Advierten que más del 35% de lo que comen los chicos son golosinas, snacks y bebidas azucaradas
Un informe de UNICEF revela que el 35% de la ingesta diaria de los niños argentinos corresponde a productos industriales, mientras que el consumo de frutas y verduras apenas cubre la quinta parte de lo recomendado. Especialistas enfatizan la necesidad de cambiar los hábitos familiares sin caer en prohibiciones.
La malnutrición por exceso superó ampliamente a la desnutrición tradicional en la Argentina, convirtiendo a la obesidad infantil en una de las principales preocupaciones sanitarias. El incremento del sobrepeso desde edades tempranas eleva significativamente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión y trastornos cardiovasculares en la vida adulta.
El principal motor de esta tendencia es la calidad de la dieta cotidiana. Datos de UNICEF indican que más del 35% de las calorías diarias que ingieren los niños proviene de golosinas, snacks, galletitas y bebidas azucaradas. En contraposición, el consumo de frutas y verduras frescas apenas llega al 20% de las recomendaciones nutricionales básicas.

Pantallas, sedentarismo y consumo automático
El problema nutricional se potencia con cambios profundos en el estilo de vida. El aumento de horas frente a dispositivos electrónicos, la falta de actividad física y el déficit de sueño conforman un entorno sedentario que favorece el aumento de peso.
Diversos estudios coinciden en que el uso prolongado de pantallas incentiva el consumo automático e inconsciente de comida, lo que altera las señales naturales de hambre y saciedad en los más chicos.
La mesa familiar como el principal espacio de aprendizaje
Frente a este escenario, profesionales de la salud desaconsejan las dietas estrictas o la prohibición absoluta de alimentos, ya que suelen generar el efecto contrario. Las intervenciones más efectivas son aquellas que modifican progresivamente el entorno del hogar.
Entre las recomendaciones clave para transformar hábitos se destacan:
- Aumentar la presencia vegetal: Sumar verduras en almuerzos y cenas cotidianas.
- Visibilidad de la comida real: Mantener frutas lavadas a la vista para fomentar su consumo espontáneo.
- Viandas conscientes: Reemplazar los snacks ultraprocesados por frutas o preparaciones caseras para los recreos.
- Comidas sin pantallas: Apagar televisores y celulares durante las comidas para favorecer la alimentación consciente y el diálogo.

El rol del entorno escolar y la consulta temprana
Dado que los niños pasan gran parte de su jornada en la escuela, la oferta de los kioscos y comedores escolares resulta determinante. Promover opciones saludables al alcance de la mano en los establecimientos educativos es tan urgente como el trabajo dentro de las casas.
Atender de forma precoz los cambios en las curvas de crecimiento o la falta de actividad física permite corregir pautas antes de que se consoliden, garantizando un desarrollo integral durante la infancia.















