Vaca Muerta acelera la destrucción ambiental: una petrolera ya roza las 1.500 fracturas mensuales
El récord de actividad en el shale argentino expone el crecimiento explosivo del fracking en Neuquén y reaviva las alertas por consumo masivo de agua, emisiones contaminantes, riesgo sísmico y degradación de ecosistemas en la Patagonia.
Mientras el sector petrolero celebra nuevos récords de producción y actividad en Vaca Muerta, crecen las advertencias por el impacto ambiental del avance acelerado del fracking en la formación no convencional más importante de Argentina.
La protagonista del nuevo salto operativo es Halliburton, que comenzó 2026 con un crecimiento vertiginoso y ya se acerca a las 1.500 fracturas mensuales en el shale neuquino, consolidándose como la empresa dominante en la explotación hidrocarburífera mediante fractura hidráulica.
Según el informe elaborado por Luciano Fucello, country manager de NCS Multistage, Halliburton realizó 932 punciones en enero, 982 en febrero, 1.147 etapas de fractura en marzo y alcanzó 1.317 operaciones en abril.

La cifra representa el 56% de toda la actividad de fracking registrada ese mes en Vaca Muerta y deja muy atrás a sus competidores, todos por debajo de las 400 etapas de fractura.
El crecimiento de Halliburton estuvo impulsado principalmente por operaciones para YPF, Shell, Chevron y Pampa Energía en distintos bloques estratégicos de Neuquén.
Sin embargo, detrás del “logro” operativo aparece una preocupación creciente: cada nueva fractura implica millones de litros de agua mezclados con arena y químicos inyectados a alta presión para romper la roca y liberar hidrocarburos.
Especialistas ambientales advierten que el aumento exponencial de fracturas multiplica los riesgos sobre acuíferos, emisiones de gases de efecto invernadero, contaminación del suelo y presión sobre ecosistemas frágiles de la Patagonia.
Impacto ambiental del fracking en Vaca Muerta: agua, emisiones y riesgo sísmico
El récord operativo de Halliburton coincide con una intensificación general de la actividad en Vaca Muerta.
Durante abril se realizaron 2.335 etapas de fractura en la formación, uno de los registros más altos del último año y un crecimiento interanual del 15%.
Cada etapa de fractura requiere enormes volúmenes de agua y arena, además de aditivos químicos utilizados para facilitar la extracción de petróleo y gas no convencional.

Entre los principales impactos ambientales señalados por organizaciones científicas y ambientales aparecen:
- Alto consumo de agua en regiones con estrés hídrico.
- Riesgo de contaminación de napas y cursos de agua.
- Emisiones fugitivas de metano.
- Incremento de la huella de carbono.
- Generación de residuos petroleros.
- Fragmentación de ecosistemas naturales.
- Mayor circulación de camiones y contaminación atmosférica.
- Posibles microsismos asociados a la actividad.
En Neuquén, comunidades locales y organizaciones ambientalistas vienen cuestionando desde hace años el crecimiento acelerado del shale sin controles ambientales más estrictos.
La expansión del fracking también genera tensiones por el uso intensivo del territorio, especialmente en zonas cercanas a comunidades mapuche y áreas de valor ecológico.
Halliburton domina el shale argentino mientras SLB se desploma
El nuevo mapa de servicios petroleros muestra además un fuerte reordenamiento empresarial en Vaca Muerta.
Halliburton quedó ampliamente consolidada como líder absoluta del fracking argentino gracias a:
- 931 operaciones para YPF.
- 236 fracturas para Shell en Cruz de Lorena.
- 113 punciones para Chevron en El Trapial.
- 37 operaciones para Pampa Energía en Sierra Chata.
La sorpresa del mercado fue el ascenso de Tenaris, del Grupo Techint, que desplazó a SLB del histórico segundo puesto.
La compañía realizó 340 etapas de fractura en abril, equivalentes al 15% de toda la actividad en Vaca Muerta.
Gran parte de ese volumen provino de trabajos para Tecpetrol en Fortín de Piedra, además de operaciones para Phoenix Global Resources y TotalEnergies.
El tercer lugar quedó para Calfrac, con 321 fracturas realizadas principalmente para Pan American Energy y Pluspetrol.
En contraste, SLB sufrió una caída abrupta y quedó relegada al anteúltimo puesto entre las empresas activas en el shale neuquino.
La firma completó apenas 319 etapas de fractura, muy por debajo de los niveles que sostenía durante los últimos meses.
Mientras las petroleras celebran récords operativos y nuevas inversiones, el debate ambiental vuelve a quedar en el centro de Vaca Muerta: cuánto más puede crecer el fracking sin profundizar los impactos sobre el agua, el clima y los territorios patagónicos.















