Las empresas bajo control ambiental por el Riachuelo y el nuevo plan para recuperar la cuenca
Existen más de 350 establecimientos declarados como agentes contaminantes que complican la puesta en marcha de un plan para recuperar humedales, áreas ribereñas y vegetación como parte de una nueva etapa para recomponer ecosistemas degradados durante décadas
Industrias que vuelcan efluentes, generan residuos peligrosos, producen emisiones o desarrollan actividades capaces de afectar el agua, el suelo y el aire siguen formando parte del problema ambiental del Riachuelo.
Algunas corrigieron sus procesos y consiguieron salir de los registros oficiales; otras todavía deben completar las medidas exigidas para reducir o eliminar esos impactos.
Los datos surgen de analizar un documento elaborado por la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), un ente público interjurisdiccional integrado por Nación, Provincia de Buenos Aires y la Ciudad que coordina el saneamiento de la cuenca.
Esto último es importante destacarlo ya que la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) tiene un rol clave en el control de las actividades que pueden afectar la calidad ambiental de la cuenca. En ese marco, las sanciones aplicadas a ACUMAR buscan penalizar los incumplimientos de la normativa ambiental y reforzar los controles.
Dentro del informe, existe un apartado reservado para analizar controles sobre empresas a las que se denomina Agentes Contaminantes por los impactos ambientales detectados y que deben atravesar un proceso para corregirlos.

De acuerdo al trabajo, al cierre de 2025 había 354 Agentes Contaminantes vigentes y 139 Planes de Adecuación Ambiental activos, de los cuales 81 estaban aprobados y en ejecución y 58 todavía no habían sido aprobados.
El registro incluye establecimientos de YPF; Raízen Argentina (ex Shell; Carrefour y Coto, además de frigoríficos, químicas, curtiembres y compañías dedicadas al manejo de residuos peligrosos.
Si bien estos datos no significa que sean, en ese orden, las compañías que más contaminan el Riachuelo, esas instalaciones se mantienen formalmente declaradas como agentes contaminantes.
Qué grandes empresas están declaradas como agentes contaminantes
Dentro de ese listado, uno de los nombres de mayor peso es YPF S.A. que aparece mediante el establecimiento denominado “Líquidos Docke”, localizado en la localidad bonaerense de Avellaneda, que fue declarado Agente Contaminante en octubre de 2011 y que continuaba con estado vigente.
También figura Raízen Argentina S.A., con tres establecimientos vigentes, de los cuales dos están en Ezeiza y otro en Avellaneda, cuya actividad principal consignada en el registro es la fabricación de productos de hornos de coque.
El informe también realiza un relevamiento vinculado a las zonas que se encuentran bajo la cuenca.
En este caso, se detiene en Dock Sud, uno de los polos industriales históricos de la región, con fuerte presencia de actividades vinculadas con combustibles, depósitos e industrias, mientras que Ezeiza también contiene instalaciones sobre las cuales ACUMAR mantiene un seguimiento reforzado.
El mapa permite así identificar no sólo compañías sino zonas donde se superponen actividades industriales y situaciones ambientales que mantienen abiertos los controles.
Además, la lista demuestra que el problema no se limita a las actividades tradicionalmente asociadas con hidrocarburos, químicos o metales ya que incluye, por ejemplo, a INC S.A., la sociedad que opera Carrefour en la Argentina, a la que identifica con cuatro establecimientos vigentes al cierre de 2025: Carrefour Mataderos, en la Comuna 9; Carrefour Monte Grande, en Esteban Echeverría; Carrefour Avellaneda II y Carrefour Avellaneda.
En esta misma categoría también aparece Coto C.I.C.S.A., con dos establecimientos, pero de características diferentes.
Uno corresponde a una instalación comercial de la Comuna 3 de la Ciudad, mientras que el otro se encuentra en La Matanza, tiene como actividad principal la matanza de ganado bovino y procesamiento de carne y fue declarada Agente Contaminante en septiembre de 2009.
La carne mantiene un peso propio en el mapa
Del estudio también surge que la industria frigorífica tiene una presencia significativa entre los Agentes Contaminantes vigentes.
El registro incluye a Frigorífico Pilar S.A., en Avellaneda, dedicado a la matanza de ganado bovino y procesamiento de carne, y a Frigorífico La Tablada S.A., en La Matanza, cuya actividad principal es la elaboración de fiambres y embutidos.
También aparecen Frigorífico Sansu S.A.C.I.A., en la Comuna 9, y Frigorífico 101 La Estrella S.A., en La Matanza, ambos vinculados con la elaboración de fiambres y embutidos, además de otros establecimientos de la industria frigorífica distribuidos dentro de la Cuenca.
Todos son mencionados debido a que utilizan procesos capaces de generar efluentes con materia orgánica, grasas y otros residuos derivados de la producción y la limpieza, que requieren tratamiento antes de su disposición o vuelco.
El registro incorpora además actividades cuya naturaleza exige controles ambientales específicos como el caso de Latin Chemical Suppliers S.A., localizada en Almirante Brown, que figura como Agente Contaminante vigente y tiene como actividad principal la fabricación de sustancias químicas básicas.
