PUBLICIDAD
Salud en peligro

Una droga experimental se ofrece para adelgazar mientras ANMAT advierte sobre sus riesgos

El caso de Sofía “La Reini” Gonet puso el foco sobre la retatrutida, una molécula que aún se encuentra en investigación clínica. Mientras ANMAT alerta sobre productos ilegítimos que circulan por internet, distintas plataformas ya la ofrecen en Argentina bajo la etiqueta de “péptido de investigación” y la promocionan vinculada a la pérdida de peso.

El caso de Sofía “La Reini” Gonet puso en primer plano una sustancia de la que hasta hace pocos días hablaba principalmente el mundo de la investigación farmacológica: la retatrutida. La influencer contó en redes sociales que se había aplicado una dosis para bajar de peso y que, pocas horas después, comenzó a experimentar mareos, náuseas, temblores, fiebre y confusión. Según su relato, tuvo que ser trasladada a un centro de salud y posteriormente continuó con náuseas durante varios días y rechazo a la comida durante semanas.

Pero el episodio no termina en la experiencia personal de Gonet. Al contrario, dejó expuesto un fenómeno mucho más amplio: mientras la retatrutida continúa en fase de investigación clínica, ya existen en Argentina sitios que ofrecen productos que declaran contenerla, algunos bajo la denominación de “péptidos de investigación”, mientras otros utilizan directamente conceptos asociados a la pérdida de peso, el control del apetito y el metabolismo.

El caso de Sofía “La Reini” Gonet expuso la circulación en Argentina de retatrutida, una molécula que todavía está en investigación clínica y que no fue aprobada como medicamento

La situación llevó a la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) a emitir una alerta sanitaria el 21 de agosto. El organismo informó que detectó productos que declaran contener “Retatrutide” comercializados en el país a través de páginas web, plataformas de venta online y WhatsApp. Según la autoridad sanitaria, se trata de productos ilegítimos de alto riesgo porque se desconoce su origen, composición y condiciones de elaboración.

Una droga que todavía no llegó al mercado

La retatrutida, desarrollada por el laboratorio estadounidense Eli Lilly, no es actualmente un medicamento aprobado. Se trata de una molécula en investigación que actúa simultáneamente sobre tres receptores hormonales: GLP-1, GIP y glucagón.

Ese mecanismo triple es precisamente uno de los motivos por los que genera tanta expectativa dentro del desarrollo de nuevos tratamientos para la obesidad y otras enfermedades metabólicas. Sin embargo, expectativa científica no significa autorización sanitaria.

Según la información difundida por ANMAT, la retatrutida no está aprobada ni registrada en Argentina ni en ninguna otra jurisdicción del mundo. Eli Lilly también advirtió que nadie debería consumir productos que afirmen contener retatrutida fuera de un ensayo clínico patrocinado por la compañía.

El problema es que esa diferencia entre “molécula en investigación” y “medicamento disponible” parece diluirse cuando el producto aparece en internet.

De “péptido de investigación” a promesa para adelgazar

Una búsqueda por sitios que ofrecen péptidos permite encontrar distintas empresas que incluyen retatrutida en sus catálogos. Uno de los casos más conocidos es PepLab Argentina, que incluye retatrutida en su catálogo y la presenta como un péptido de investigación. El sitio declara una pureza superior al 99%, ofrece certificados de análisis por lote y permite establecer contacto mediante WhatsApp. Pero, al mismo tiempo, describe la retatrutida dentro de la categoría “Pérdida de Grasa” y la define como “el compuesto más potente disponible para pérdida de peso”, además de mencionar reducción del apetito y control glucémico.

ANMAT alertó sobre productos ilegítimos que declaran contener retatrutida y que se comercializan por internet, debido a que se desconoce su origen, composición y condiciones de elaboración

El propio sitio incluye una advertencia según la cual sus productos son exclusivamente para investigación y no son medicamentos aprobados para uso terapéutico. Esa aclaración, sin embargo, convive con un catálogo que vincula directamente la retatrutida con la pérdida de peso.

BioJak, por ejemplo, tiene una página específica para retatrutida en la que ofrece presentaciones de 5, 10 y 20 miligramos, permite agregarlas al carrito y exhibe valoraciones de compradores. El sitio define el producto como un “péptido” de grado investigación y afirma que es exclusivamente para investigación científica.

Mientras distintas plataformas ofrecen la sustancia como “péptido de investigación”, algunas la vinculan directamente con la pérdida de peso y el control del apetito, desdibujando la frontera entre investigación y consumo

Sin embargo, la propia página contiene reseñas de personas que aseguran haber comprado el producto y recibido asesoramiento. Una de las opiniones afirma que el producto “saca la ansiedad” y ayuda al usuario; otra sostiene que le funcionó “excelente”. Es decir, aunque el sitio incluye la advertencia de que no promueve el uso médico, existen testimonios de clientes que describen experiencias de consumo y efectos relacionados con el apetito.

Una frontera difusa entre investigación y consumo

Otros sitios intentan mantener una separación más explícita entre el material de laboratorio y el uso humano.

