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Economía circular

El modelo que utilizan Adidas, Nike y otras marcas para fabricar ropa enfrenta nuevos cuestionamientos

Una nueva investigación propone medir la denominada "huella de partículas de plástico" y cuestiona el modelo actual de reciclaje.

Durante años, el reciclaje de plásticos fue presentado como una de las principales herramientas para reducir la contaminación y avanzar hacia una economía más sostenible. Transformar botellas en prendas de vestir, reutilizar residuos para fabricar nuevos objetos y fomentar el uso de materiales reciclados se convirtió en un símbolo de consumo responsable.

Sin embargo, una nueva investigación sugiere que esta estrategia podría tener efectos ambientales mucho más complejos de lo que se pensaba.

Un estudio publicado recientemente en la revista Science Advances plantea que centrar el análisis únicamente en la huella de carbono puede estar ocultando otro problema de creciente preocupación: la contaminación por micro y nanoplásticos.

Un nuevo estudio propone incorporar la “huella de partículas de plástico” para medir el impacto ambiental de distintos materiales y sostiene que el infrarreciclaje puede incrementar la contaminación por micro y nanoplásticos, incluso cuando reduce las emisiones de carbono

Para abordar este fenómeno, los investigadores propusieron un nuevo indicador denominado huella de partículas de plástico (PPF, por sus siglas en inglés), una métrica destinada a medir la cantidad de partículas plásticas liberadas por distintos materiales y productos a lo largo de su vida útil.

Los autores analizaron diferentes objetos de uso cotidiano, entre ellos botellas, cajas plásticas, hervidores y prendas sintéticas, y concluyeron que incorporar esta nueva variable podría cambiar de manera “radicalmente” distinta la forma de evaluar qué materiales son realmente más sostenibles.

El trabajo también cuestiona el denominado downcycling o infrarreciclaje, un proceso mediante el cual los residuos plásticos se convierten en productos de menor calidad.

Aunque a simple vista esta práctica parece favorecer la economía circular, las investigadoras Valérie Guillard y Nathalie Gontard sostienen que el resultado puede ser el contrario.

“Esta opción no reduce la contaminación por plásticos”, advierten las autoras. Por el contrario, aseguran que aumenta las emisiones de micro y nanoplásticos “al tiempo que tranquiliza al usuario, que, por lo tanto, puede seguir utilizándolo con total confianza”.

El reciclaje de plásticos podría generar más microplásticos de los que se creía

Según el estudio, el principal problema del infrarreciclaje es que altera la composición química y física de los materiales, generando productos más frágiles y con una mayor tendencia a fragmentarse.

Las científicas sostienen que, lejos de existir una verdadera circularidad, cada objeto de plástico termina siguiendo uno de dos caminos posibles. “Por desgracia, no existe circularidad alguna”, lamentan Guillard y Gontard.

Según explican, los materiales plásticos terminan siendo incinerados y transformados en dióxido de carbono o se degradan progresivamente en partículas microscópicas que permanecen durante siglos o incluso milenios en el ambiente.

Estas partículas pueden acumularse en el suelo, en los cursos de agua y en diferentes ecosistemas, donde interactúan con organismos vivos y se incorporan a las cadenas alimentarias.

Uno de los ejemplos más llamativos presentados por la investigación es el de las prendas elaboradas con botellas recicladas.

Los autores observaron que una camiseta sintética producida a partir de plástico reciclado libera un 50% más de microfibras durante cada lavado en comparación con una prenda confeccionada con poliéster virgen.

El estudio también advierte sobre el césped artificial elaborado con neumáticos reciclados. Según los datos presentados, estos materiales pueden desprender hasta el 36,5% de su masa inicial en forma de partículas microscópicas.

La investigación también reabre el debate sobre el uso de plástico reciclado en la industria textil, ya que prendas fabricadas con botellas PET podrían liberar más microfibras durante los lavados, mientras crece la preocupación por los posibles efectos de estas partículas sobre la salud humana

Los investigadores sostienen que, una vez degradados, estos materiales pierden prácticamente toda posibilidad de ser reutilizados y terminan acumulándose en vertederos durante décadas.

