Guaymallén, Fantoche y Jorgito, bajo la lupa: Los alfajores más vendidos dejarán de advertir sobre azúcar y grasas
La derogación de la Ley de Etiquetado Frontal podría eliminar de los envases las advertencias por exceso de azúcares, grasas y calorías que hoy exhiben algunos de los alfajores más populares del país.
Los argentinos discuten de fútbol, política y también de alfajores. No se trata de una exageración si se tiene en cuenta que el mercado vende más de 4.300 millones de unidades anuales y se observa un consumo cercano a los 100 alfajores por habitante por año.
Los datos revelan que la Argentina es uno de los mercados más importantes del mundo para este producto que ya forma parte de la identidad nacional.

Pero detrás de uno de los alimentos más consumidos del país se esconde una controversia que vuelve a instalarse con fuerza.
El Gobierno impulsa la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal, una medida que podría hacer desaparecer los octógonos negros que hoy alertan sobre excesos de azúcares, grasas saturadas, grasas totales y calorías en cientos de productos alimenticios.
Si el proyecto prospera en el Congreso, algunos de los alfajores más vendidos de la Argentina volverán a exhibirse sin las advertencias nutricionales que comenzaron a aparecer en los envases a partir de la implementación de la normativa.
Un negocio gigante
La magnitud económica del sector ayuda a entender por qué el debate genera tanta repercusión.
Según estimaciones de la industria, en la Argentina se comercializan alrededor de 12 millones de alfajores por día.
El producto atraviesa todos los segmentos de consumo ya que va desde los kioscos escolares hasta las estaciones de servicio, supermercados, cadenas de cafeterías y tiendas gourmet.

A diferencia de otras categorías de consumo masivo que sufrieron fuertes caídas durante los últimos años, el alfajor logró mantener niveles de demanda elevados e incluso sumar nuevos jugadores que transformaron el mercado.
El segmento mueve miles de millones de pesos al año y representa uno de los negocios más dinámicos dentro del universo de las golosinas y productos de impulso.
El ranking de los más vendidos
Los relevamientos realizados entre kiosqueros muestran que el liderazgo del mercado se concentra en un grupo reducido de marcas que dominan buena parte de las ventas nacionales.
En los últimos años, el ranking estuvo integrado principalmente por:
- Guaymallén
- Fantoche
- Jorgito
- Rasta
- Capitán del Espacio
- Milka
- Bon o Bon
- Cachafaz
La gran novedad fue la irrupción de Rasta, que logró convertirse en un fenómeno de consumo y llegó a disputar el liderazgo histórico de Guaymallén en numerosos puntos de venta.
Sin embargo, durante lo que va de este 2026, Guaymallén volvió a ocupar el primer puesto en varios relevamientos realizados por kiosqueros y distribuidores, confirmando su condición de líder histórico del mercado.
Los que acumulan más sellos
Si bien la competencia se volvió cada vez más intensa, sobresale un dato que une a gran parte de las marcas más exitosas del sector: muchas de ellas exhiben actualmente entre tres y cuatro octógonos de advertencia nutricional.
No existe un ranking oficial de productos “más octogonizados”. Sin embargo, al analizar las principales marcas del mercado aparece una coincidencia evidente.
Los alfajores más vendidos pertenecen a una categoría de alimentos ultraprocesados que suele presentar múltiples advertencias por exceso de azúcares, grasas saturadas, grasas totales y calorías.

En general, los que suelen tener el perfil nutricional menos favorable son los triples (por su mayor tamaño y cantidad de relleno); los que tienen doble cobertura de chocolate; los que incluyen agregados como mousse, crema, merengue o rellenos extra y los elaborados con baño de repostería (grasas vegetales) en lugar de chocolate de mayor contenido de cacao.
Entre las marcas populares de Argentina, las versiones triples de Jorgito, Fantoche, Guaymallén, Capitán del Espacio o Milka suelen aportar entre 300 y 450 calorías por unidad, además de cantidades importantes de azúcar y grasas.
Hasta ahora, los nutricionistas aseguran que lo importante es mirar la etiqueta nutricional y prestar atención al contenido de azúcar total; grasas saturadas; calorías por unidad y tamaño de la porción.
Como referencia, un alfajor que aporte más de 300 calorías y más de 20 gramos de azúcar ya puede considerarse un producto para consumo ocasional.
Los más “perjudiciales”
La mayoría de estos productos combina dulce de leche, coberturas de chocolate, azúcar agregada, harinas refinadas y grasas vegetales.
Esa formulación hace que numerosos alfajores superen los límites establecidos por la Ley de Etiquetado Frontal para distintos nutrientes críticos.
Por eso no resulta extraño encontrar envases con tres o incluso cuatro sellos de advertencia.