NeoPeptido, por ejemplo, ofrece retatrutida en presentaciones de 5 a 20 miligramos y declara una pureza de al menos 99% por HPLC. El sitio sostiene que el producto está destinado exclusivamente a investigación científica y que no es apto para uso humano o veterinario. También aclara que sus consultas son técnicas y que no brinda indicaciones médicas ni de dosificación.

La empresa afirma tener operaciones tanto en Estados Unidos como en Argentina y describe su actividad como una consultoría de suministro para investigación.

Una lógica similar aparece en Longeva Peptides, que comercializa retatrutida bajo la denominación “reta” y afirma realizar envíos hacia Argentina desde Panamá. El sitio informa entregas mediante courier a Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza y presenta el producto como material exclusivamente destinado a investigación.

Estos casos requieren una lectura cuidadosa: que un sitio ofrezca un compuesto como “research use only” no permite afirmar por sí mismo que esté vendiendo ilegalmente un medicamento. Pero sí demuestra que existe una infraestructura comercial que pone el compuesto al alcance de compradores argentinos. Y esa infraestructura es precisamente la que preocupa a las autoridades sanitarias.

Qué advierte ANMAT

La alerta de ANMAT no se limita a señalar que la retatrutida todavía no está aprobada. El organismo advierte sobre un problema adicional: no se conoce necesariamente qué contienen los productos que se comercializan por fuera del sistema regulado.

Según ANMAT, las publicaciones detectadas atribuyen a la retatrutida una supuesta capacidad para controlar el peso, regular el consumo calórico, mejorar la función metabólica, modular la saciedad, aumentar la sensibilidad a la insulina y modificar el gasto energético. Sin embargo, el organismo señala que la eficacia y seguridad todavía no están probadas y que su utilización resulta altamente peligrosa para la salud.

La advertencia es especialmente relevante porque se trata de productos inyectables. Cuando un medicamento se adquiere por canales no autorizados, no existe la misma garantía respecto de su fabricación, almacenamiento, concentración, esterilidad, trazabilidad o composición.

En otras palabras, incluso si un envase dice contener retatrutida, el consumidor no necesariamente tiene forma de comprobar qué hay dentro.

El fenómeno va más allá de Sofía Gonet

El caso de Gonet fue el disparador mediático, pero el mercado ya estaba allí. El fenómeno tampoco es exclusivamente argentino. Brasil y Paraguay emitieron alertas sanitarias por productos presentados como retatrutida y se produjeron decomisos de inyectables en la región. En la Triple Frontera, además, fueron secuestradas unidades que declaraban contener la sustancia durante un procedimiento realizado en Puerto Iguazú.

El crecimiento de este mercado ocurre en paralelo a una transformación cultural: los medicamentos destinados al tratamiento de la obesidad dejaron de ser un asunto exclusivamente médico y se convirtieron en productos de enorme interés en redes sociales.

Ozempic, Wegovy y Mounjaro instalaron en el lenguaje cotidiano conceptos como GLP-1, pérdida de peso y control del apetito. En ese contexto, una molécula experimental como la retatrutida puede convertirse rápidamente en la “próxima gran droga” para adelgazar, incluso antes de completar su proceso regulatorio.

La paradoja del mercado de los “péptidos”

La retatrutida expone una contradicción que todavía necesita respuestas.

Por un lado, distintas páginas insisten en que el producto es exclusivamente para investigación, no es un medicamento y no debe utilizarse en seres humanos.

Por otro, algunas de esas mismas plataformas ofrecen distintas presentaciones, reciben consultas comerciales, muestran testimonios, hablan de pérdida de grasa o control del apetito y desarrollan contenidos destinados a explicar los supuestos efectos metabólicos del compuesto.

En PepLab, la retatrutida aparece dentro de la categoría “Pérdida de Grasa” y es promocionada con referencias a reducción del peso y supresión del apetito, aunque el sitio sostiene que se trata de material de investigación y no de un medicamento aprobado.

Esa zona gris es la que permite que un compuesto todavía experimental se acerque al consumidor mucho antes de que exista una autorización sanitaria.

De la influencer a la pantalla del celular

¿Cómo llegó un medicamento que todavía no fue aprobado por ninguna autoridad sanitaria hasta convertirse en un producto que un consumidor argentino puede encontrar en internet? La respuesta no está solamente en las redes sociales ni en los influencers. Está también en una industria digital que aprendió a comercializar sustancias experimentales bajo categorías como “péptidos”, “material de investigación” o “optimización metabólica”, mientras utiliza el lenguaje de la pérdida de peso para captar el interés de quienes buscan resultados rápidos.

La advertencia de ANMAT marca un límite claro: la retatrutida continúa siendo una sustancia en investigación y los productos que circulan fuera de los canales autorizados representan un riesgo sanitario.

El caso de “La Reini”, entonces, no debería leerse solamente como la historia de una influencer que tuvo una mala experiencia con una inyección. Es también la evidencia de una nueva forma de consumo: la de medicamentos experimentales que llegan primero a las redes, después al mercado informal y recién mucho más tarde —si superan los estudios necesarios— a las farmacias.

Y mientras la ciencia todavía intenta determinar hasta dónde puede llegar la retatrutida, internet ya encontró una respuesta mucho más rápida: ponerla a la venta.

Fecha de publicación: 01/09, 10:27 am