También aparece MCJ Servicios Ecológicos S.A., en Cañuelas, dedicada a la recolección, transporte, tratamiento y disposición final de residuos peligrosos que fue declarada Agente Contaminante en enero de 2025.
Las curtiembres también figuran en el listado debido a que tienen un peso particular en la historia ambiental de la Cuenca por las características de sus procesos y efluentes
Un ejemplo es el de SICCA S.A, en Avellaneda, dedicada al curtido y terminación de cueros y declarada agente contaminante en julio de 2025.
El sector cuenta además con un esquema específico vinculado con el Parque Industrial Curtidor de Lanús y su Planta de Tratamiento de Efluentes Líquidos Industriales.
Para mitigar el impacto de esta industria, la Resolución 259/2024 estableció que las personas o empresas dedicadas al curtido, pelado, salado o terminación de cueros que generen efluentes líquidos industriales pueden presentar como Plan de Adecuación el traslado de su actividad al parque o la derivación de esos efluentes hacia la planta construida en el predio.
Cómo funciona el seguimiento particular de ACUMAR sobre industrias
Además de los llamados agentes contaminantes, el informe de ACUMAR le reserva un apartado al Listado de Establecimientos de Seguimiento Particular en la Cuenca Matanza Riachuelo.
Se trata de una categoría que reúne instalaciones que requieren una fiscalización más exhaustiva por su relevancia ambiental, complejidad, ubicación, entorno socioambiental o necesidad de intervención de otros organismos.

Allí aparecen grandes aportantes de carga contaminante, establecimientos involucrados en conflictos socioambientales, instalaciones del Polo Dock Sud, establecimientos del Aeropuerto Internacional de Ezeiza y curtiembres.
El archivo completo contiene 1.469 registros, pero solamente 354 estaban vigentes, en tanto que otros 520 establecimientos aparecen como reconvertidos; 281 con cese de actividad; 135 excluidos por aplicación del artículo 40 bis; 119 adecuados y 49 con la condición revertida.
Los Planes de Adecuación Ambiental constituyen una de las herramientas utilizadas para corregir esas situaciones.
Desde la puesta en marcha del sistema se habían presentado acumuladamente 455 planes, mientras que al final del año pasado, 127 habían sido cumplidos; 189 estaban rechazados, incumplidos o excluidos; 81 se encontraban aprobados y en ejecución y 58 todavía no habían sido aprobados.
Un pasivo acumulado durante décadas
La caracterización oficial de la Cuenca Matanza Riachuelo describe un territorio atravesado por una intensa urbanización y una larga presencia industrial.
Durante décadas recibió descargas industriales y cloacales, residuos y los efectos de sucesivas transformaciones del territorio.
La Ley 26.168 había creado ACUMAR como autoridad interjurisdiccional porque el problema atraviesa la Ciudad y municipios bonaerenses y no puede ser abordado desde una sola jurisdicción.
Una parte importante de la estrategia posterior quedó concentrada en evitar que continuaran ingresando contaminantes a la Cuenca. De allí surgieron controles sobre establecimientos industriales, efluentes, residuos y emisiones.
Luego, el saneamiento entra en una nueva etapa con la Disposición 1/2026 que aprobó el Plan Integral de Reforestación para la Cuenca Matanza Riachuelo (PIR).
Su objetivo es avanzar sobre la restauración de sistemas naturales, aumentar la biodiversidad y mejorar las condiciones socioambientales.
La estrategia prevé trabajar con especies nativas sobre áreas ribereñas, talares y ambientes de estepa pampeana, además de recuperar vegetación degradada y humedales, que cumplen un papel adicional: pueden almacenar y absorber agua y contribuir a amortiguar los efectos de excesos hídricos e inundaciones.
Reconstruir lo que el desarrollo fue fragmentando
El crecimiento urbano y la construcción de infraestructura fragmentaron durante décadas ambientes que anteriormente estaban conectados.
Por eso, el plan contempla crear corredores biológicos para unir fragmentos de vegetación y favorecer la conservación de especies.
La estrategia incluye además infraestructura verde y azul: parques, plazas, áreas naturales, cursos de agua, humedales y otros espacios capaces de cumplir funciones ambientales dentro de una Cuenca densamente urbanizada.
El plan fija parámetros que permitirán medir sus resultados: número de ejemplares plantados, porcentaje de supervivencia, superficie forestada y reforestada, espacios verdes recuperados y kilómetros de corredores biológicos creados.
Esos indicadores permitirán determinar si la restauración consigue trasladarse del diseño administrativo al territorio.
La restauración también necesita bienes, servicios y trabajadores por lo cual el programa contempla la producción y multiplicación de especies nativas como herramientas para conservar y mejorar los sistemas ecosistémicos.
La puesta en marcha del nuevo plan puede además, generar demanda para viveros, productores de especies nativas, cooperativas, bancos de semillas y trabajadores especializados.
A esa cadena se suman plantines, semillas, sustratos, herramientas, sistemas de riego, infraestructura de viveros, transporte y servicios para preparar los terrenos y realizar las plantaciones.
históricamente movilizó buena parte del saneamiento del Riachuelo, más vinculada con grandes obras de infraestructura, redes, tratamiento de efluentes y controles industriales.