La paradoja es que esos mismos productos continúan encabezando los rankings de ventas y liderando las preferencias de los consumidores.
En este sentido, el ranking de los que tienen más calorías, azúcar y grasas saturadas por unidad suele estar encabezado por los triples y los de cobertura de chocolate con abundante dulce de leche.
No significa que sean “tóxicos” ni que haya que eliminarlos, pero sí que son los que más conviene consumir con moderación.
Los que suelen tener peor perfil nutricional son los triple de chocolate (muy alto); los triple con mousse o crema (Muy alto); triple blanco (muy alto); premium con mucho dulce de leche (alto); simples de chocolate (medio); de maicena tradicionales (medio); pequeños tipo mini (menor);
Si se le colocan las marcas a estos alfajor, el ranking de los más “pesados” lo lidera el Milka Triple, ya que está considerado entre los más calóricos del mercado, con mucho azúcar y grasas saturadas y puede superar las 400 calorías por unidad.
Le sigue el Fantoche Triple por su gran cantidad de dulce de leche y elevada carga calórica.
En el tercer lugar aparece el Jorgito Triple, con alto contenido de azúcar y grasas; seguido por el Rasta Triple, que suele ubicarse entre los más calóricos.
Luego aparece el Guaymallén Triple que tiene menos calorías que algunos premium, pero sigue siendo un producto de alta densidad energética.
Riesgos para la salud
Los expertos explican que el consumo de alfajores no es perjudicial por sí mismo si se hace de manera ocasional y dentro de una alimentación equilibrada.
El problema aparece cuando su consumo es frecuente o excesivo, especialmente en productos industriales con alto contenido de azúcar, grasas y calorías.
Entre los principales efectos que puede generar un consumo habitual se encuentran:
- Aumento de peso y obesidad: Un alfajor común puede aportar entre 180 y 400 calorías, dependiendo del tamaño, el relleno y la cobertura. Consumirlos regularmente sin compensar con actividad física puede favorecer el aumento de peso.
- Mayor riesgo de diabetes tipo 2: Muchos alfajores contienen grandes cantidades de azúcar refinada. El exceso de azúcar en la dieta está asociado con resistencia a la insulina y un mayor riesgo de desarrollar Diabetes tipo 2.
- Problemas cardiovasculares: Las grasas saturadas presentes en algunas coberturas de chocolate, baños de repostería o rellenos pueden contribuir a elevar el colesterol LDL (“malo”), aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
- Caries dentales: La combinación de azúcar y alimentos pegajosos como el dulce de leche favorece la proliferación de bacterias que dañan el esmalte dental.
- Picos de glucosa y hambre posterior: Los productos ricos en harinas refinadas y azúcar generan aumentos rápidos de glucosa en sangre, seguidos por descensos bruscos que pueden provocar cansancio, hambre y deseo de consumir más alimentos dulces.
- Hígado graso y síndrome metabólico: Un consumo elevado y sostenido de azúcares añadidos puede contribuir al desarrollo de Enfermedad hepática grasa no alcohólica y otros trastornos metabólicos.
Qué cambiará sin octógonos en los alfajores
Si el Congreso aprueba la derogación impulsada por el Gobierno, los octógonos negros dejarán de aparecer en los envases.
Esto no significa que los alfajores cambien sus recetas ni que reduzcan automáticamente sus niveles de azúcar o grasas. Lo que desaparecerá será la advertencia visual que actualmente aparece en la cara principal de los productos.

La información nutricional seguirá estando disponible en las tablas obligatorias que figuran en los envases, pero ya no existirá el sistema de alertas frontales que identifica rápidamente los excesos nutricionales.
Para los fabricantes, el cambio representa una ventaja comercial significativa ya que los envases recuperarán espacio para mensajes publicitarios, promociones, estrategias de marketing y elementos de diseño que hoy compiten visualmente con los octógonos.
Además, podrían volver algunas herramientas promocionales que fueron limitadas por la ley, especialmente aquellas dirigidas al público infantil.
La discusión detrás del negocio
Pero la posible eliminación de los octógonos divide opiniones. Desde el sector empresario sostienen que la normativa generó costos adicionales, afectó la presentación de los productos y estableció criterios que no siempre reflejan adecuadamente las particularidades de cada categoría alimenticia.
También argumentan que el sistema argentino debería alinearse con futuras regulaciones comunes del Mercosur para evitar distorsiones comerciales.
Del otro lado, nutricionistas, organizaciones médicas y especialistas en salud pública consideran que los octógonos constituyen una herramienta simple y efectiva para informar a los consumidores sobre el contenido nutricional de los alimentos.
Afirman que, sin esas advertencias, gran parte de la población volverá a depender exclusivamente de tablas nutricionales complejas que pocas personas consultan al momento de comprar.
Mucho más que una discusión
La pelea por los octógonos excede a los alfajores y pone en debate el modelo alimentario argentino, el crecimiento de los productos ultraprocesados y el rol que debe asumir el Estado frente a enfermedades como la obesidad, la diabetes y los problemas cardiovasculares.
Pero los alfajores se transformaron en uno de los símbolos más visibles de esa discusión porque mientras nutricionistas cuestionan sus niveles de azúcar y grasas, millones de argentinos siguen consumiéndolos todos los días.
Además, marcas como Guaymallén, Fantoche, Jorgito, Rasta o Capitán del Espacio representan uno de los negocios más exitosos y arraigados de la industria alimentaria nacional.

Si finalmente los octógonos desaparecen, esos productos volverán a mostrarse ante los consumidores sin las advertencias que durante los últimos años se transformaron en una de las imágenes más características de los envases argentinos.
La pregunta que seguirá abierta es si la ausencia de esos sellos modificará la percepción de los consumidores o si, como sostienen muchos fabricantes, el amor de los argentinos por los alfajores está muy por encima de cualquier octógono.















