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Estudio

Científicos detectaron una relación entre la contaminación del aire y el cáncer de pulmón

Un estudio identificó alteraciones metabólicas asociadas con la exposición prolongada a la contaminación del aire que podían detectarse varios años del diagnóstico.

columnas de humo con un paisaje del atardecer detrás

La contaminación del aire ya es considerada un factor de riesgo ambiental para el cáncer de pulmón. Así, una investigación internacional liderada por científicos aportó nuevas pistas sobre qué ocurre en el organismo después de una exposición prolongada y antes de la aparición de la enfermedad.

El estudio, llevado a cabo por de la American Cancer Society y la Escuela de Salud Pública Rollins de la Universidad de Emory, analizó muestras de sangre de 1.357 personas que no tenían cáncer al momento de la extracción.

El estudio analizó muestras de sangre de 1.357 personas que no tenían cáncer al momento de la extracción.

Los investigadores encontraron modificaciones en pequeñas moléculas presentes en la sangre, conocidas como metabolitos, relacionadas con una mayor exposición a la contaminación atmosférica a largo plazo, según los resultados fueron publicados en la revista Nature Communications.

Qué cambios encontraron en la sangre

Las alteraciones detectadas estaban vinculadas con procesos como la inflamación, el estrés oxidativo, la desintoxicación y el metabolismo energético.

Estos mecanismos son relevantes porque pueden participar en los procesos biológicos que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón. Lo novedoso, según los investigadores, es que algunas de estas modificaciones pudieron identificarse años antes del diagnóstico.

“Ahora identificamos cambios medibles en el metaboloma de la sangre asociados con la exposición a la contaminación del aire años antes de que se diagnosticara el cáncer de pulmón”, explicó en el paper Donghai Liang, profesor asociado de Salud Ambiental de la Universidad de Emory y uno de los autores principales del estudio.

Se entiende por metaboloma al conjunto de pequeñas moléculas que se encuentran en el organismo como resultado de sus procesos metabólicos. Analizar sus modificaciones permite obtener pistas sobre cómo distintos factores ambientales pueden afectar el funcionamiento del cuerpo.

La contaminación también afecta a quienes nunca fumaron

El hallazgo resulta especialmente relevante porque, aunque el tabaquismo continúa siendo uno de los principales factores de riesgo para el cáncer de pulmón, no todos los casos están relacionados con el consumo de tabaco.

“La contaminación del aire exterior está clasificada como carcinógena para los seres humanos, y en los estudios epidemiológicos la asociación con el cáncer de pulmón suele ser más fuerte entre las personas que nunca fumaron”, señaló Ying Wang, científica principal de Epidemiología de la American Cancer Society y coautora principal del trabajo.

Según Liang, más de la mitad de los cánceres de pulmón se diagnostican en personas que nunca fumaron o que, aun habiendo fumado alguna vez, no cumplen actualmente con los criterios para acceder a las pruebas de detección recomendadas.

Por eso, los investigadores consideran importante estudiar otros factores ambientales que pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad.

¿Podría servir para detectar el riesgo antes?

Los científicos plantean que estas alteraciones podrían ayudar en el futuro al desarrollo de biomarcadores en sangre capaces de identificar a personas con mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

Sin embargo, el estudio todavía no permite utilizar estos cambios como una prueba para diagnosticar cáncer ni demuestra que la contaminación haya causado directamente la enfermedad en las personas analizadas.

Los científicos plantean que estas alteraciones podrían ayudar en el futuro al desarrollo de biomarcadores en sangre capaces de identificar a personas con mayor riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.

Los resultados deberán ser validados en nuevas investigaciones antes de determinar si pueden utilizarse para mejorar la prevención, la detección temprana o los criterios de seguimiento de personas expuestas a niveles elevados de contaminación.

“Con una validación adicional, quizás algún día podrían ayudarnos a identificar a personas con mayor riesgo y determinar si la exposición a la contaminación del aire debería considerarse en futuras estrategias de prevención y detección”, sostuvo Liang.

El estudio aporta así una pieza más para comprender la relación entre contaminación atmosférica y cáncer de pulmón: no solo se trata de una exposición asociada estadísticamente con la enfermedad, sino que también parece dejar señales detectables en el organismo mucho antes de que llegue el diagnóstico.

Fecha de publicación: 14/08, 6:00 pm