Hallazgo histórico: encuentran en la Antártida criaturas acuáticas nunca vistas
Un equipo internacional de científicos descubrió en el océano Antártico especies marinas hasta ahora desconocidas para la ciencia.
Un equipo internacional de científicos protagonizó un descubrimiento histórico en la Antártida que podría ampliar de manera sustancial el conocimiento sobre la biodiversidad marina en una de las regiones más aisladas y menos exploradas del planeta. El hallazgo despertó un fuerte interés en la comunidad científica debido a la particular anatomía de las especies identificadas.

El descubrimiento tuvo lugar durante una expedición en el continente más frío de la Tierra. De acuerdo con lo informado por la Corporación Australiana de Radiodifusión (ABC) en abril de este año, los investigadores lograron identificar animales desconocidos hasta el momento para la biología, lo que vuelve a poner en evidencia el enorme potencial científico del océano Antártico.
¿Qué encontraron los investigadores en la Antártida?
Entre los principales hallazgos se encuentran diversas criaturas marinas nunca antes documentadas, entre ellas:
- Cerdos marinos
- Arañas marinas
- Mariposas marinas
- Pulpos
- Estrellas de mar
- Crustáceos
Estos descubrimientos abren nuevas líneas de investigación y confirman que la Antártida continúa siendo una de las últimas fronteras del conocimiento científico.
Cómo fue el hallazgo del siglo en la Antártida
La expedición científica tenía como objetivo central estudiar los efectos del aumento de la temperatura en el océano Antártico y analizar el estado del glaciar Denman, uno de los más vulnerables del continente. Este glaciar registró un retroceso de casi 5 kilómetros entre 1996 y 2018 y es considerado uno de los que presenta el proceso de deshielo más acelerado de la región.
Durante una campaña de 60 días a bordo del buque rompehielos RSV Nuyina, prevista para concluir a mitad de año, los investigadores no anticipaban descubrimientos biológicos de tal magnitud. Sin embargo, el trabajo en el terreno permitió identificar especies hasta ahora desconocidas. “Para comprender cuánta energía térmica ingresa a la plataforma de hielo, necesitamos acercarnos lo máximo posible y analizar en profundidad los procesos y las propiedades del océano”, explicaron los autores del estudio.

Entre los ejemplares más llamativos se encuentra el cerdo marino (Protelpidia murrayi), un pepino de mar que habita las profundidades abisales del océano. Vive en la plataforma continental profunda que rodea a la Antártida, entre 400 y 900 metros de profundidad. Su cuerpo gelatinoso y abultado mide entre 4 y 15 centímetros y no posee ojos.
Otro descubrimiento destacado fue la mariposa de mar (Clio pyramidata), un caracol marino que parece “volar” al desplazarse en el agua. Durante la expedición, uno de los ejemplares capturados puso huevos en un contenedor del barco, lo que permitió a los científicos observar por primera vez su desarrollo.
También se identificó la denominada araña marina, que pese a su nombre no pertenece al grupo de las arañas. De tamaño similar al de una mano y más emparentada con los cangrejos, puede alcanzar hasta 51 centímetros, convirtiéndose en una de las criaturas más sorprendentes del hallazgo.

Cuáles son las nuevas especies encontradas en la Antártida
La reciente expedición científica permitió identificar dos especies ya conocidas y otra que aún no cuenta con nombre científico, un avance significativo para el estudio de la biodiversidad marina del océano Antártico. Estos hallazgos vuelven a confirmar que la región sigue siendo una de las principales fuentes de descubrimientos biológicos y fenómenos naturales todavía poco explorados.
Entre los episodios más llamativos de la campaña se destacó también la observación de un iceberg de color jade, con un inusual tono verde azulado. Según explicó Delphine Lannuzel, profesora del Centro Australiano para la Excelencia en Ciencias Antárticas, esta coloración podría estar asociada a su alto contenido de hierro. “Los óxidos de hierro absorben la luz azul y eso es lo que le da al iceberg su color característico”, detalló la especialista.
De acuerdo con Greenpeace España, el océano Antártico no se encuentra completamente protegido por el Tratado Antártico, lo que habilita la realización de expediciones que podrían representar un riesgo para el continente blanco. Ya en 1980, la organización había reclamado una mayor protección frente al avance de industrias como la minería y la exploración petrolera, un pedido que derivó posteriormente en acuerdos ambientales más estrictos.
La Antártida continental, en cambio, está protegida desde la firma del Tratado Antártico de 1961, que prohíbe toda actividad militar y establece al territorio como un espacio destinado exclusivamente a la investigación científica y la cooperación internacional.
A partir de estos descubrimientos, los investigadores planean nuevas expediciones para continuar explorando la región y detectar especies aún desconocidas, lo que podría ampliar la comprensión actual sobre la vida en ecosistemas extremos.En este contexto, la Antártida también es hogar del animal más grande que haya existido en la Tierra: la ballena azul antártica (Balaenoptera musculus intermedia).
Este coloso marino puede alcanzar 29 metros de longitud y pesar hasta 180 toneladas, el equivalente a unos 33 elefantes. Su corazón tiene el tamaño de un automóvil pequeño y, durante la temporada de alimentación, puede consumir cerca de 3.600 kilos de krill por día. Además, es considerado el ser vivo más ruidoso del planeta, con cantos que superan los 188 decibeles y se propagan a cientos de kilómetros en las frías aguas del océano Antártico.















