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Bajo evaluación

Una mega obra contra las inundaciones podría tener alto impacto ambiental en la costa porteña

La Ciudad de Buenos Aires evalúa el obrador desde el que se construirá el nuevo túnel del arroyo Medrano que incluye instalaciones industriales, una escollera y un pozo de 32 metros de profundidad junto al Río de la Plata.

Una obra hidráulica con maquinaria pesada, una excavación circular y operarios durante los trabajos de construcción

La costa que se extiende detrás del barrio porteño de Núñez quedará bajo evaluación ambiental por la instalación del obrador de una mega obra hidráulica. 

Así lo determinó la Agencia de Protección Ambiental, organismo del gobierno porteño que decidió que la intervención tiene “relevante efecto ambiental” y convocó a una audiencia pública antes de resolver su autorización, como sucedió con la licitación de la basura.

La decisión fue formalizada mediante la Resolución 285/APRA/26, publicada el 22 de septiembre pasado en la cual se aclara que el ente público analizará la modificación del Certificado de Aptitud Ambiental 19.576 para incorporar el proyecto denominado “TAAM Etapa I – Sitio para Implantación de Obrador”.

Operarios trabajan en la instalación de una gran estructura cilíndrica amarilla dentro de un pozo de excavación profundo, como parte de una obra hidráulica
La Ciudad de Buenos Aires someterá a evaluación ambiental el obrador del túnel aliviador del arroyo Medrano, una obra contra las inundaciones que incluye instalaciones industriales, una escollera y una excavación de 32 metros junto al Río de la Plata

La categoría utilizada por la agencia indica que, por su escala, localización y características, el proyecto necesita una evaluación más exigente y una instancia de participación ciudadana.

El punto sensible es el lugar elegido, en los terrenos costeros de Núñez situados junto a la desembocadura del arroyo Medrano y próximos al Parque de los Niños, el Club Centro Naval y la Reserva Ecológica Ciudad Universitaria-Costanera Norte.

Además de estos controles, el gobierno que dirige Jorge Macri determinó la realización de una audiencia pública para tratar el impacto ambiental de la obra que se realizará el 6 de noviembre próximo, a partir de las 12.30, bajo modalidad virtual.

La inscripción ya comenzó y finalizará el 2 de noviembre y los interesados podrán anotarse mediante el correo [email protected].

Durante ese período también estará disponible para consulta el expediente electrónico 10300915-MGEYA-APRA/15, que reúne la documentación técnica y administrativa utilizada para evaluar la intervención.

Cabe aclarar que las opiniones serán consultivas ya que la autoridad ambiental conservará la decisión final, aunque deberá explicar cuáles observaciones incorporó y por qué descartó las restantes.

La discusión se concentrará en el obrador necesario para construir el Túnel Aliviador del Arroyo Medrano, una base industrial y logística, que estará ubicada sobre terrenos de relleno existentes en la margen derecha de la desembocadura. 

El acceso se realizará desde la colectora de la avenida Cantilo, bordeando las instalaciones del Liceo Naval Militar y del Club Centro Naval, en donde una planta para producir hormigón, preparar armaduras y fabricar las dovelas, las piezas curvas utilizadas para revestir el interior del túnel. 

También habrá depósitos, áreas para almacenar esos componentes e instalaciones destinadas a procesar la bentonita empleada durante la perforación.

En el mismo sector se excavará una cámara de aproximadamente 35 metros de diámetro y 32 metros de profundidad. 

Durante la construcción funcionará como pozo de acceso para montar y poner en marcha la máquina tuneladora y una vez terminados los trabajos, quedará integrada al sistema de descarga.

La operación del predio implica circulación de camiones y maquinaria pesada, traslado del suelo extraído, almacenamiento de materiales, consumo de energía y agua, generación de residuos y manejo de combustibles y productos químicos.

El estudio ambiental deberá determinar los efectos del polvo, los gases, el ruido y las vibraciones, además de examinar los efluentes líquidos, el drenaje superficial, los residuos de obra y las consecuencias sobre la vegetación, la fauna y el paisaje costero.

