Buenos Aires produce más energía eólica que la Patagonia, pero enfrenta un problema clave de infraestructura
La provincia cuenta con 1.999 MW de capacidad eólica instalada y supera a Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz en conjunto.
Durante décadas, hablar de energía eólica en Argentina significaba pensar inevitablemente en la Patagonia. Los fuertes vientos de la región impulsaron allí los primeros parques del país y convirtieron al sur argentino en uno de los principales referentes nacionales de esta fuente renovable.
Sin embargo, el mapa energético cambió. La provincia de Buenos Aires alcanzó 1.999 MW de capacidad eólica instalada, una cifra que supera los 1.914 MW que suman Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, según un relevamiento realizado por Alpes Energy.

El dato refleja la transformación que atravesó la industria durante la última década. En abril de 2026, Argentina contaba con 1.249 aerogeneradores distribuidos en 72 parques de nueve provincias, con una potencia habilitada total de 4.558 MW.
Buenos Aires concentraba 513 aerogeneradores. Las cuatro provincias patagónicas mencionadas reunían 558 equipos, es decir, más máquinas que el territorio bonaerense. Sin embargo, la mayor potencia de los equipos instalados en Buenos Aires le permite superar a las cuatro provincias en capacidad de generación.
Por qué Buenos Aires es clave para la energía eólica
El crecimiento de la energía eólica bonaerense no responde a un único factor. La provincia reúne condiciones naturales y logísticas que favorecieron la instalación de grandes parques.
Uno de los principales elementos es la calidad del viento. Estudios académicos registraron velocidades medias de entre 7 y 9 metros por segundo —cerca de 30 kilómetros por hora— a 100 metros de altura en zonas como Bahía Blanca. En algunos sectores, los factores de capacidad media pueden alcanzar el 50%, niveles considerados de gran calidad para la generación eléctrica.
A las condiciones naturales se suma la disponibilidad de tierras. La provincia cuenta con extensas superficies donde es posible instalar aerogeneradores y desarrollar los proyectos en convivencia con actividades agropecuarias.
La infraestructura también juega un papel central. El Puerto de Bahía Blanca permite recibir componentes de gran tamaño necesarios para construir y ampliar los parques, mientras que la cercanía con el Área Metropolitana de Buenos Aires reduce las distancias respecto del principal centro de consumo eléctrico del país.
El movimiento continúa durante 2026. Entre mayo y julio llegaron al puerto bonaerense tres buques que transportaron más de 13.000 toneladas de componentes eólicos, entre palas, bujes y otros equipos, según datos del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca citados por EconoJournal.
La combinación entre viento, disponibilidad de suelo, infraestructura portuaria y conexión con los centros de consumo convirtió a Buenos Aires en un polo estratégico para el desarrollo de la energía eólica.

Pero ese crecimiento también expone una contradicción: producir electricidad no alcanza si la red no tiene capacidad para trasladarla hasta donde se necesita.
Energía eólica en Argentina y el problema de la transmisión
El crecimiento de la industria eólica argentina fue significativo en los últimos años. Alpes Energy señala que, a comienzos de la década, la Cámara Eólica Argentina contabilizaba 961 aerogeneradores, 57 parques y 3.292 MW de potencia.
“a comienzos de la década, el relevamiento de la Cámara Eólica Argentina contabilizaba 961 aerogeneradores, 57 parques y 3.292 MW. Frente a aquella fotografía, el país habría incrementado aproximadamente un 30% la cantidad de máquinas y un 38% su potencia eólica”, explica la compañía.
La diferencia entre el crecimiento de la cantidad de equipos y el de la potencia instalada responde, en buena medida, a que los nuevos aerogeneradores son cada vez más grandes y eficientes. Incorporan rotores de mayor diámetro y torres más altas, lo que les permite aprovechar mejor los recursos disponibles.
Uno de los ejemplos recientes es el parque eólico General Levalle, en Córdoba, inaugurado en 2025 con 25 aerogeneradores de 6,2 MW cada uno.
La expansión de las energías renovables fue impulsada principalmente por el régimen de promoción establecido por la Ley 27.191, las rondas RenovAr y el Mercado a Término de Energías Renovables, que permitió a grandes usuarios contratar electricidad proveniente de fuentes renovables.
Durante 2025, las energías renovables alcanzadas por esa legislación produjeron alrededor de 26.660 GWh y cubrieron cerca del 19% de la demanda eléctrica argentina. La meta oficial establecía alcanzar el 20% al cierre de ese año, por lo que el sistema quedó cerca del objetivo.
El problema es que la capacidad de generación creció más rápido que la infraestructura necesaria para transportar esa electricidad.
Cammesa registra mensualmente las reducciones de despacho de las centrales eólicas y solares. Se trata de situaciones en las que un parque está en condiciones de generar electricidad, pero debe reducir su entrega debido a limitaciones de transporte, seguridad o capacidad de absorción del sistema.
En marzo de 2026, la reducción de generación renovable llegó a 91.580 MWh, el mayor registro desde 2020. La Patagonia concentró 22.914 MWh de esas restricciones y varios parques eólicos de Chubut estuvieron entre los proyectos más afectados.
El dato expone uno de los principales desafíos para la próxima etapa de la transición energética argentina. El país puede seguir sumando aerogeneradores y aumentar su capacidad instalada, pero sin nuevas líneas de alta tensión, ampliaciones de estaciones transformadoras y herramientas que aporten flexibilidad al sistema, parte de esa energía podría quedar sin utilizar.
Buenos Aires ya dejó atrás a la Patagonia en capacidad eólica instalada. Ahora el desafío será evitar que la falta de infraestructura termine convirtiendo ese crecimiento en una oportunidad desaprovechada.















