Dos hermanas de 72 y 73 años viven solas en un bosque sustentable y cuidan su salud con plantas medicinales
Estas mujeres eligieron este modo de vida donde cultivan sus propios alimentos, crían animales y recurren a saberes tradicionales.
Las protagonistas de esta historia residen en Tencílio Costa, un entorno natural donde sostienen desde hace años una rutina basada en el trabajo de la tierra y la autosustentabilidad. Su experiencia se dio a conocer a través de un video difundido en YouTube, en el que muestran cómo administran una huerta orgánica de más de una hectárea, comercializan sus productos en un mercado local y utilizan plantas medicinales como parte central de su bienestar cotidiano.

Un proyecto de vida ligado a la tierra
Antes de adoptar plenamente este estilo de vida, las hermanas siguieron caminos distintos. Una de ellas ejerció como docente durante décadas, manteniendo un fuerte vínculo con comunidades rurales, mientras que la otra permaneció en la propiedad familiar, preservando las actividades productivas del lugar.
Con el paso del tiempo decidieron reunirse nuevamente y consolidar juntas un proyecto basado en la continuidad del trabajo agrícola y las tradiciones familiares. Lejos de representar un retiro o un descanso, la elección implicó reorganizar las tareas diarias y adaptarlas a su edad, manteniendo un rol activo en todas las actividades.
Producción propia y economía de subsistencia
El eje de su sistema es una huerta orgánica variada y extensa, donde cultivan frutas, verduras y hierbas sin el uso de productos químicos. A esta actividad se suma la cría de animales que les proveen leche y huevos, dentro de una lógica de aprovechamiento integral: lo que no se vende se consume o se transforma en otros productos.

El mercado semanal cumple un papel fundamental en su dinámica. Allí comercializan parte de su producción, generan ingresos modestos y mantienen contacto con la comunidad, además de adquirir aquellos bienes que no pueden producir por sí mismas.
Prácticas sustentables y cuidado ambiental
Las hermanas sostienen un modelo de cultivo basado en métodos naturales. Evitan el uso de pesticidas, recurren al compostaje para enriquecer el suelo y reutilizan residuos orgánicos, priorizando prácticas respetuosas con el ambiente.
Este enfoque requiere una dedicación constante: el mantenimiento del terreno, el control de malezas y la adaptación a las condiciones climáticas forman parte de una rutina exigente que demanda esfuerzo físico diario.
Salud y saberes tradicionales
Uno de los aspectos que más llamó la atención de su historia es su vínculo con la salud. Las hermanas elaboran remedios caseros y consumen hierbas medicinales como parte de sus hábitos cotidianos, apoyándose en conocimientos transmitidos de generación en generación.
Más allá de las discusiones médicas que puedan surgir, su experiencia refleja una concepción preventiva del cuidado personal y la preservación de prácticas culturales que forman parte de su identidad y su modo de vida.















