El cambio climático expande una amenaza silenciosa para la carne que se consume
El fenómeno amenaza la productividad de la carne y la leche y, en algunos casos, también representa un riesgo para la salud humana. Qué dicen los especialistas.
El cambio climático no solo modifica los patrones de temperatura y lluvias. También podría favorecer la expansión de algunos de los parásitos que más pérdidas generan en la producción ganadera.
Especialistas advierten que el avance de garrapatas, sarna bovina y miasis —infecciones provocadas por larvas de moscas— podría intensificarse en los próximos años, en un contexto marcado además por la creciente resistencia a los tratamientos antiparasitarios.

Las enfermedades parasitarias externas representan uno de los principales desafíos sanitarios para la ganadería. Afectan la salud y el bienestar de los animales, reducen la producción de carne y leche, deterioran la calidad de los cueros y generan importantes pérdidas económicas para los productores.
Entre ellas, las garrapatas son consideradas el parásito de mayor impacto económico para la actividad ganadera a nivel mundial. Según datos de la FAO, más del 80% del ganado bovino del mundo se encuentra en zonas infestadas y las pérdidas asociadas a estos parásitos y a las enfermedades que transmiten alcanzan decenas de miles de millones de dólares cada año.
A esto se suman la sarna bovina, que provoca lesiones en la piel, inflamación y una intensa picazón que reduce el rendimiento de los animales, y las miasis producidas por la mosca del tórsalo (ura) y la mosca barrenadora (bichera), capaces de generar heridas profundas, infecciones e incluso la muerte cuando no son tratadas a tiempo.
El desafío de los parásitos resistentes
Uno de los principales problemas que preocupa a veterinarios y productores es la aparición de poblaciones de parásitos resistentes a distintas familias de antiparasitarios, lo que reduce la eficacia de tratamientos que durante años fueron la principal herramienta de control.

“El impacto de estas enfermedades se puede desagregar en diferentes componentes. Estamos hablando de pérdidas de productividad, deterioro del bienestar animal, mayores costos sanitarios y una creciente dificultad para sostener resultados previsibles al aplicar un plan sanitario cuando aparecen fenómenos de resistencia. Por eso es fundamental avanzar hacia estrategias integrales que combinen diagnóstico oportuno y certero de resistencia, manejo adecuado y herramientas terapéuticas eficaces”, señaló Santiago Nava, doctor en Biología e Investigador Principal de CONICET.
El rol del cambio climático
Los especialistas advierten que el problema podría agravarse como consecuencia del cambio climático. El aumento de las temperaturas, las modificaciones en el uso del suelo y la expansión de áreas favorables para estos organismos podrían incrementar la presión de infestación y hacer todavía más complejo su control.
Frente a este escenario, sostienen que será necesario combinar nuevas herramientas terapéuticas con estrategias integrales de manejo sanitario para preservar la eficacia de los tratamientos.
“Las enfermedades parasitarias continúan generando un impacto significativo para la producción ganadera. Como compañía, estamos comprometidos con el desarrollo de soluciones innovadoras que contribuyan a enfrentar los desafíos actuales y futuros, acompañando a veterinarios y productores en la implementación de estrategias de control más eficaces y sostenibles”, afirmó Matías Spina, médico veterinario y Especialista en Rumiantes de Boehringer Ingelheim Argentina en un comunicado.
Los expertos coinciden en que el control de estos parásitos ya no depende únicamente de desarrollar nuevos productos, sino también de aplicar buenas prácticas sanitarias y estrategias de manejo del rodeo que permitan contener el avance de la resistencia y proteger la productividad de la ganadería.















