Un estudio confirma que la contaminación del aire también frena a los maratonistas y afecta más a los aficionados
La investigación analizó más de 2,7 millones de resultados en seis grandes maratones y encontró una relación entre los niveles de dióxido de nitrógeno y el tiempo de llegada.
La contaminación del aire no solo representa un problema para quienes viven en grandes ciudades. También puede afectar el rendimiento físico de quienes participan en competencias deportivas al aire libre. Un estudio de la Universidad de Leicester encontró una relación entre la concentración de dióxido de nitrógeno (NO2) durante el día de una maratón y el tiempo que necesitan los corredores para completar la prueba.
La investigación analizó más de 2,7 millones de resultados correspondientes a las maratones de Berlín, Boston, Chicago, Londres, Nueva York y Tokio, disputadas entre 2010 y 2024. Los investigadores compararon los tiempos de llegada con los niveles de contaminación registrados durante las jornadas de competencia.

“A partir de nuestro análisis de más de dos millones de corredores de maratón, observamos que los niveles de dióxido de nitrógeno estaban muy relacionados con su tiempo de llegada”, señaló James Donaldson, autor principal del estudio.
Los resultados mostraron que por cada aumento de 1 microgramo por metro cúbico (µg/m³) de dióxido de nitrógeno, los tiempos de llegada se incrementaron en promedio 1,43 minutos entre los hombres y 1,56 minutos entre las mujeres.
La diferencia se vuelve más evidente al comparar jornadas con distintos niveles de contaminación. Cuando la concentración de dióxido de nitrógeno pasó de 5,2 a 10,3 µg/m³, los tiempos de llegada se extendieron alrededor de siete u ocho minutos.
Dióxido de nitrógeno y rendimiento en maratones
El dióxido de nitrógeno es un contaminante asociado principalmente a la combustión de combustibles fósiles. El tránsito vehicular, los camiones y distintas actividades industriales se encuentran entre sus principales fuentes.
La exposición a este contaminante se ha relacionado con alteraciones en la función pulmonar, inflamación de las vías respiratorias y efectos sobre el sistema cardiovascular. En una actividad de alta exigencia física como una maratón, donde la respiración aumenta durante varias horas, la calidad del aire puede convertirse en un factor adicional.
Los investigadores también estudiaron la presencia de partículas finas PM2,5, pero en este caso no encontraron una relación estadísticamente significativa con los tiempos de llegada.
Entre las seis ciudades analizadas, Londres presentó la mayor concentración mediana de dióxido de nitrógeno durante los días de carrera, con 10,9 µg/m³. Berlín registró el valor más bajo, con 6,1 µg/m³.
El estudio también detectó una evolución positiva en Londres. Según Bryan Williams, responsable científico y médico jefe de la British Heart Foundation, que apoyó la investigación, “a pesar de los daños conocidos de la contaminación atmosférica, es importante señalar que los niveles de dióxido de nitrógeno y PM2,5 en el día del maratón en Londres parecen haber descendido de forma sustancial desde la edición de 2010, lo cual es una excelente noticia para la salud del corazón”.
Los corredores recreativos sufren más la contaminación
El impacto de la contaminación no fue igual para todos los participantes. Los corredores recreativos registraron un efecto mayor que los atletas de élite: sus tiempos aumentaron 2,12 minutos por cada 1 µg/m³ adicional de dióxido de nitrógeno, frente a 0,34 minutos entre los corredores profesionales.

Los autores plantean algunas posibles razones para esta diferencia. Los corredores más lentos permanecen durante más tiempo dentro del recorrido y, por lo tanto, están expuestos durante más tiempo al aire contaminado. Además, suelen entrenar en las mismas ciudades donde se desarrollan las competencias, lo que puede implicar una exposición más frecuente.
Los atletas de élite, en cambio, pueden entrenar en lugares con mejores condiciones ambientales y cuentan con una preparación física específica que podría reducir parte del impacto.
“Las adaptaciones fisiológicas que resultan del entrenamiento de alta intensidad que realizan los atletas de élite pueden ofrecer cierta protección frente a los efectos perjudiciales de la contaminación del aire”, explicó Donaldson.
A pesar de estos resultados, los investigadores remarcaron que el ejercicio físico continúa teniendo beneficios importantes para la salud cardiovascular. Bryan Williams señaló que la actividad física puede reducir el riesgo de enfermedades cardíacas y circulatorias hasta en un 35% y sostuvo que los resultados del estudio no deberían interpretarse como un motivo para dejar de correr.
Maratones en Argentina
En Argentina, el fenómeno también tiene una referencia concreta en la Ciudad de Buenos Aires. La Maratón Internacional de Buenos Aires reunió en su edición 2026 a 16.384 corredores de 64 países y recorrió distintos puntos de la ciudad, entre ellos Palermo, Recoleta, Retiro, Puerto Madero y La Boca.
Otra de las principales competencias de larga distancia del país es la Maratón Internacional de la Bandera, en Rosario. La edición 2026 se disputó sobre 42,195 kilómetros, con largada y llegada en el Monumento Nacional a la Bandera, y reunió a más de 2.000 participantes en la prueba principal.
En el caso de Buenos Aires, el dato resulta especialmente relevante porque se trata de una carrera que atraviesa zonas urbanas densamente transitadas. El recorrido incluye avenidas y sectores de la ciudad donde los corredores pueden estar expuestos a distintas fuentes de contaminación atmosférica durante varias horas, justamente el tipo de contexto urbano que vuelve pertinente analizar el impacto del dióxido de nitrógeno sobre el rendimiento.















