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Tecno

El CONICET avanza con una herramienta para prevenir la pérdida visual mientras Neuralink apuesta por una promesa futura

Mientras investigadores del CONICET desarrollaron una plataforma que ya ayuda a detectar en forma temprana la retinopatía diabética en hospitales argentinos, Elon Musk anunció que Neuralink podría comenzar a probar en humanos su chip para devolver parte de la visión a personas ciegas dentro de un año.

La inteligencia artificial comienza a ocupar un lugar cada vez más importante en la oftalmología. Desde herramientas capaces de detectar enfermedades antes de que aparezcan síntomas hasta implantes cerebrales que buscan restaurar parcialmente la visión, la tecnología avanza sobre uno de los sentidos más complejos del cuerpo humano.

En ese escenario conviven dos desarrollos con objetivos diferentes, pero unidos por una misma meta: reducir el impacto de la pérdida visual. Por un lado, un equipo de investigadores del CONICET y de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA) creó Retinar, una plataforma argentina que utiliza inteligencia artificial para fortalecer la detección temprana de la retinopatía diabética. Por otro, Neuralink, la empresa de Elon Musk, anunció que espera comenzar dentro de los próximos seis a doce meses los primeros ensayos en humanos de Blindsight, un implante cerebral diseñado para devolver parte de la visión a personas ciegas.

Investigadores del CONICET desarrollaron Retinar, una plataforma de inteligencia artificial que ayuda a detectar de forma temprana la retinopatía diabética y busca ampliar el acceso al control oftalmológico en el sistema de salud argentino

Cómo funciona Retinar, la inteligencia artificial del CONICET para prevenir la ceguera por diabetes

La retinopatía diabética constituye una de las principales causas de pérdida visual prevenible en adultos. Como suele desarrollarse sin síntomas durante años, muchas personas llegan al diagnóstico cuando el daño ya es irreversible.

Para enfrentar ese problema, investigadores del Instituto PLADEMA desarrollaron Retinar, una plataforma de teleoftalmología que analiza imágenes de retina mediante inteligencia artificial para detectar signos tempranos de la enfermedad y priorizar los casos que requieren atención especializada.

El proyecto es liderado por el investigador del CONICET José Ignacio Orlando junto con Ignacio Larrabide, Lucas Telesco y Franco Arellano, en colaboración con el Servicio de Oftalmología del Hospital El Cruce.

“Desde el comienzo entendimos que un buen algoritmo era clave, pero que debía ser el punto de partida para ofrecer al final del camino una herramienta integrable al funcionamiento real del sistema sanitario argentino, que permitiera aprovechar la diversidad de hospitales, equipos y formas de trabajo que existen en el país”, explica Orlando.

La plataforma analiza automáticamente la calidad de las retinografías, identifica imágenes compatibles con retinopatía diabética y ayuda a organizar la derivación de pacientes, aunque la decisión clínica continúa en manos de los oftalmólogos.

Uno de los principales desafíos fue entrenar los algoritmos con decenas de miles de imágenes obtenidas en hospitales y cámaras diferentes para que el sistema funcionara en múltiples contextos.

“No queríamos construir un modelo que funcionara solamente con un retinógrafo específico. Necesitábamos que aprendiera a reconocer la enfermedad incluso cuando las imágenes provenían de hospitales con equipos y condiciones de captura muy distintas. Ese desafío, que se conoce como generalización de dominio, es el que hoy exploramos con más interés en nuestro laboratorio”, sostiene Orlando.

El investigador destaca además que la plataforma es el resultado de un largo recorrido científico.

“Retinar es el resultado de muchos años trabajando sobre distintos problemas del análisis de imágenes de la retina. Cada publicación, cada colaboración internacional y cada nuevo algoritmo fueron aportando conocimientos que después pudimos integrar en una herramienta pensada para responder a una necesidad concreta del sistema de salud argentino”, señala.

Neuralink busca devolver la visión con un chip cerebral, pero todavía debe superar los ensayos clínicos

Mientras Retinar apunta a prevenir la pérdida visual mediante un diagnóstico temprano, Neuralink trabaja sobre una etapa completamente distinta: intentar restaurar parte de la visión cuando esta ya se perdió.

Neuralink anunció que espera iniciar en los próximos meses los primeros ensayos en humanos de Blindsight, un chip cerebral para devolver parte de la visión a personas ciegas que aún permanece en fase experimental.

Elon Musk anunció que la empresa espera comenzar “en los próximos seis o doce meses” los primeros implantes en humanos de Blindsight, un dispositivo que enviaría información visual directamente a la corteza cerebral mediante un chip conectado a una cámara externa.

“En los próximos seis o doce meses, haremos nuestros primeros implantes para la visión, donde, incluso si alguien está completamente ciego, podemos escribir directamente al córtex visual”, afirmó el empresario.

El objetivo inicial del dispositivo no será recuperar una visión completa, sino permitir que las personas distingan formas, contrastes y siluetas para mejorar su orientación. Según Musk, las primeras versiones ofrecerán una calidad visual similar a los gráficos de los antiguos videojuegos de Atari.

Sin embargo, el proyecto todavía permanece en fase experimental. Aunque en 2024 recibió la designación de “Dispositivo Innovador” por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), esa categoría agiliza la evaluación regulatoria, pero no implica una aprobación comercial ni confirma que el dispositivo sea eficaz.

Especialistas consultados en publicaciones científicas internacionales pidieron cautela y remarcaron que el verdadero rendimiento de Blindsight solo podrá evaluarse una vez que existan resultados clínicos revisados de manera independiente.

Mientras Neuralink intenta abrir una nueva frontera en las interfaces cerebro-computadora, Retinar demuestra que la inteligencia artificial ya puede tener un impacto concreto en la práctica médica cotidiana.

Ambos proyectos reflejan el potencial de estas tecnologías para transformar la salud visual, aunque desde enfoques muy distintos: uno busca evitar que las personas pierdan la visión y el otro aspira a recuperarla cuando el daño ya ocurrió.

Fecha de publicación: 03/08, 11:43 am