La investigación también reabre el debate sobre el verdadero impacto de determinados materiales considerados sostenibles.

Por ejemplo, aunque la producción de vidrio o aluminio puede generar mayores emisiones de carbono en comparación con el plástico, la nueva métrica propuesta muestra que estos materiales liberan significativamente menos contaminación particulada.

En el caso de los envases para bebidas, el indicador PPF muestra que el vidrio y el aluminio permiten evitar alrededor de 15 gramos de contaminación plástica frente al PET.

Incluso, los autores consideran que las latas de aluminio podrían ofrecer uno de los mejores equilibrios ambientales cuando se analizan conjuntamente las emisiones de carbono y la generación de microplásticos.

La contaminación por microplásticos preocupa cada vez más a la salud pública

Más allá del impacto ambiental, los investigadores alertan sobre las posibles consecuencias para la salud humana.

El estudio señala que los micro y nanoplásticos ya se encuentran presentes en el agua, los alimentos, los animales y el aire de interiores, lo que facilita la exposición cotidiana de la población.

Debido a su tamaño extremadamente pequeño, estas partículas pueden atravesar diferentes barreras biológicas e ingresar al torrente sanguíneo.

Mónica Torres, investigadora del Instituto de Salud Carlos III y del Centro Nacional de Sanidad Ambiental, considera que la evidencia disponible justifica adoptar medidas preventivas.

“No podemos tratar el plástico persistente como si fuera inerte o desapareciera del sistema”, afirmó.

No obstante, la especialista aclara que el estudio de estas partículas todavía enfrenta importantes limitaciones técnicas.

Actualmente, la detección de micro y nanoplásticos en tejidos humanos se encuentra en una etapa analítica incipiente y algunos métodos todavía presentan problemas de contaminación cruzada que pueden generar resultados erróneos.

A esta situación se suma otra preocupación creciente: la toxicidad química asociada a los plásticos.

Muchos de estos materiales contienen aditivos como bisfenoles y ftalatos, sustancias consideradas disruptores endocrinos y capaces de migrar hacia los alimentos a medida que los envases envejecen o se deterioran.

“La economía circular, tal y como se promociona, es una forma de greenwashing institucional”, sostienen Guillard y Gontard.

Y concluyen con una advertencia contundente: “La única línea de actuación real es la reducción en origen de los plásticos no esenciales”.

El trabajo pone de relieve que el desafío ambiental asociado al plástico podría ser mucho más amplio de lo que muestran las métricas tradicionales y abre un nuevo debate sobre la necesidad de incorporar indicadores que contemplen no solo las emisiones de carbono, sino también la persistencia y dispersión de partículas plásticas en el ambiente y sus posibles efectos sobre la salud humana.

Qué marcas en Argentina utilizan plástico y lo transforman en ropa

  • Adidas: comercializa en el país distintas líneas de productos fabricadas parcialmente con poliéster reciclado proveniente de residuos plásticos y botellas PET recuperadas. La compañía fue una de las pioneras en impulsar este tipo de materiales en el segmento deportivo.
  • Nike: varias de sus prendas y zapatillas disponibles en Argentina incorporan materiales reciclados bajo iniciativas de sustentabilidad que utilizan residuos plásticos transformados en fibras textiles.
  • Puma: también incorporó poliéster reciclado en parte de sus colecciones comercializadas en el mercado argentino.
  • Hilados by Plastics: es una de las firmas locales más mencionadas en el desarrollo de hilados elaborados a partir de botellas PET recicladas. Sus fibras son utilizadas por distintas marcas nacionales para confeccionar prendas y accesorios.
  • Animaná: impulsó distintas iniciativas vinculadas con la economía circular y el uso de materiales reciclados en algunas de sus líneas.

Fecha de publicación: 15/07, 9:51 am