El proyecto no queda limitado a las instalaciones internas ya que el Ministerio de Movilidad e Infraestructura porteño encomendó a Autopistas Urbanas la elaboración y ejecución de obras de vialidad en el Camino de Sirga del arroyo Medrano.

La Resolución 255/MMIGC/26 incluye la mejora de los accesos y la construcción de una escollera que delimitará el obrador y protegerá el frente costero de la erosión provocada por el oleaje y las corrientes.

Los trabajos comprenden el transporte, acopio y colocación de los materiales necesarios para formar esa defensa que alcanza de manera directa a la costa y no queda restringida al túnel subterráneo.

Uno de los puntos pendientes es determinar si las instalaciones requieren ampliar esa superficie sobre el Río de la Plata y la respuesta condicionará el área ocupada y los eventuales cambios sobre la línea costera.

Trazado subterráneo del túnel aliviador del arroyo Medrano

El obrador permitirá construir un túnel de 7,4 kilómetros destinado a aumentar la capacidad de descarga de la cuenca del Medrano y reducir el riesgo de inundaciones en el norte porteño.

El conducto comenzará cerca del cruce de las avenidas General Paz y Constituyentes y desde allí avanzará por el Parque General Paz, la zona de Gerchunoff, el Parque de los Pioneros y el Parque Sarmiento.

Operarios con ropa de seguridad trabajan en el interior de un túnel subterráneo durante la construcción de una obra hidráulica
Organizaciones ambientales y legisladores advierten sobre los posibles impactos en la biodiversidad, la reserva ecológica y el acceso público a la costa

Después continuará debajo de las avenidas Ricardo Balbín y Ruiz Huidobro, la calle Manzanares, la avenida García del Río y Comodoro Martín Rivadavia, mientras que el último tramo cruzará la avenida Cantilo y llegará al Río de la Plata junto al Club Centro Naval.

Las obras subterráneas atravesarán principalmente los barrios de Saavedra y Núñez, aunque la cuenca también comprende sectores de Villa Urquiza, Coghlan y Belgrano, además de municipios bonaerenses ubicados aguas arriba.

El túnel tendrá ocho metros de diámetro interior y se desarrollará a una profundidad de entre 27 y 35 metros y el sistema incluye cámaras derivadoras, conexiones con los conductos existentes, compuertas y estaciones de bombeo para las tareas de mantenimiento.

La documentación técnica establece un plazo de construcción de 36 meses desde el comienzo efectivo de los trabajos, pero la fecha de inicio de la perforación todavía depende de la autorización ambiental, la contratación de la obra principal y la definición del financiamiento.

La obra se encuentra identificada dentro del llamado Plan Plurianual de Inversiones Públicas 2025-2027 organizado por el gobierno porteño y en el cual se le asignó $9.318,9 millones para 2025 y $23.678,4 millones para 2026 al “Túnel Aliviador del Arroyo Medrano, tramos I y II, y obras complementarias”.

La Ciudad ya adjudicó a Serman y Asociados el estudio de impacto ambiental y social por $69.770.763,71 que la consultora deberá usar para financiar la elaboración de la documentación ambiental, el plan de gestión, el material de divulgación y las presentaciones necesarias para tramitar la autorización.

El reclamo de la Legislatura porteña por el control de la obra

La magnitud del proyecto llevó a la Legislatura porteña a abrir una instancia de control sobre sus aspectos técnicos, financieros y ambientales.

El organismo legislativo aprobó el 14 de mayo pasado la Resolución 119/2026, mediante la cual solicitó al Poder Ejecutivo información sobre el proyecto ejecutivo, la financiación, la traza, el método de perforación y las conexiones con el sistema pluvial existente.

El cuerpo legislativo señaló que la consultoría para completar el proyecto ejecutivo tenía prevista su finalización para mediados de 2024 y, a partir de esa demora, pidió conocer el estado de la documentación necesaria para licitar la construcción y las gestiones realizadas para obtener financiamiento.

La Legislatura solicitó además la ubicación y extensión del obrador, las dimensiones de la fábrica de dovelas y la superficie destinada al pozo de acceso de la tuneladora.

