3M, DuPont y otros gigantes enfrentan una demanda por sustancias que perjudican la salud
El estado de Nueva York inició una demanda contra cinco grandes compañías químicas por los daños provocados por los químicos eternos durante décadas en miles de productos.
El estado de Nueva York inició una ofensiva judicial contra algunas de las mayores empresas químicas del mundo para exigirles que asuman los costos de la contaminación provocada por los PFAS, un grupo de sustancias sintéticas conocidas como “químicos eternos” por su extrema persistencia en el ambiente.

La demanda fue presentada por la fiscal general Letitia James contra las compañías 3M, DuPont, Chemours, Corteva y EIDP, a las que acusa de haber fabricado y comercializado estos compuestos durante décadas pese a conocer sus riesgos para la salud humana y los ecosistemas.
Según la presentación judicial, las empresas deberán financiar la limpieza de los sitios contaminados y compensar a las comunidades afectadas por la exposición a estas sustancias.
¿Qué son los “químicos eternos” y por qué preocupan?
Los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) o “químicos eternos” se utilizan desde hace décadas por su capacidad para repeler el agua, la grasa y el calor.
Por esas propiedades están presentes en una amplia variedad de productos de uso cotidiano, como sartenes antiadherentes, envases para alimentos, ropa impermeable, alfombras, espumas contra incendios y numerosos artículos industriales.

El problema es que prácticamente no se degradan en el ambiente, por lo que pueden permanecer durante décadas en el agua, el suelo y los organismos vivos. Diversas investigaciones los vinculan con efectos adversos sobre la salud, motivo por el cual muchos países comenzaron a restringir su utilización.
Acusan a las empresas de conocer los riesgos desde hace décadas
La demanda sostiene que documentos internos muestran que las compañías conocían la toxicidad de los PFAS desde la década de 1970, pero continuaron produciéndolos y comercializándolos sin advertir adecuadamente sobre sus riesgos.
Para la fiscalía, esa conducta permitió que estas sustancias se dispersaran ampliamente en fuentes de agua potable y ecosistemas, generando elevados costos de remediación que ahora recaen sobre el Estado y los contribuyentes.
Un litigio con impacto internacional
El caso de Nueva York se suma a una creciente ola de demandas contra fabricantes de PFAS en Estados Unidos y otros países.
En los últimos años, varias empresas del sector ya debieron afrontar acuerdos millonarios por la contaminación de ríos y sistemas de agua potable. Uno de los más recientes involucró a Chemours, que acordó el pago de US$450 millones junto con organismos gubernamentales estadounidenses para resolver reclamos vinculados con la contaminación de distintos cursos de agua.

Al mismo tiempo, tanto Estados Unidos como la Unión Europea avanzan con regulaciones cada vez más estrictas para limitar el uso de estos compuestos cuando existen alternativas más seguras.
Cabe destacar que el resultado del juicio iniciado por Nueva York podría convertirse en un nuevo precedente para responsabilizar a la industria química por los costos ambientales y sanitarios asociados a los PFAS y acelerar las restricciones sobre estos compuestos en todo el mundo.
¿Se usan los PFAS en Argentina?
Aunque el debate suele concentrarse en Estados Unidos y Europa, los llamados “químicos eternos” también están presentes en Argentina. A diferencia de lo que ocurre en la Unión Europea o en varios estados de Estados Unidos, Argentina todavía no cuenta con una regulación específica que limite el uso de estos compuestos ni con un sistema nacional de monitoreo de su presencia en el ambiente.















