe un precontrato con Green Capital y que el acuerdo definitivo de alquiler tendría una duración de 70 años.
“Los propietarios de la zona recibiríamos un canon por la producción de energía en su establecimiento”, indicó Conrad.
El proyecto, sin embargo, enfrenta otro interrogante: la capacidad de la compañía para llevar adelante una infraestructura de esta escala. Green Capital se dedica principalmente a la generación de energía limpia y no registra antecedentes en la construcción de centros de datos. Además, en 2024 había anunciado una planta de producción de hidrógeno verde en Chubut que finalmente no se concretó.
La falta de información sobre el agua preocupa a los vecinos de Chubut

La incertidumbre no se limita al abastecimiento eléctrico. El consumo de agua necesario para refrigerar los equipos es otra de las principales preocupaciones, especialmente porque Chubut atraviesa una emergencia hídrica y enfrenta dificultades para garantizar el suministro en distintas zonas.
A fines de julio de 2026, el gobernador Ignacio Torres y el CEO de Green Capital, Michał Polanowski, anunciaron la firma de un memorándum de entendimiento para avanzar con el mega centro de datos. La compañía aseguró que había iniciado el procedimiento de evaluación de impacto ambiental, pero todavía no se difundieron públicamente detalles suficientes para conocer los alcances del proyecto.
Chequeado consultó al área de Prensa de la Gobernación y presentó pedidos de acceso a la información ante el Ejecutivo provincial y la Secretaría de Ambiente para conocer el contenido del acuerdo y el estado de los trámites ambientales. Al momento de publicación de la nota original, no había obtenido respuestas.
La falta de precisiones también alcanzó al ámbito legislativo. El Ejecutivo provincial no respondió un pedido de informes aprobado por la Legislatura el 6 de agosto de 2026. La autora de la iniciativa, la legisladora Norma Arbilla, cuestionó la ausencia de datos concretos sobre la empresa y la infraestructura prevista.
“No sabemos cuál es el estado de situación de la empresa que firmó el acuerdo con la provincia, ni el tamaño previsto del data center, ni la cantidad de energía que va a requerir, ni las condiciones de refrigeración que va a utilizar”, señaló a Chequeado.
Por su parte, la Municipalidad de Trelew informó, en respuesta a un pedido de información presentado por vecinos, que no se había iniciado ningún expediente municipal relacionado con el proyecto.
La legislación provincial exige la realización de una audiencia pública antes de autorizar la iniciativa. En esa instancia debe exponerse el resultado del estudio de impacto ambiental, aunque la participación ciudadana no es vinculante y, por lo tanto, no determina por sí sola si el emprendimiento será aprobado.
Mientras tanto, vecinos de Trelew se organizaron para rechazar la instalación del mega centro de datos y reclamar información sobre sus consecuencias. Analía Bignone, integrante del grupo Trelew Libre de Data, cuestionó la falta de participación y sostuvo que “se está haciendo todo a espaldas de los vecinos”.
La vecina también advirtió sobre la presión que podría generar el proyecto sobre los recursos locales. “En Chubut hay crisis hídrica y en el verano nos quedamos sin agua. También nos preocupan otros factores, como la energía que se va a utilizar, la contaminación auditiva y el calor que generan, porque aquí en verano hay altas temperaturas”, aseguró.
Green Capital afirmó que el proyecto utilizará tecnología de refrigeración Direct-to-Chip, un sistema que enfría los componentes mediante circuitos que llevan el líquido refrigerante directamente hasta los equipos. Según la empresa, esta tecnología “puede reducir la demanda de agua en más de un 90%”.
Sin embargo, no informó cuál sería el consumo real de agua de la instalación ni cuál es la referencia utilizada para calcular esa reducción. Sin esos datos, resulta difícil evaluar qué presión podría ejercer el emprendimiento sobre los recursos hídricos de la zona.
El impacto ambiental de un centro de datos tampoco se limita al agua y la electricidad. Micaela Sánchez Malcolm, especialista en tecnología y exsecretaria de Innovación Pública durante el gobierno de Alberto Fernández, advirtió sobre otros factores que deben considerarse en la evaluación.
“La huella ambiental no tiene que ver únicamente con las emisiones de carbono, también hay muchos condicionantes respecto a la contaminación sonora por el ruido constante que se genera, el nivel de movimiento de tierra, y la chatarra que se produce”, señaló a Chequeado.















