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En Entre Ríos

El lado menos conocido de las lluvias preocupa a los científicos argentinos

Un estudio reveló que las lluvias intensas movilizan contaminantes acumulados en cuencas agroindustriales y generan pulsos de toxicidad que pueden afectar la biodiversidad. ¿Un riesgo para la salud humana?

Una lluvia intensa puede hacer mucho más que aumentar el caudal de un río. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y el Conicet reveló que, en cuencas con actividad agrícola, ganadera e industrial, las tormentas pueden movilizar en pocas horas grandes cantidades de contaminantes acumulados durante semanas o meses, generando episodios de toxicidad extrema que suelen pasar inadvertidos en los monitoreos ambientales tradicionales.

El lado menos conocido de las lluvias preocupa a los científicos argentinos

La investigación, publicada en la revista científica Human and Ecological Risk Assessment, se desarrolló en la cuenca del arroyo Las Conchas, en Entre Ríos, un sistema hídrico que desemboca en el río Paraná y que desde hace años es objeto de estudios encabezados por el ecotoxicólogo Rafael Lajmanovich.

Los científicos buscaron responder qué ocurre inmediatamente después de una tormenta intensa en una cuenca donde conviven cultivos agrícolas, establecimientos ganaderos, industrias alimenticias y plantas de tratamiento de efluentes.

La oportunidad llegó entre el 24 y el 25 de octubre de 2025, cuando cayeron entre 83 y 118 milímetros de lluvia en distintos puntos de Entre Ríos. Apenas 24 horas después, el equipo comenzó a recorrer cuatro sitios ubicados en los arroyos Crespo, Espinillo y Las Conchas.

Agua rojiza, metales pesados y bacterias

Los resultados mostraron un escenario alarmante. En el arroyo Crespo, los investigadores encontraron agua con intensa coloración rojiza, olor pútrido, niveles prácticamente nulos de oxígeno disuelto, altas concentraciones de cobre, plomo y zinc, una elevada carga bacteriana y presencia de cianobacterias potencialmente tóxicas.

Una tormenta puede volver tóxicos los ríos, según un estudio argentino. Crédito: informe

Según explican los autores, este fenómeno responde al llamado “primer arrastre”: las lluvias movilizan sedimentos, residuos industriales, efluentes cloacales, materia orgánica y contaminantes acumulados en lagunas de tratamiento y canales de drenaje, que terminan descargándose rápidamente en los cursos de agua.

Los renacuajos revelaron el impacto

Para evaluar el efecto biológico de esa contaminación, el equipo utilizó renacuajos de Rhinella arenarum, el sapo común sudamericano, una especie ampliamente utilizada como bioindicador por su sensibilidad a los cambios ambientales.

Las muestras de agua recolectadas tras la tormenta fueron sometidas a ensayos de laboratorio.

El resultado fue contundente: el agua sin diluir del arroyo Crespo provocó la muerte del 100% de los renacuajos en apenas 24 horas. Incluso cuando las muestras fueron diluidas, los investigadores detectaron alteraciones fisiológicas y cambios en el comportamiento compatibles con una exposición aguda a mezclas complejas de contaminantes.

A medida que el agua avanzaba río abajo, la toxicidad disminuía, aunque seguían observándose modificaciones en biomarcadores bioquímicos y en la capacidad de desplazamiento de los animales, lo que demuestra que el impacto se extendía varios kilómetros.

Un problema que también preocupa por la salud humana

El estudio advierte que el problema no se limita a la biodiversidad. La presencia de bacterias fecales y de cianobacterias capaces de producir toxinas representa un riesgo potencial para las personas, especialmente porque algunos sectores de los arroyos Espinillo y Las Conchas son utilizados con fines recreativos durante el verano.

Al integrar estos resultados con investigaciones previas realizadas en la misma cuenca, los científicos detectaron niveles de Escherichia coli superiores a los criterios internacionales recomendados para aguas recreativas.

Riesgo ecológico de pulsos de efluentes impulsados por la lluvia en corrientes agroindustriales de la cuenc… by ERA Verde

Por ese motivo, sostienen que este tipo de episodios debe abordarse bajo el enfoque de “Una Salud”, que entiende que la salud humana, la salud animal y la calidad de los ecosistemas están estrechamente vinculadas.

Un fenómeno que podría agravarse con el cambio climático

La investigación se suma a otros trabajos realizados por el mismo grupo, que en 2025 detectó en esta cuenca la mayor concentración de glifosato en sedimentos registrada hasta ese momento en Sudamérica, además de una compleja mezcla de herbicidas, insecticidas y fungicidas.

Ahora, el nuevo estudio aporta una dimensión adicional: demuestra que las lluvias intensas pueden potenciar el problema al movilizar de manera repentina todos esos contaminantes acumulados.

Para los investigadores, uno de los principales aportes del trabajo es evidenciar que los programas tradicionales de monitoreo, que suelen realizarse días o semanas después de las tormentas, podrían estar subestimando los momentos de mayor riesgo ambiental.

Aunque el estudio se desarrolló en Entre Ríos, los autores consideran que sus conclusiones pueden extrapolarse a otras cuencas agroindustriales del centro del país. Además, advierten que el aumento de los eventos extremos de precipitación asociado al cambio climático podría hacer cada vez más frecuentes estos pulsos de contaminación, reforzando la necesidad de implementar monitoreos inmediatamente después de las lluvias para detectar episodios breves, pero de alto impacto sobre la biodiversidad y la salud de las personas.

Fecha de publicación: 10/07, 2:26 pm