Los suplementos de remolacha quedan bajo la lupa por sus posibles efectos en las mujeres
Una investigación realizada en modelos animales encontró que el nitrato sódico, presente en suplementos derivados de la remolacha, podría interferir con algunos de los beneficios cardiovasculares del ejercicio aeróbico en hembras.
Durante los últimos años, los suplementos a base de remolacha se convirtieron en uno de los productos más populares entre corredores, ciclistas y personas que practican deportes de resistencia. Su creciente aceptación se apoyó en numerosos estudios que sugerían que el nitrato presente en estos productos podía mejorar el rendimiento físico, favorecer la circulación sanguínea e incluso aportar beneficios para la salud cardiovascular. Sin embargo, una nueva investigación acaba de sumar un elemento de cautela a ese panorama.
Un estudio desarrollado por investigadores de la Dalhousie University y publicado en la revista Scientific Reports detectó que la combinación entre ejercicio aeróbico y nitrato sódico podría bloquear algunas de las adaptaciones positivas que normalmente experimenta el corazón en hembras.

Si bien los resultados fueron obtenidos en modelos animales y todavía no pueden extrapolarse directamente a las personas, los hallazgos reavivan una discusión cada vez más presente en la comunidad científica: la necesidad de comprender cómo hombres y mujeres responden de manera diferente a los suplementos y tratamientos relacionados con el rendimiento físico.
Durante décadas, gran parte de la investigación en fisiología del ejercicio y medicina deportiva se realizó principalmente en machos, dejando en segundo plano las posibles diferencias biológicas vinculadas al sexo. Como consecuencia, muchos productos ampliamente utilizados llegaron al mercado con evidencia limitada sobre sus efectos específicos en mujeres.
Cómo actúan los suplementos de remolacha y por qué se volvieron tan populares
El nitrato sódico se encuentra de forma natural en vegetales como la remolacha y suele comercializarse en forma de jugos concentrados, cápsulas o suplementos destinados a mejorar el rendimiento deportivo.
Una vez ingerido, este compuesto puede transformarse en óxido nítrico, una molécula clave para el funcionamiento del sistema cardiovascular. El óxido nítrico favorece la dilatación de los vasos sanguíneos, mejora el flujo de sangre hacia los músculos y optimiza el transporte de oxígeno durante el ejercicio.
Por estas razones, numerosos deportistas comenzaron a incorporar suplementos de remolacha en sus rutinas, especialmente antes de entrenamientos o competencias de resistencia.
Además de sus posibles efectos sobre el rendimiento, algunos trabajos científicos habían sugerido que los nitratos podían contribuir a mejorar la función vascular y reducir ciertos factores de riesgo cardiovascular.
Sin embargo, los nuevos resultados muestran que la interacción entre estos suplementos y el organismo podría ser más compleja de lo que se creía.
Para llevar adelante la investigación, el equipo liderado por la doctora Susan Howlett trabajó durante doce semanas con ratones machos y hembras de mediana edad. Los animales fueron divididos en distintos grupos: algunos recibieron nitrato sódico, otros realizaron ejercicio aeróbico, un tercer grupo combinó ambas intervenciones y un cuarto permaneció sin tratamiento.
El objetivo era observar cómo respondía el corazón ante la combinación prolongada de ejercicio y suplementación.
Los resultados mostraron que, en las hembras, el nitrato sódico anuló varias de las adaptaciones beneficiosas que normalmente genera el entrenamiento aeróbico.
Entre ellas, los investigadores identificaron modificaciones positivas en la estructura del músculo cardíaco y mejoras en la función ventricular, es decir, en la capacidad del corazón para contraerse y relajarse de manera eficiente.
El estudio vuelve a exponer la brecha de género en la investigación biomédica
Uno de los hallazgos más llamativos fue que los efectos observados se concentraron principalmente en las hembras.
En los machos, en cambio, los investigadores detectaron cambios mucho menores y no registraron alteraciones significativas en la estructura cardíaca.

Los científicos también encontraron diferencias en el manejo del calcio dentro de las células del corazón. Aunque se trata de un mecanismo complejo, el calcio cumple una función esencial en cada latido, ya que coordina los procesos de contracción y relajación del músculo cardíaco.
Cuando este sistema funciona correctamente, el corazón responde de forma más eficiente al esfuerzo físico. Sin embargo, en las hembras que combinaron ejercicio y nitrato sódico, esas mejoras desaparecieron.
Paradójicamente, la investigación también mostró que las hembras suplementadas recorrieron mayores distancias durante el entrenamiento, algo que no se observó en los machos.
Es decir, el suplemento pareció favorecer ciertos aspectos del rendimiento físico al mismo tiempo que interfería con algunas adaptaciones beneficiosas en el corazón.
Esta aparente contradicción es precisamente uno de los aspectos que más interés despertó entre los investigadores.
Los autores remarcan que estos resultados no deben interpretarse como una prueba definitiva de que los suplementos de remolacha sean perjudiciales para las mujeres ni como una recomendación para abandonar automáticamente su consumo.
Por el contrario, consideran que el trabajo pone de manifiesto la necesidad de realizar estudios más amplios y específicos en seres humanos.
También advierten sobre una percepción muy extendida en el mundo del deporte y el fitness: la idea de que los productos considerados “naturales” son necesariamente inocuos.
El jugo de remolacha y los suplementos ricos en nitratos suelen promocionarse como herramientas seguras para mejorar el rendimiento y la salud cardiovascular. Sin embargo, este estudio sugiere que algunos compuestos podrían interferir con mecanismos biológicos mediante los cuales el ejercicio fortalece al corazón.
Otro aspecto que llamó la atención de los científicos es que parte de los cambios observados parecieron revertirse después de suspender el nitrato sódico durante varias semanas.
Este hallazgo abre la posibilidad de que ciertos efectos no sean permanentes, aunque todavía resulta prematuro extraer conclusiones definitivas.
Los autores consideran que las futuras investigaciones deberían centrarse en analizar concentraciones reales de nitrato en sangre, explorar otros mecanismos celulares involucrados y, sobre todo, evaluar qué ocurre en personas que consumen estos suplementos durante períodos prolongados.
Más allá de los resultados concretos, el estudio vuelve a poner sobre la mesa un problema recurrente en la investigación biomédica: la escasez de evidencia sobre las diferencias entre hombres y mujeres frente a tratamientos, medicamentos y suplementos.
En un contexto en el que cada vez más personas recurren a productos destinados a optimizar su rendimiento físico y bienestar, los especialistas consideran que comprender estas diferencias será fundamental para avanzar hacia recomendaciones más precisas y una medicina verdaderamente personalizada.















