El Banco Mundial abandona una de sus principales metas climáticas
El organismo dejará de exigir que el 45% de sus préstamos tenga beneficios climáticos. Cómo va a medir el impacto de sus inversiones.
Ensintonía con la política de Donald Trump, el Banco Mundial decidió abandonar una de sus principales metas de financiamiento climático: dejará de destinar el 45% de sus préstamos anuales a proyectos con beneficios para el clima y modificará la forma en que evalúa sus inversiones.

La medida marca un giro en la estrategia del organismo multilateral, que desde ahora priorizará los resultados económicos y sociales de los proyectos por encima del porcentaje de fondos etiquetados como financiamiento climático.
La decisión fue anunciada por la institución, que aclaró que, si bien elimina ese objetivo cuantitativo, mantendrá vigente su Plan de Acción sobre Cambio Climático, cuya continuidad fue extendida mientras se revisa su implementación.
Un cambio impulsado por la presión política
El cambio se produce tras varios meses de presión por parte de la administración de Trump, que viene reclamando que tanto el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional vuelvan a concentrarse en sus funciones tradicionales de desarrollo económico y estabilidad financiera.

El actual presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, defendió el nuevo enfoque bajo el concepto de “desarrollo inteligente” (“smart development”), una estrategia que busca combinar crecimiento económico, generación de empleo y reducción de la pobreza con inversiones que también aporten beneficios frente al cambio climático.
En la práctica, esto implica que proyectos vinculados con agricultura resistente a sequías, infraestructura preparada para fenómenos extremos o energías renovables seguirán siendo financiados, aunque ya no deberán cumplir una cuota específica dentro de la cartera del organismo.
De los porcentajes a los resultados
Hasta ahora, el Banco Mundial medía parte de su desempeño por el porcentaje de préstamos destinados a iniciativas con beneficios climáticos.
La meta vigente, fijada en 2023, establecía que el 45% del financiamiento anual debía contribuir a objetivos relacionados con el clima. Ese porcentaje había reemplazado una meta anterior del 35%.

Con el nuevo esquema, el organismo buscará evaluar el impacto de sus inversiones según indicadores como crecimiento económico, generación de empleo, productividad, seguridad alimentaria, resiliencia e infraestructura.
La modificación brinda mayor flexibilidad para responder a las necesidades de cada país, aunque también dificulta comparar el volumen de financiamiento climático entre distintos años y organismos internacionales.
Una discusión que divide a los países
La decisión vuelve a poner en evidencia las diferencias entre los accionistas del organismo respecto del papel que debe desempeñar el financiamiento climático.
Mientras países como Francia y otros 18 accionistas respaldaron públicamente la continuidad de la agenda climática del Banco Mundial, Estados Unidos no adhirió a esa posición.
Tampoco lo hicieron Rusia, Kuwait y Arabia Saudita, mientras que India y Japón optaron por abstenerse.
Qué cambia para los países emergentes
Aunque el Banco Mundial seguirá financiando proyectos relacionados con el clima, las iniciativas deberán demostrar con mayor claridad sus beneficios en términos de desarrollo, productividad, empleo o resiliencia económica.
Para gobiernos, desarrolladores de infraestructura e instituciones financieras, el cambio implica una nueva forma de presentar los proyectos que buscan respaldo del organismo.