También exigió que el gobierno porteño aclarara si necesita construir nuevos rellenos en el Río de la Plata con el objetivo de determinar cuánto territorio costero ocupará la obra y si su ejecución modificará la superficie actual de la ribera.

Impacto ambiental y cercanía con la toma de agua de AySA

El pedido legislativo incorporó una cuestión especialmente sensible como es la cercanía con la toma de agua TT3 de la planta potabilizadora General San Martín, operada por AySA.

Por eso, solicitó una evaluación sobre la descarga del arroyo Medrano y su posible relación con esa instalación si el proyecto requiere nuevos rellenos o cambios en la desembocadura.

También reclamó establecer si el obrador y sus estructuras asociadas exceden los límites costeros del Parque de los Niños y de la Reserva Ecológica Ciudad Universitaria-Costanera Norte.

Para formular esa pregunta, la resolución citó una causa promovida por la Defensoría del Pueblo porteña y otros demandantes contra el Gobierno de la Ciudad que se relaciona con la delimitación y protección de esos terrenos costeros.

El pedido de información expone cuáles son los riesgos que la Legislatura considera necesario descartar mediante estudios técnicos antes de que avance la obra.

Proyectos contrapuestos para el uso de la costa en Núñez

Los interrogantes sobre el obrador se insertan en un conflicto más amplio por el destino de la desembocadura del Medrano si se tiene en cuenta que en pocos metros conviven clubes, tierras públicas sin acceso abierto, una reserva ecológica, el Parque de los Niños y distintos proyectos de infraestructura.

Es más, en una de las márgenes se instaló un helipuerto de más de 12.500 metros cuadrados, con oficinas, hangares, playones y depósito de combustible y en la margen opuesta se evaluó utilizar otro predio de aproximadamente 11.270 metros cuadrados para actividades culturales, recreativas y eventos.

Al respecto, la ONG Parque Arroyo Medrano propone destinar más de seis hectáreas de la desembocadura a un espacio verde público como parte de una iniciativa elaborada por el paisajista Fabio Márquez y el ambientalista Antolín Magallanes, exdirector de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo.

La legisladora Delfina Velázquez llevó el proyecto a la Legislatura, aclarando que la propuesta busca naturalizar las márgenes, incorporar vegetación nativa y conectar el Parque de los Niños con la Reserva Ecológica Ciudad Universitaria-Costanera Norte.

También contempla senderos, bicisendas, un puente peatonal y una mesa de gestión integrada por el Gobierno porteño, la Comuna 13, universidades, especialistas y organizaciones sociales.

Si bien sus impulsores no plantean frenar la infraestructura destinada a reducir las inundaciones, reclaman que la obra preserve la biodiversidad, mantenga el acceso público y establezca cómo se recuperará el terreno ocupado por el obrador cuando finalice la construcción.

El reclamo de ONG y ambientalistas por el impacto en la ribera

El reclamo de las organizaciones apunta a los posibles daños ambientales conjuntos que surgen de sumar el helipuerto, los espacios para eventos, el obrador, la escollera y las restricciones de acceso dentro de una misma franja de la Costanera Norte.

En ese sentido, Fabio Márquez cuestionó los efectos de esa acumulación sobre el corredor costero y, al referirse al helipuerto, advirtió sobre la contaminación sonora, atmosférica y visual y sobre sus consecuencias para la fauna de la reserva.

También señaló los riesgos de almacenar combustible en un terreno expuesto a sudestadas y denunció la extracción de árboles y vegetación para liberar sectores de la ribera.

Por su parte, Antolín Magallanes concentró sus críticas en la oportunidad de los controles ambientales, en tanto que la legisladora Bárbara Rossen reclamó explicaciones sobre la compatibilidad del ruido con la fauna protegida, las medidas de mitigación y la utilización de terrenos públicos para una operación administrada por un privado.

En el caso de la ONG Parque Arroyo Medrano realizó caminatas por la ribera y reuniones abiertas en la Cooperativa de Trabajo Eternautas, dentro del predio de la ex ESMA con el objetivo de documentar la biodiversidad existente e impulsar una planificación conjunta para la desembocadura, en lugar de evaluaciones separadas para cada emprendimiento.

Fecha de publicación: 13/10, 2:58 pm