Rodrigo Díaz, al frente de Valenziana, gestiona semana a semana el flujo de fondos de una empresa que no es solo una fábrica, sino el motor de Uranga, Santa Fe. En un contexto económico adverso, la compañía sostiene su estructura de 200 empleados con un plan de diversificación y una decisión innegociable: resistir sin recurrir a los despidos masivos.