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Innovación

Cómo científicos argentinos usan residuos de la caña de azúcar para crear compuestos naturales

Investigadores del CONICET trabajan junto a una empresa argentina para transformar residuos de la caña de azúcar en compuestos naturales biodegradables.

Investigadores del CONICET avanzan en el desarrollo de compuestos naturales con potencial industrial en articulación con la empresa Ledesma, a través de un proyecto que apunta a optimizar la producción de biosurfactantes, sustancias de origen biológico que pueden reemplazar productos sintéticos utilizados en múltiples sectores de la industria.

Agustina Viltes Sánchez, becaria del CONICET, Verónica Irazusta, directora técnica del proyecto con Ledesma, y Mariano Rivero integrante del proyecto LEDESMA – CONICET del Laboratorio de Aguas y Suelos del INIQUI. Crédito: Antonella Flamini

El trabajo se lleva adelante en el laboratorio de Aguas y Suelos del Instituto de Investigaciones para la Industria Química (INIQUI, CONICET-UNSa) y está liderado por las científicas del CONICET Verónica Irazusta y Verónica Rajal. Allí, el equipo investiga microorganismos capaces de producir moléculas de alto valor agregado, con foco en los biosurfactantes, compuestos tensioactivos que presentan ventajas ambientales frente a sus equivalentes sintéticos.

Por qué son más sustentables

“Los biosurfactantes tienen mayores capacidades y son biodegradables, lo que reduce la contaminación ambiental”, explica Irazusta, responsable técnica del proyecto. “Su principal desventaja es el costo de producción comparado con los de origen sintético, por eso trabajamos en métodos más económicos utilizando subproductos industriales».

“Los biosurfactantes tienen mayores capacidades y son biodegradables, lo que reduce la contaminación ambiental”, explica Irazusta,

La iniciativa se enmarca en un convenio firmado en 2024 entre el CONICET —con participación de las áreas de Vinculación Tecnológica de Salta y Jujuy—, la Universidad Nacional de Salta y la empresa Ledesma. El objetivo central es optimizar la producción de biosurfactantes a partir de una bacteria aislada de efluentes de la propia industria, aprovechando recursos disponibles y reduciendo el impacto ambiental.

“Usamos efluentes o subproductos industriales de Ledesma como medio de cultivo para los microorganismos. Así, no solo producimos estas moléculas de forma económica, sino que además damos una utilidad a desechos que de otro modo podrían contaminar”, señala Irazusta.

Qué son los biosurfactantes

Los biosurfactantes cumplen la función de disminuir la tensión superficial del agua, una propiedad que los vuelve útiles para una amplia gama de aplicaciones. Según la investigadora, pueden emplearse en los sectores farmacéutico, agroindustrial, alimenticio, cosmético y también en la formulación de detergentes y emulsiones. “Su capacidad para degradarse naturalmente los convierte en aliados clave en el desarrollo de una industria más sustentable”, destaca.

La colaboración entre el equipo científico y la empresa no es reciente. “Hicimos una primera visita a la empresa en busca de subproductos que pudieran servir como fuente de energía para bacterias productoras de biosurfactantes. Mostramos resultados, nos reunimos varias veces y eso derivó en el convenio actual”, recuerda Irazusta. El acuerdo permitió además la incorporación de un biorreactor de siete litros, que representa un avance tecnológico significativo para el laboratorio y para la universidad.

Los biosurfactantes cumplen la función de disminuir la tensión superficial del agua, una propiedad que los vuelve útiles para una amplia gama de aplicacione

Desde Ledesma, la representante técnica del proyecto, Adriana Rodriguez, subraya el valor estratégico de la iniciativa: “El convenio que firmamos con la Universidad Nacional de Salta y el CONICET para el desarrollo de un nuevo producto a partir de la caña de azúcar tiene un gran potencial. Desde Ledesma estamos en constante búsqueda de alternativas más sustentables para mejorar nuestros procesos productivos y avanzar en el desarrollo de nuevos productos.”

Rodriguez remarcó además la importancia del trabajo articulado con el sistema científico. “Creemos que el trabajo conjunto con centros de investigación y universidades, como la Universidad Nacional de Salta y el CONICET, es clave para alcanzar esos objetivos, ya que permite generar desarrollos con impacto productivo y ambiental positivo”, afirmó. Y agregó que el mercado de los surfactantes es amplio y abarca industrias como la farmacéutica, alimenticia, cosmética y agrícola, con el valor agregado de que se trata de compuestos biodegradables, a diferencia de los productos sintéticos.

En la etapa actual, el grupo de investigación evalúa distintos subproductos industriales, como melaza y vinaza, para optimizar los procesos productivos. “Este desarrollo beneficia a la sociedad desde distintos puntos: por un lado, generamos menos residuos industriales; por otro, ofrecemos alternativas más ecológicas para distintas aplicaciones”, concluye Irazusta.

Fecha de publicación: 15/01, 6:23 pm